Residencias Reales de España (1ª parte)

En estos días de obligado y necesario confinamiento por la pandemia del coronavirus os invito a viajar mentalmente (más adelante podremos hacerlo en persona), y como viajar por España sin adentrarse en su historia, no es viajar, retrocedamos en el tiempo. Por todo el territorio encontramos castillos, palacios y residencias que sobreviven al paso de los siglos y son buena muestra de la evolución de los reinos peninsulares, primero, y del Reino de España, después. Reyes y reinas fueron sus ilustres moradores ,y en la actualidad, las propiedades de la Corona durante la historia moderna se conocieron como los “Reales Sitios”, gran parte de ellos actualmente administrados por Patrimonio Nacional.

Toledo visigodo

Tras el Imperio romano entraron en la península diversos pueblos y serían los centroeuropeos y aliados de Roma, los visigodos (suevos, vándalos y alanos) los que se impondrían al resto. Los reyes godos establecieron las bases de la monarquía hispánica concentrando el poder en una sola persona, con carácter vitalicio y/o hereditario. Leovigildo convirtió Toledo en capital de la Hispania visigótica durante los siglos VI y VII por razones estratégicas. Ubicada en lo alto de un cerro rocoso rodeada por el río Tajo era una auténtica fortaleza. Se convirtió en capital cultural, administrativa, económica y política, construyéndose palacios e iglesias, algunos por descubrir en los trabajos arqueológicos que allí se suceden. Se celebraron numerosos concilios, el más importante el celebrado en el año 589 (Tercer Concilio) en el que Recaredo abjuró del arrianismo. Muchos expertos coinciden a la hora de afirmar que Toledo es el único entramado urbano visigótico que existe en Europa.

La Alhambra

Tras el hundimiento del poder visigodo, se creó al-Ándalus. Las formas de gobierno andalusíes influyeron escasamente en la configuración del poder de la monarquía, pero su cultura dejó un legado cultural impresionante. Córdoba fue el más importante centro político, cultural y económico entre los siglos VII y XI, condicionando al califato de Bagdad.

La Alhambra es conocida como “castillo rojo” por el color de sus muros de arcilla bermellón. Se erige imponente en una colina al noroeste de la ciudad de Granada y fue construida por iniciativa del fundador de la dinastía nazarí, Muhammad Ibn al–Amar. Ampliada durante los reinados de Yusuf I (1333-1353) y Muhammad I (1353-1359). Tras su rendición a los Reyes Católicos estos ordenaron que no se destruyera y la incorporaron a las posesiones de la Corona, ordenando al artista morisco Francisco de las Maderas que la reformara. La conforman diversas edificaciones y tal como dijo el ex presidente de los EE. UU. Bill Clinton en una ocasión, frente a ella, en el mirador de San Nicolás, puede admirarse “la puesta del sol más hermosa del mundo”.

Los reinos cristianos medievales los conforman el Reino de Asturias, el Reino de León, el Reino de Castilla, el Reino de Castilla y León, el Reino de Navarra, el Reino de Aragón, el Reino de Mallorca, la Corona de Aragón y los Condes de Barcelona.

Santa María del Naranco

Será en Asturias, acaudillado por el noble godo don Pelayo en el siglo VIII que se inicie la ofensiva cristiana contra los musulmanes. Su victoria permitió formar un pequeño reino donde se concentraron los cristianos que vivían al norte del Duero, reino consolidado por Alfonso I (739-757).

Será con Alfonso II el Casto, que la capital del reino pasó de Cangas de Onís a Oviedo. En torno a la corte se desarrollaría una arquitectura y se construirían edificios entre ellos la residencia real de Ramiro I (842) en la ladera del monte Naranco.

San Isidoro de León

Tras la muerte de Alfonso III el Magno, se repartió el reino asturiano entre sus hijos: a Fruela le correspondió Asturias; a Ordoño, Galicia, y a García, León. En el año 914 este último murió sin herederos y su hermano, Ordoño II, instaló la capital en la ciudad de León, nombrándose rey de León y de Galicia.

Esta itinerancia de cortes medievales condicionaban la existencia de una residencia real única, sin embargo, los monarcas no tardaron en erigir cementerios destinados a los miembros de las dinastías reales. Con este fin, el monarca Alfonso V de León levantó este modesto templo, panteón real de la monarquía leonesa que sería ampliado en el siglo XII por doña Urraca I de León.

Monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas

Castilla dependía del Reino de Asturias como condado repoblado por habitantes de origen cántabro, astur, vasco y godo al principio de la Reconquista. Se cita por primera vez Castilla como territorio con entidad propia en un documento fechado el año 800. Será el conde Fernán González quien iniciaría hacia el año 931 su andadura como reino.

En las inmediaciones de la ciudad de Burgos había un coto de caza muy frecuentado por los reyes de Castilla. Será allí donde el rey Alfonso VIII y su esposa Leonor de Plantagenet fundaran un monasterio de monjas cistercienses para retiro de las damas nobles al principio, lugar de ordenación de caballeros, después, y finalmente panteón real. En su interior encontramos, entre otros, los sepulcros de su hijo Enrique I de Castilla, del infante don Fernando de la Cerda, hijo de Alfonso X el Sabio, y el de Berenguela I, madre de Fernando III el Santo.

Hoy alberga el Museo de Ricas Telas, donde se encuentra un tapiz almohade tejido en oro, plata y seda, conocido como “pendón de las Navas de Tolosa” teóricamente arrebatado a los árabes durante la batalla en el año 1212, posiblemente uno de los tapices que cerraban la entrada a la tienda de Abú-Yasuf-Jacub.

Real Alcázar de Sevilla

Los reinos de Castilla y León se unieron definitivamente con el rey Fernando III el Santo. Su hijo, Alfonso X el Sabio integró las culturas cristiana, hebrea y musulmana a mediados dsl siglo XIII.

En su origen, el actual Real Alcázar de Sevilla, fue una basílica paleocristiana y no comenzará a tener apariencia palaciega hasta el siglo VIII tras la conquista de la ciudad por los musulmanes, contemporáneo pues a la Alhambra de Granada. Tras su toma por Fernando III en 1248 se convirtió en su residencia, y su hijo, Alfonso X realizaría las primeras reformas góticas. Será el monarca Pedro I el Cruel quien ordenó construir el palacio mudéjar en 1364. A lo largo de la historia ha sido testigo de la boda en 1521 de Carlos I e Isabel de Portugal, así como del amorío entre Pedro I el Cruel y María de Padilla, muerta en sus estancias por la peste.

Castillo-palacio de Olite

En el año 824 se fundó el Reino de Navarra, sucesor del Reino de Pamplona. Comprendía la Alta Navarra y la Baja Navarra, ambas unidas hasta el siglo XVI, cuando la Alta Navarra pasó a ser territorio de la Corona de Aragón. El castillo-palacio de Olite, de construcción francesa de los siglos XIV-XV, presenta dos partes, la más antigua o Castillo Viejo, habitado por los monarcas de las dinastía de Champaña y actualmente parador nacional de turismo, y la otra, encargo del rey Carlos III el Noble, en 1399, y ampliada por Leonor de Trastámara, infanta de Castilla y esposa después de Carlos III el Noble. Tras alegar malos tratos por parte de su marido regresó a Castilla para volver a Navarra refugiándose en Olite. Tras su reconciliación con el monarca sirvió de mediadora entre el Reino de Navarra y la Corona de Castilla.

Palacio de la Aljafería

Aragón, tras ser territorio dependiente de la Marca Hispánica creada por Carlomagno, después pasó a independizarse de los galos al unirse a Navarra mediante el matrimonio entre la heredera del último conde aragonés, Andregoto, y el rey de Pamplona, García Sánchez I. En el año 1035 se convirtió en Reino de Aragón por la unión de los condados de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza, categoría que se conservaría tras la unión con Cataluña con el matrimonio de Petronila de Aragón y el conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV, tras la firma en Barbastro de las capitulaciones matrimoniales. Tras la muerte de Ramón Berenguer IV en 1162, Ramón, el primogénito de la pareja, reinó con el nombre de Alfonso II de Aragón.

El palacio de la Aljafería, situado en Zaragoza y actual sede de las Cortes autonómicas aragonesas, se le conoce como el “castillo de la alegría” por su lujosa ornamentación interior y sus elegantes perfiles, su construcción fue ordenada por el gobernador de la taifa zaragozana entre 1074 y 1081, Abu Jafar Ahmed Almoctadir Bilá.

Residencia de los reyes cristianos tras la conquista de Zaragoza por el rey Alfonso I el Batallador, la tradición dice que en una de sus salas nació la infanta Isabel de Aragón que fue reina de Portugal, hija de Pedro III de Aragón y de Constanza de Sicilia, y nieta de Jaime I el Conquistador. Los Reyes Católicos se alojaron en él tras añadir diversas salas y el Salón del Trono. A fines del siglo XV fue sede del Tribunal de la Inquisición y en 1593, cuartel de Felipe II tras la revuelta aragonesa de 1591.

Palacio de Vilamajor

En el año 801 se creó el Condado de Barcelona como parte de la Marca Hispánica, junto a otros condados al sur de los Pirineos. El poder de los condes aumentó progresivamente hasta que en el 988 el Condado de Barcelona se independizara del Imperio carolingio. En el pueblo de Sant Pere de Vilamajor, en la provincia de Barcelona, se levanta el único vestigio que se conserva de la que fuera residencia de verano de los condes de Barcelona. Su clima llevó a Ramón Berenguer I a levantarla, morada permanente de Ramón Berenguer IV y Petronila de Aragón.

De momento lo dejo aquí, espero que os animara a visitar estos lugares tan repletos de historia y os invito a continuar descubriendo otros en mi próxima entrada…

Para saber más:

Patrimonio Nacional España

Links fotos:

Diliff; Amadalvarez; Luidger; El coleccionista de instantes; Alberto Bravo; César Viteri Ramirez; David Caponera

Información basada en el atlas ilustrado de los Reyes y Reinas de España, de Mª Pilar Queralt del Hierro. Ed. Susaeta.

8 Comentarios Agrega el tuyo

  1. melbag123 dice:

    Excelente viaje a través de tus letras. Un abrazo sin virus desde el otro lado del mar.

    1. Hola Melbag,
      ya tienes otra excusa para volver por aquí…
      Un abrazo real y limpio de COVID-19 😉

  2. astolgus dice:

    Pues FJT puedo añadir algo que tu no conoces de la Aljafería en Zaragoza, mi ciudad: mi provecta edad hace que yo lo conociera cuando era ¡un cuartel del ejército! Comprenderás fácilmente que cuando sacaron a los militares de allí estaba totalmente destrozado. Afortunadamente el Gobierno de Aragón se hizo cargo de aquello y lo restauró a lo que ahora es un gran edificio de nuestras Cortes abierto a la visita del público, escolares y turistas.

    1. Hola Astolgus,
      menos mal que se recuperan estos edificios tan singulares y con tanta historia a sus espaldas. Este verano tengo pendiente pasar por tu ciudad y sin lugar a dudas que la visitaré.
      Un abrazo y a cuidarse estos días de tanta incertidumbre…

  3. Alfredo dice:

    Soy leonés y me ha gustado ver a San Isidoro en un blog que sigo. Mi agradecimiento a todos los que divulgáis cultura.

    1. Hola Alfredo,
      este verano tengo previsto recorrer gran parte de España, aprender, disfrutar y vivirla nuevamente. León tiene un lugar destacado en ella.
      Saludos y gracias a ti, tu comentario es mi mejor recompensa al esfuerzo que significa mantener siempre vivo el blog.

  4. Teresa dice:

    ¡Precioso viaje y fotografías en este magnífico post Francisco!, unos edificios grandiosos los presentados. Gracias. Un abrazo

    1. Hola Teresa,
      te invito a continuar el viaje en el próximo post que colgaré mañana.
      Abrazos

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