Simón bar Kosiba y la última resistencia judía

En 1960 se encontraron en el interior de una cueva junto al mar Muerto, en los cañones de Wadi Murabbaàt y de Nahal Hever, quince cartas dirigidas a dos comandantes del oasis de En Gedi en las que se solicitaba alimentos y se amenazaba que no dieran cobijo a los judíos que no secundaran la revuelta contra los romanos. Estas órdenes fueron dadas por Simón bar Kokhba, para unos, un nuevo mesías, para otros, un mentiroso.

El descubrimiento del horror

Nueve años antes llegaron al Museo Arqueológico de Jerusalén unos escritos que llamaron poderosamente la atención de los expertos. La tribu de beduinos de Ta’amireh, los mismos que en 1947 realizaran en la costa noroeste del mar Muerto el descubrimiento arqueológico bíblico más importante del siglo XX, los manuscritos de Qumrán, les hicieron llegar los documentos dirigidos por Simón bar Kosiba a Yeshua ben Galgoula y a la gente que se encontraba con él en su fortaleza, ordenando que no cobijaran a los judíos que no se unieran a su causa.

Nueve años después, prospecciones posteriores dirigidas por el arqueólogo Yigael Yadin dieron con la conocida como “cueva de las cartas”. En realidad se trataba de varias grutas que sirvieron de refugio a los grupos de judíos que resistían durante la revuelta dirigida por el propio Simón bar Kokhba, sin embargo, en su interior no solo se encontraron manuscritos, sino el cruel testimonio de la última resistencia judía frente a Roma.

Huyendo de los romanos un grupo de judíos se resguardó en una gruta portando sus pertenencias más preciadas. Probablemente pensaron que su reclusión sería momentánea, nada más lejos de la realidad. El ejército romano acampó a tan solo cien metros de la gruta impidiendo que se abastecieran de agua al interponerse a la única fuente de agua de la zona. El asedio se prolongó días, semanas, y uno a uno, fueron muriendo de hambre y sed. Antes de fallecer ocultaron sus pertenencias entre los agujeros de la cueva tapándolas con piedras, y tras comprobar que estaban muertos, los soldados romanos les abandonaron en su improvisada tumba. Años después, alguien regresó para dar sepultura a la multitud de huesos y calaveras que allí habían, amontonándolos en un nicho.

Desierto de Judea

El historiador romano Dión Casio atribuye el motivo de la revuelta a la decisión del emperador Adriano de fundar una nueva ciudad romana en la misma Jerusalén, otras fuentes judías también la atribuye a otros motivos como el decreto que prohibía realizar circuncisiones (Brit Milá) y el respeto del sábado ¡Toda una afrenta intolerable!

Sea como fuere, desde que Judea pasó a estar sometida por los romanos en el año 63 a. C. se cuentan al menos sesenta intentos de rebelión en esa región a lo largo de 130 años. La severidad con la que se sofocaron algunas de ellas quedará en la memoria por muchos siglos que pasen. Según cifras del historiador judío, Flavio Josefo, durante el asedio y posterior destrucción del Templo de Jerusalén en el año 70, por parte del general Tito, y tres años después, durante la primera guerra judeo-romana, el sangriento asedio de la fortaleza de Masada por el general Flavio Silva al mando de la Legio X Fretensis, murieron más de un millón de judíos y casi 100.000 pasarían a ser esclavos.

Lejos de rendirse las comunidades judías esperaban a otro mesías que les hiciera hacer frente a los romanos. Este llegaría -o al menos, así pensaban- con el joven Simón bar Kosiba, en el año 130, encontrándose en ese momento el emperador Adriano en la provincia romana de Judea anunciando la inminente construcción de la nueva colonia romana donde se asentarían los veteranos de la legión X.

La revolución fallida de Simón bar Kokhba, el “nuevo Mesías”

Se conoce poco de su vida, pero se sabe que fue apoyado por una sección de los doctores de la Ley. Su nombre en arameo kokhba significa “estrella” relacionando este hecho con el pasaje bíblico que anunciaba la venida del mesías. Siempre con la fuente de Dión Casio como referencia, comenzó a reunir alrededor de su causa a todo aquél judío que encontraba inadmisible esta situación.

Armados y ya con el emperador en Siria, el 3 de abril del año 132 comenzó una guerrilla que a los pocos meses de iniciarla conseguió establecer un Estado judío independiente -gracias en parte al factor sorpresa- proclamándose Nasí (“Príncipe” de Israel). La respuesta no se hizo esperar y Adriano enviaría a Sexto Julio Severo, su comandante más sobresaliente, recién nombrado gobernador de Britania, que reunió un potente ejército. Su táctica fue la de evitar la batalla, prefiriendo aislar y eliminar los grupos y poblaciones que daban soporte a la rebelión.

Durante el verano del año 135 los que sobrevivieron se refugiaron en la fortaleza de Bethar, que sería tomada en agosto, marcando el fin de la guerra. Si el coste de las pérdidas romanas fue alto -perdieron las legiones IV Hispana y la XXII Deiotariana-, mucho más fue la de los judíos, la mitad de la población fue masacrada estimando que murieron 580.000 en combate, sin contar la ingente cantidad de judíos que fallecieron de hambre, enfermedades o los numerosos incendios que se produjeron, 985 aldeas fueron arrasadas, así como 50 ciudades. Los romanos no permitieron dar sepultura a los muertos y el propio Simón bar Kokhba murió asesinado y su cabeza entregada al emperador.

Los sobrevivientes se dispersarían por todo el mundo en lo que se considera el inicio de la definitiva diáspora judía, y finalmente, se levantaría Aelia Capitolina en la arrasada Jerusalén. La provincia de Judea quedaría englobada para siempre en la provincia Siriopalestina. La derrota hizo reconsiderar a muchos de los supervivientes que Simón bar Kokhba, en lugar de ser un nuevo mesías, fuera un mentiroso.

Links fotos:

Effib; udi Steinwell; Pinterest.es

Información basada en el artículo “La última revuelta judía”, de Elena Castillo. Filóloga y Doctora en Arqueología N. G. Historia Nº 195

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Azahara dice:

    Gracias Francisco Javier, por este nuevo artículo, siempre me he interesado por la historia del pueblo judío, y aquí he conocido badtantes datos de los muchos que desconozco Una vez más gracias.

    1. Hola Azahara,
      es un período de la historia apasionante, sin lugar a dudas.
      Saludos y soy yo quien te da las gracias.

  2. jose dice:

    Muy bueno, el articulo es suficentemente explicativo de los hechos que ocurrieron

    1. Hola Jose,
      muchas gracias por tu amable comentario.
      Un saludo

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