Buffalo Bill en Barcelona, esta vez las perspectivas no se cumplieron

Desfile en Barcelona el día de la inauguración

William F. Cody, más conocido como Buffalo Bill desde que en solo un año matara a más de 4000 bisontes, fue la celebridad más reconocida del mundo a finales del siglo XIX. Todos sabían de sus logros y  de su espíritu aventurero. Astuto y charlatán, se dice que en su lecho de muerte -afecto de una enfermedad renal- preguntó a su médico cuánto tiempo le quedaba de vida, a lo que respondió el galeno “Treinta y seis horas”. Al instante, Bill respondió: “En ese caso, olvidemos ese feo asunto, y juguemos una partida de naipes”. Podemos decir sin temor a equivocarnos que su vida fue de todo menos aburrida, bueno, en realidad sí se aburrió en una ocasión, concretamente en la visita que hizo a Barcelona a finales de 1889.

Tras unos meses de gira por Europa su espectáculo “Buffalo Bill´s Wild West” no dejaba de triunfar por todas las grandes capitales del continente. En Londres actuó delante de la reina Victoria, en París con motivo de la Exposición Universal, en Roma en el coliseo romano frente al Papa León XIII, pero poco antes de ir a Italia pasó por Barcelona…

Y llegó el circo a la ciudad

Acompañado por los 1200 trabajadores que llevaba en su espectáculo llegó al puerto de Barcelona, en el muelle de San Beltrán, el 18 de diciembre, y a los pies de la estatua de Colón tuvo el primer contacto con la prensa local y los curiosos que se acercaron a recibirle que esperaban ver a feroces y violentos pieles-rojas. Uno de los organizadores quiso aprovechar para rendir homenaje a Cristóbal Colón y elogió el descubrimiento de América delante de los periodistas. Los indios permanecían en cuclillas, fumando tranquilamente y envueltos en mantas pardas, uno de ellos, visiblemente molesto dijo: “Día maldito para nosotros cuando descubrió América”. Al día siguiente un periódico recordó que eran los primeros indios que pisaban la ciudad después de que Cristóbal Colón los trajera en su primer viaje a las Américas. Mal empezó la visita.

El espectáculo se anunció por toda la ciudad “180 cowboys, fieros indios y forajidos mexicanos, 200 caballos salvajes y una manada de peligrosos bisontes” y el aventurero empresario montó su espectáculo en el centro de la ciudad, en el solar flanqueado por las calles Muntaner, Aribau, Córcega y Rosselló. Las entradas tenían un precio de 1 peseta, de pie, y entre 2 y 5 pesetas, con asiento.

Bufallo Bill, en una visita al Hospital de la Santa Creu. Josep Vinyes/Col.leccio Circus Arts Foundation / Archivo Genís Matabosch

La realidad fue que el público recibió el circo con cierta frialdad y es que a diferencia de otros países europeos, ver búfalos y hábiles caballos no resultó ser algo extraordinario. Las corridas de toros y los espectáculos ecuestres en España eran algo a lo que ya estaban acostumbrados, además, resultó que los bisontes, de agresivos, nada, más bien eran mansos y estaban bien domesticados.

Frío, lluvia y epidemias

En esos meses asoló la ciudad una epidemia de gripe, viruela y cólera. El tiempo, frío y lluvioso, empeoró la situación. Vaya, que lo difícil fue no enfermar, y según se cuenta -sin ninguna base que lo corrobore-, la epidemia se llevó la vida de dos indios, enterrado uno de ellos en el cementerio del Poblenou de la ciudad. De lo que no hay duda es del fallecimiento por gripe del director de pista, el coronel Frank Richmond, y su cuerpo embalsamado, se repatrió.

También encontramos en los archivos del hospital de la Santa Creu (actual hospital de Sant Pau) el registro del ingreso por viruela en la sala de infecciosos de dos indios sioux, Charching Crow y Black Hawk,  uno el día 6 de enero y el otro dos semanas después. En dicho registro queda anotada su procedencia “Pine Ridge, agency indian” y ambos fueron dados de alta el 27 de febrero.

Registro del ingreso en el Hptal. de la Santa Creu (hilera izquierda, 814 y 815) Foto: Kim Manresa

Ante el fracaso de público el 7 de enero organizó un gran desfile por las calles de Barcelona al estilo Far West, con animales, indios, cowboys y hasta el Séptimo de Caballería. Sin duda sería espectacular verlo por las calles de la ciudad y animó a la gente a ir al espectáculo, pero no se llegaron a cumplir las expectativas que se tenían.

Buffalo Bill se alojó en el hotel Cuatro Naciones al final de la Rambla y según se cuenta –también sin ningún documento que lo acredite-, además de aburrirse, tuvo que ir al hospital de la Santa Creu para extraerle una molesta muela que se expuso en una vitrina del hospital hasta que alguien la robó.

El 21 de enero abandonaron Barcelona para dirigirse a Italia. No existen grabaciones cinematográficas del paso de Bufallo Bill por Barcelona a diferencia de otras ciudades europeas, aunque en el archivo del Centre Excursionista de Catalunya se acumulan numerosas fotos.

Buffalo Bill fue enterrado según su expreso deseo en la montaña Lookout, cerca de la capital del Estado de Colorado, y sí, el mes que pasó en la Ciudad Condal se aburrió, pero no os equivoquéis, estoy convencido de que si os animáis a conocer Barcelona haréis de todo menos aburriros, a no ser, claro, que vengáis con búfalos.

Un video:

Dos libros (en catalán):

Barcelona Far West, de Jordi Solé (Ed. Pàmies, 2010)

Aquell hivern. L´Espectacle de Buffalo Bill, de Jordi Marill (J J de Olañeta Editor, 1998)

Para saber más:

Archivo de William F. Cody

Links fotos:

Hemeroteca la vanguardia.com

Información basada en el artículo de la vanguardia.com

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