Para valor el de una mosca (o tres)

“Mosca de Oro al Valor”” perteneciente a la reina Aah-Hotep.

La Cruz de Hierro, en Alemania; la Legión de Honor, en Francia; la Medalla de Honor, en EE. UU. o la Cruz Laureada de San Fernando, en España, son algunas de las más altas distinciones que se otorgan. Sin embargo, no pensemos que en la antigüedad no se otorgaban condecoraciones a los actos más valerosos, ejemplo de ello lo encontramos en el antiguo Egipto con el “collar de las moscas” que os muestro en la imagen de arriba. Sí, su nombre no destacaba por ser ostentoso, pero pensemos que hace más de 2.000 años las moscas también tenían su valor y estaban muy bien consideradas.

El autor de la Eneida, Publio Virgilio Marón, tenía una mosca como mascota. Cuenta la leyenda que la quiso tanto que al morir le ofreció un fastuoso funeral con plañideras, músicos y un gran banquete, el montante de todo ello… unos 120.000  euros al cambio actual. En realidad, la verdadera razón de todo este gasto era otra y os invito a descubrirla en este otro artículo del blog.

En 1859, el arqueólogo francés Auguste Mariette encontró en la tumba de la reina Aah-Hotep en Dra Abu el-Naga, joyas preciosas de orfebrería maravillosamente elaboradas: diademas, pectorales, anillos y un collar muy especial, el “collar de las moscas”.

Una condecoración militar

En el antiguo Egipto solía recompensarse a los soldados que se habían distinguido en el campo de batalla con parte del botín, con la propiedad de algún prisionero o con la cesión de tierras arrebatadas al enemigo. Pero a los más valientes, el mismo faraón en persona les otorgaba la conocido “Mosca de Oro al Valor”. He de decir que no solo se otorgaban a valientes soldados, sino también a los faraones durante su coronación, en aniversarios y durante las fiestas reales conocidas como Heb Sed e incluso a cualquier persona que lo mereciera.

Los egipcios, grandes orfebres que eran, utilizaban desde la época predinástica el oro, bronce y marfil -la plata era escasa en Egipto- para engalanarse y protegerse del mal. Tanto princesas, como la gente más humilde, estas, más sencillas y con materiales más simples como joyas pintadas de amarillo imitando el oro.

¿… y por qué moscas?

¿A quién no le ha molestado en alguna ocasión una mosca mientras revoloteaba incansablemente a su alrededor? A pesar de querer espantarla insiste tenazmente arriesgando incluso su propia vida al ser aplastada. Los egipcios, observadores como eran, asociaron su valor e insistencia como si de un soldado se tratara incordiando a su enemigo hasta desesperarlo y vencerlo.

Encontramos las primeras moscas como amuletos en el final del Período Predinástico (3500 a. C.) fabricadas con sencillos materiales, será a comienzos del Reino Nuevo que se identificarían con la valentía.

¿Por qué la reina Aah-Hotep tenía uno en su tumba?

Se sabe que un general bajo el reinado de Tutmosis I recibió hasta seis moscas doradas y también se encontraron estas piezas en las tumbas de las tres esposas de Tutmosis III y en la de la reina Tawosret (Dinastía XIX) -aunque bien pudo ser que no les pertenecieran-, así como en la tumba de Senmut, mayordomo real de la reina Hatshepsut.

Habitualmente, por no decir siempre, se otorgaba la “Mosca de Oro al Valor” a hombres, entonces, ¿cómo es que esta reina tenía el collar con tres moscas junto a su momia? El verdadero motivo de que el faraón distinguiera a una persona con esta condecoración era el valor y en el caso de la reina Aah-Hotep queda justificado por su protagonismo en la guerra contra los hicsos.

Incansable y capaz, se ocupó de reinar durante las ausencias de su marido, el faraón Seqenenra, cuando se encontraba fuera luchando contra Apofis, y tras su violenta muerte -parece ser que apuñalado hasta en dieciséis ocasiones- ocupó el trono su único varón Ahmose I siendo este un niño (fundador de la Dinastía XVIII del Imperio Nuevo de Egipto). Aah-Hotep asumió la regencia y la difícil misión de echar a los hicsos durante el convulso final del Segundo Período Intermedio, a finales del siglo XVI a. C. probablemente comandando ella misma las tropas. Su hijo sería quien derrotara finalmente a los hicsos y a los nubios, reunificando el país e iniciando la época de máximo esplendor de la civilización egipcia en la que, sin duda, Aah-Hotep tuvo protagonismo indiscutible. Ahmose I la condecoró con el collar de las tres grandes moscas de oro reconociéndole de esta forma su entrega.

No quisiera terminar sin comentar también que existe otro collar muy especial “el collar Shebiu” en momias e imágenes de muchos faraones como Tutmosis IV, Amenhotep III, Akenatón, Ramsés II y Tutankamón. Al igual que el “collar de las moscas”, era una condecoración honorífica que apareció en el Imperio Nuevo con la que se honraba el valor del soldado o a civiles que destacaron en algo. Sin duda, bello como pocos.

Hoy encontramos el collar de la “Mosca de Oro al Valor” de la reina Aah-Hotep en el Museo Egipcio de El Cairo, por cierto, ¿sabéis como se pronunciaba el signo jeroglífico de la palabra “mosca”? Con la onomatopeya de una mosca zumando.

Bzzz…

Link foto:

sinek.es

Información basada en diversas fuentes, en especial egiptologia.com

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Amada Bisbal dice:

    Muy interesante lo relacionado a las condecoración que se ofrecían. Me gustó.

    1. Hola Amada,
      me alegra saber que te gustó y estás invitada a descubrir otros artículos de tu interés en el blog. Ciertamente, todo lo relacionado con el antiguo Egipto apasiona.
      Saludos

  2. astolgus dice:

    Háblanos de la Mosca cojonera, porfa, que hay cientos de miles o de dichos como “cuando el diablo se aburre, mata moscas con el rabo”

    1. Hola Astolgus,
      no sé qué decir, aunque la mosca cojonera, por lo pequeña que es y dada su persistencia a incordiar a animales y personas -algunas animales también- mucho más grandes que ella, es valiente, muy valiente. Dejo este remedio popular ahora que se acerca el verano para evitar que nos molesten. Si dejamos una bolsa de plástico transparente llena de agua hasta la mitad y colgada del techo, cuando los rayos del sol pasan a través de ella, hace de prisma y descompone la luz en forma de arco iris, algo que estas moscas detestan. Vendría a ser algo parecido a los CDs colgados de las copas de los árboles para que no piquen los frutales.

      Abrazos

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