El Codex Gigas, la “Biblia del Diablo”

Hay libros pesados, literalmente, pero ninguno como el Codex Gigas, el manuscrito medieval más grande del mundo con sus 624 páginas hechas de las pieles procesadas de 160 animales, probablemente burros o carneros, 90 cm. de largo y 75 kg. de peso. Si a eso añadimos el hecho que se escribió en el siglo XIII y que el autor pudo ser el mismísimo diablo, tenemos todos los ingredientes para hacer volar nuestra imaginación.

Según cuenta la leyenda, lo escribió en latín un monje checo condenado a muerte de la ciudad de Podlážice, en Bohemia. Se pensó durante siglos que contenía todo el conocimiento humano: la Biblia entera -el Antiguo y Nuevo Testamento-; dos obras de Flavio Josefo, La guerra de los judíos y las Antigüedades judías; Etimologías del arzobispo San Isidoro de Sevilla; varios tratados sobre medicina del médico Constantino el Africano; la Chronica Boëmorum, de Cosmas de Praga; instrucciones detalladas para el exorcismo de demonios; dos hechizos mágicos con instrucciones sobre como identificar y atrapar a un ladrón; un calendario y una lista necrológica de personas fallecidas, entre otros. Se dice que el autor vendió su alma al diablo para poder realizar titánico trabajo en una sola noche. Raro e inexplicable, codiciado por los poderosos, tenerlo se convirtió en obsesión. En una de sus páginas puede verse un dibujo fascinante del mismo diablo, la más grande representación de Satanás en un documento escrito de aquellos tiempos.

La leyenda

Un monje benedictino encerrado en un monasterio de Bohemia por saltarse una regla monástica, espera su condena: morir emparedado vivo. La noche anterior a la ejecución de la sentencia -se piensa que entre los años 1204 y 1230- tiene una revelación que comunica a sus captores, escribir un tomo enorme, el libro más grande de su época con todo el conocimiento de la humanidad, todo en una noche. Si lo consigue, será liberado.

Comienza a escribirlo pero a media noche ve imposible su misión, así que hace un pacto con el diablo. El demonio respondió a su llamada y el Codex Gigas fue dictado por el mismo Satanás.

Años después de ser escrito, el libro y su leyenda son conocidos por toda Europa. A finales del siglo XIII el Codex Gigas pasó a poder del monasterio, que debido a graves problemas económicos los monjes decidieron desprenderse de él y venderlo a otra orden monástica, los “monjes blancos” de la Orden del Císter, en un monasterio a las afueras de Praga. Una terrible epidemia de peste negra anegó al monasterio cisterciense, acumulándose los muertos y arruinándolo, fue entonces que un poderoso obispo ordenó que devolvieran el libro al monasterio benedictino.

A lo largo de la historia el diablo ha tenido diversas formas y en la Edad Media se le representó con cuernos, como un animal monstruoso, al igual que el dibujado en el manuscrito. El retrato del diablo en el Codex Gigas es sorprendente, mitad hombre y mitad monstruo, con una lengua roja bífida. El gran tamaño del dibujo infundió sin duda terror a quien lo miraba.

En 1565 Nostradamus realizó el horóscopo al príncipe Habsburgo Rodolfo II pronosticando la muerte de su padre y su posterior ascenso al trono. Para aumentar su prestigio como monarca concedió favores al monasterio para conseguir el Codex, haciéndose con él. Su castillo en Praga fue un centro de reunión de científicos de la época y en su biblioteca dispuso de numerosos libros y manuscritos de alquimia, astrología y alquimia, grandes pasiones del monarca. Pero pronto cambió su suerte, se volvió antisocial y paranoico, empobreció y acabó falleciendo. En 1648, a finales de la Guerra de los Treinta Años, durante el asedio sueco en Praga, el ejército sueco saquea la Biblioteca Real haciéndose con su bien más precioso, el Codex Gigas, trasladándolo a Estocolmo. Los oficiales se lo ofrecen a la princesa Cristina que ordena colocarlo en la Biblioteca del castillo en un lugar especial. Poco tiempo después, la ya reina, abdica del trono y se convierte al catolicismo, trasladándose a Roma dejando el Codex Gigas en el castillo. El 7 de mayo de 1697 un devastador incendio destruye el castillo, según la leyenda un criado cogió el libro y lo lanzó por la ventana para salvarlo.

¿Pudo escribirlo una sola persona?

Recientes investigaciones de expertos sueco parecen dar respuesta a la cuestión…

La caligrafía tan uniforme que tiene hace pensar que lo hizo una sola persona. Todas las páginas del libro están impecables, sin errores, y si los autores fueran un grupo de escribas, probablemente estarían presentes. Analizado el dibujo y la caligrafía los expertos determinan que su autor no era un experto, probablemente un aficionado o un aprendiz. Mediante la grafología se constata que la curvatura de determinadas letras muestra que todo el texto está hecho por la misma persona. El problema es que se hubiera necesitado toda una vida para escribirlo.

Las tintas medievales solían estar hechas de metal o de insectos machacados, tras aplicar luz ultravioleta en todo el texto se comprobó que la tinta no brillaba demasiado, algo que demuestra que la tinta empleada era de insectos machacados, orientando que fuera escrito solo por una persona, ya que si fueran varias, se hubieran utilizado los dos tipos de tinta.

Los expertos determinaron que el escriba tardaría cinco años escribiendo sin parar, diez años teniendo presente que había que corregir el texto y dibujar las imágenes, y siendo más realistas, entre 25 y 30 años, al tener que realizar el monje otras labores en el monasterio.

En la Edad Media se pensaba que se podían expiar los pecados copiando un texto y el contenido del libro es muy poco frecuente, una combinación de textos que no se da en ningún otro. Ninguna otra Biblia contiene el retrato de un diablo y conjuros demoníacos. Todo esto sugiere que lo hizo un solo escritor.

Tras el incendio del castillo donde se encontraba y tras analizar el manuscrito, solo se observan sombras de posibles quemaduras en la página donde se muestra al diablo. Sin embargo, esto también se podía explicar por el hecho de que esa página ha sido vista durante siglos más que cualquier otra página del manuscrito y la luz bien pudo ocasionarlas.

Así, los expertos determinaron que el Codex Gigas lo escribió una sola persona de la que se desconoce su nombre.

¿Cómo pudo hacer frente a colosal obra?

En una anotación al final del Codex se encuentra un crédito póstumo Hermanus monacus inclusus, que hace referencia a “Herman inclussu” (Herman, el recluso). Una interpretación errónea de la palabra inclusus asociándola a un castigo horrendo “ser emparedado vivo”. Su verdadero significado se acerca más a un monje recluido que vivía en soledad en una celda para terminar su obra, recluido para una labor, por un mal cometido en su vida pasada, creyéndose pecador.

Desde el siglo XVII el Codex Gigas se conserva en la Real Biblioteca Nacional en Estocolmo (Suecia) protegido con estrictas medidas de seguridad. Tan solo en dos ocasiones salió del territorio sueco: en 1970, para ir al Metropolitan Museum de Nueva York, y en 2007, a Praga, para exhibirse en la Biblioteca Nacional Checa.

Sin duda, un manuscrito misterioso y único.

Para saber más:

Biblioteca Digital Mundial

Links fotos:

Michal MañasSharon Hahn Darlin

Información basada en el artículo Los secretos más oscuros de la Biblia del diablo explicados, National Geographic.

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