La historia de amor que originó los guantes quirúrgicos

¿Qué relación puede tener el mayor cirujano de principios del siglo XX -cocainómano, por cierto-, una enfermera aristocrática y Charles Goodyear, el inventor de los “”modernos” preservativos? La solución a la pregunta: los guantes quirúrgicos. Hoy es impensable que te opere un cirujano sin que lleve guantes en sus manos -bueno, en caso de urgencia vital podría ser que así fuera-, pero hace poco más de cien años lo impensable era utilizarlos. La primera persona en usarlos en la sala de operaciones fue Carolina Hampton, enfermera en el John Hopkins Hospital, la ayudante del Dr. William Stewart Halsted, su futuro marido.

El cirujano británico Joseph Lister descubrió en 1865 los antisépticos y dos años después aunó las propuestas de Semmelweis, de que el personal sanitario que atendía los partos debía desinfectarse las manos, y los conocimientos del químico y bacteriólogo, Louis Pasteur, pionero de la bacteriología moderna. Publicó un artículo en The Lancet proponiendo el origen bacteriano de la infección de las heridas y el uso del fenol como antiséptico para lavar las manos de los cirujanos, el instrumental y las heridas abiertas.

Para desinfectar los primeros “modernos” quirófanos del siglo XIX se empleaba un pulverizador con el antiséptico propugnado por Lister y otros antisépticos, pero tenía un importante inconveniente: intoxicaba a los que se encontraban en la sala. Uno de los primeros cirujanos en utiliar estas novedosas aplicaciones en sus cirugías fue el considerado hoy como uno de los padres de la moderna cirugía, el norteamericano William Steward Halsted.

El prestigio del Dr. Halsted

Halsted nació en el seno de una distinguida familia de Nueva York, en 1852, y tras estudiar y trabajar en distintos hospitales europeos y norteamericanos, pronto ganó una gran reputación. En 1890, fue nombrado primer cirujano jefe del recién inaugurado hospital de la John Hopkins University, y dos años después, primer profesor de cirugía de la escuela de medicina.

Realizó una de las primeras colectomías que se realizaron en los EE. UU. y de los primeros transplantes de glándula paratiroides. Su apellido da nombre a uno de los tratamientos más agresivos quirúrgicamente, pero eficaces entonces, para tratar el cáncer de mama en el siglo XX, la amputación amplia de la mama con la extirpación de los músculos pectorales y la limpieza de los ganglios locales y axilares (Operación de Halsted); el edema del brazo que se produce tras esta intervención (síndrome de Halsted) y perfeccionó un tipo de sutura intestinal (sutura de Halsted).

Sí, dije que durante un tiempo fue cocainómano, y esto se debió a que utilizó como anestésico la cocaína, que consumió personalmente, sustituyéndola después por morfina. Por suerte para la ciencia y la medicina se desintoxicó en 1886.

Los estudios del bacteriólogo alemán Robert Koch en 1882 demostraron que los microorganismos causaban enfermedades y antes que el Dr. Halsted, en 1883, el cirujano alemán Gustav Neuber fue el primero en operar con bata y gorro estéril, y en 1897, el cirujano austriaco polaco, Jan Mikulicz, el primero en usar máscara para evitar las infecciones. En el hospital John Hopkins University los guantes fueron utilizados por personal sanitario, aunque rara vez por los médicos (excepto en intervenciones abiertas de huesos), por ser gruesos y dificultar la ejecución de los finos movimientos que debían realizar en sus intervenciones.

Caroline Hampton, su amor e inspiración

Caroline era una mujer amable, elegante, proveniente de una familia acaudalada del sur de los EE. UU. Estudió enfermería en New York y se incorporó a trabajar en el hospital Johns Hopkins en 1889, el mismo año que entró en funcionamiento. Fue nombrada enfermera jefa de quirófano y ese mismo año, comenzó a presentar en sus manos una dermatitis a consecuencia del uso de cloruro de mercurio durante las asepsias. El Dr. Halsted se enamoró de ella nada más verla y la nombró su ayudante personal en las cirugías. Percatándose del problema, algo que por otra parte podría alejarla en su trabajo, le hizo probar guantes que ya se habían elaborado con materiales como intestinos de oveja, de goma… pero ninguno de ellos eran útiles al ser demasiado gruesos.

Uno de los guantes que Halsted encargó

En 1844, Charles Goodyear desarrolló casualmente un método conocido como vulcanización que se producía al añadir azufre al caucho en presencia de calor, esto le permitió crear gomas más ligeras y extensibles. Fue entonces que el Dr. Halsted envió un molde de las manos de Caroline a la Goodyear Rubber Company para que le fabricaran unos guantes adecuados, ligeros y delicados, como si de una segunda piel se tratara, y así hicieron. Tras probarlos el resultado no pudo ser más satisfactorio, no solo no le provocó ninguna reacción en las manos, sino que podía manejar el instrumental quirúrgico como si no llevara los guantes. Para esterilizarlos pudo emplear vapor, en lugar del alcohol, agua clorada y ácido fénico utilizado hasta entonces. Desde 1894 el Dr. Halsted implementó el uso de esos guantes en el hospital, implantándose en el resto de hospitales del mundo.

Caroline Hampton y el Dr Halsted no tardaron en contraer matrimonio. Se les describen con carácter opuesto, él, todo un dandy, vestido impecablemente, ella austera y reservada. Sin embargo, su feliz matrimonio duró 32 años hasta que en septiembre de 1922, una infección intestinal que se complicaría tras la cirugía acabara con la vida del Dr. Halsted, y dos meses después fallecería Caroline.

En la actualidad, los guantes médicos son desechables desde que la empresa Ansell los fabricara en 1964, con la misma tecnología empleada para hacer preservativos. Hoy disponemos de materiales como el látex, y para los alérgicos a este material, nitrilo y neopreno. No entenderíamos la práctica de la medicina sin este indispensable material de protección para el personal sanitario y para proteger a nuestros pacientes de infecciones. Un objeto simple, barato y vital para la práctica médica.

Para saber más:

William Halsted 

Josep Lister y la historia de los antisépticos

Links fotos:

WHYY.orgGalería Wellcome Collection Pinterest.es

Información basada en el artículo Caroline Hampton Halsted: la primera en usar guantes de goma en la sala de operaciones, de S. Robert Lathan. Proc (Bayl Univ Med Cent) 2010 oct; 23 (4): 389–392.

8 Comentarios Agrega el tuyo

  1. libreoyente dice:

    Enhorabuena una vez más. Y que bien vienen los guantes en la tragedia actual!

    1. Hola Libreoyente,
      ¡siiiií! Parece mentira que tengan tanto valor ahora, y antes, cuando los teníamos, no se lo dábamos. De hecho, podríamos decir que en la actual pandemia de COVID-19 los guantes son el medio más eficaz para evitar la transmisión y por consiguiente salvar vidas.
      Saludos

    1. Hola Poupée,
      … pues sí, hasta unos innovadores guantes quirúrgicos. ¡Quién lo iba a decir! ¡Ja, ja, ja!
      Saludos

  2. cristinafra dice:

    Muy interesante!! Y muy ligado a la actualidad.

    1. Hola Cristina,
      por desgracia, así es.
      Saludos y espero que estés bien.

      1. cristinafra dice:

        Hola Francisco, si, todo bien en casa y respetando horarios para salir a caminar. Y pensando cuando me llamen para volver a trabajar como lo solucionaran, el estar cara al pública tiene mucha incertidumbre. Ya me queda poco

      2. cristinafra dice:

        Saludos y espero que tu y tu familia también estéis bien

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