El origen de la prensa amarilla

Historieta The Yellow Kid (1897)

Al hablar de prensa amarilla hacemos referencia al periodismo sensacionalista que mediante titulares llamativos y escandalosos, cuentan noticias con escasas evidencias con el objetivo de aumentar sus ventas. No se utiliza esta denominación en todos los países, por ejemplo, en España hablamos de prensa rosa o del corazón. Su origen hay que buscarlo a finales del siglo XIX en la ciudad de New York, concretamente en la batalla que libraron dos magnates de la prensa norteamericana, Joseph Pulitzer y William Randolph Hearst, con la tira cómica que protagonizó un niño vestido de amarillo.

Los Estados Unidos de finales del siglo XIX era un país de oportunidades para todos aquellos que quisieran huir de sus míseras vidas y empezar de cero. La puerta de entrada era la ciudad de New York y la Estatua de la Libertad en la Isla de Ellis, icono de libertad y democracia, recibía a millones de personas de todo el mundo. Podemos imaginarnos la mezcla de culturas y lenguas que allí se hablaba. Muchos desconocían el inglés y en aquellos tiempos la única manera de mantenerse informados era la prensa escrita.

Los dos diarios de mayor influencia del momento eran el New York World, propiedad de Joseph Pulitzer, el mismo que dio nombre a los prestigiosos premios, y el New York Journal, del también multimillonario William Randolph Hearst, cuya vida fue llevada al cine por Orson Wells en Ciudadano Kane. Sin embargo, las ventas de ambos periódicos no fueron acompañadas muchas veces de la veracidad en sus informaciones, algo que se hizo evidente al estallar la guerra contra España en 1898, tras el hundimiento del acorazado estadounidense Maine en el puerto de La Habana. Tanto Pulitzer como Hearst enviaron corresponsales a Cuba para cubrir el conflicto de primera mano, pero al no poder contrastar la información terminaron por inventarse muchas de las noticias que publicaron al respecto.

Caricatura editorial de Leon Barritt, 1898. Los editores de periódicos Joseph Pulitzer y William Randolph Hearst, de cuerpo entero, vestidos como Yellow Kid , cada uno empujando contra lados opuestos de un pilar de bloques de madera que deletrea GUERRA . Esta es una sátira del papel de los periódicos Pulitzer y Hearst en incitar a la opinión pública estadounidense a ir a la guerra con España.

El Chico Amarillo en medio de esa batalla

Para conseguir aumentar las ventas buscaron más entretener a sus lectores que informar verazmente. Fue así que incluyeron a partir de 1893 unas tiras cómicas en las que se incluía un breve texto escrito en inglés que ayudó a alfabetizar a los inmigrantes que apenas conocían este idioma.  Sin duda, la tira de mayor éxito fue la creada por Richard Felton Outcault para el periódico de Pulitzer. Se trataba de una serie de aventuras en las que el 5 de mayo de 1895 apareció un niño irlandés, Mickey Dugan, inocente y de sonrisa media tonta y aspecto desaliñado, que compartía un callejón junto a otros personajes marginales. Vestido con una camiseta larga de dormir teñida de amarillo en ella aparecían impresos ocurrentes y divertidos textos en una jerga suburbana, en ocasiones, vulgar, que no tardaron en captar la atención del público.

Hearst, comprobando el éxito de las tiras y el aumento de las ventas de su oponente, propuso a Outcault que lo dibujara en su periódico a cambio de una sustanciosa cantidad de dinero. Este aceptó con la condición de que pasaran a llamarse The Yellow Kid (El Chico Amarillo), que era como se conocían popularmente. Pulitzer no pudo hacer nada para retener al dibujante en sus filas, así que contrató a otro dibujante, George Luks, para que continuara la serie. Es así como se publicaron simultáneamente en ambos periódicos.

El 16 de febrero de 1896, se editó una viñeta en la que un loro escondido en la caja de un fonógrafo emitía unas palabras dentro de un globo o bocadillo que salía de su boca, exclamando “Sic em towser!”. Se trata de la primera vez que aparecen los globos o bocadillos en una serie de historietas, es decir, el cómic como lo conocemos hoy en día. Pero los globos tienen su antecedente mucho atrás en el tiempo, en unas cintas que utilizaban los hebreos y que contenían textos de las Sagradas Escrituras, y posteriormente a las bandas incluidas en la pintura cristiana occidental que contenían textos, desarrollándose su uso por los ilustradores y caricaturistas ingleses del XVII.

Muchos profesionales de la prensa se sintieron molestos con la instrumentalización política y el sensacionalismo de muchas publicaciones. En 1898, el periódico New York Press escribiría un artículo con el título “We called them Yellow because they are yellow”, que vendría a identificar el color amarillo como cruel y cobarde haciendo referencia al periodismo que hacían los medios de Pulitzer y Hearst, aludiendo al vestido del personaje del cómico publicado en sus periódicos. Acababa de nacer el concepto de prensa amarilla.

Hearst, fue el ganador de esa singular batalla y moldeó la prensa rosa y amarilla de nuestros tiempos. Su familia aún maneja 300 revistas de todo el mundo controladas desde la Torre Hearst en Nueva York. Por su parte, en 1892, Pulitzer se ofreció a financiar la primera escuela de periodismo del mundo, oferta rechazada inicialmente por el rectorado de la Universidad de Columbia debido a lo polémico de su figura dentro de la profesión, pero aceptada tras su muerte, en 1911, y financiada con los dos millones de dólares que dejó en su testamento. En él también estableció la creación del premio que lleva su nombre para estimular la excelencia periodística, literatura y música, otorgado por primera vez en 1917, logrando el reconocimiento perdido años atrás, convirtiendo su nombre en marca de excelencia y sinónimo de buen periodismo. Podríamos decir que tras su muerte, Pulitzer, superó en prestigio a su oponente.

Para saber más:

Los premios Pulitzer

Información basada en el artículo de lavanguardia.com

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Muy curioso este articulo a la vez muy claro para entender por donde se mueve la informacion, no solo escrita, tambien audiovisual, el ser humano es muy cotilla

    1. Hola Jose,
      además, este tipo de información mueve millones de euros cada día. ¡Todo un negocio de la información! Del propio Hearst es la frase ¡Usted ponga las fotos que yo pondré la guerra! Toda una declaración… Sus opiniones las plasmaba en sus periódicos, muchas controvertidas.
      Saludos

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