Pamplona, algo más que Sanfermines

Monumento al Encierro (Pamplona) Imagen cortesía de Elizaveta Fridel

Este año, al igual que tantas y tantas otras fiestas de nuestra geografía, la pandemia de coronavirus afectó a los Sanfermines. Cada año se celebran en Pamplona (en euskera, Iruña), capital de la provincia de Navarra y son conocidos universalmente en parte gracias al escritor Ernest Hemingway. Por primera vez en cuatro décadas no hubo chupinazo desde el balcón del Ayuntamiento, ni los esperados encierros de las ocho de la mañana, ni tan siquiera corridas de toros, y aunque reconozco que nunca me pondría delante de un toro (o quizá sí, desvelaré la incógnita al final), ¿por qué no ir a esa maravillosa ciudad en cualquier otra época distinta a la de las fiestas de San Fermín y descubrir los tesoros históricos que esconde?

Pamplona es Murallas, con más de cinco kilómetros de extensión albergando su ciudad medieval; Pamplona es Camino, con la primera Catedral en el Camino de Santiago por la entrada de Roncesvalles a la península; Pamplona es Gastronomía, con sus pinchos, platos, asadores, sidrerías y bodegas. En fin, Pamplona es un sinfín de inolvidables experiencias que desde aquí os recomiendo disfrutar, pero como aquí se trata de hablar de Historia hablemos de su catedral y del Sepulcro real que se encuentra en su interior.

Pamplona y su Catedral

Encontramos sus orígenes en un asentamiento vascón del siglo VIII a. C. y será el general romano Pompeyo quien funde la ciudad de Pompaelo en el año 74 a. C. Según la tradición oral el primer obispo de la ciudad fue San Fermín de Amiens, sin embargo, no hay constancia documental de ello. Visigodos en el siglo V y musulmanes a partir del siglo VIII se hacen con la ciudad, hasta que, a principios del siglo XI, el rey de Navarra Sancho III el Mayor, conocido con el apodo de “cuatro manos” por su habilidad con la espada, unió bajo su corona a los reinos cristianos convirtiendo al pequeño reino de Pamplona en la potencia de la España cristiana de la época.

Se tiene constancia de la iglesia de Pamplona en un documento del año 589 en el que se menciona al obispo de la ciudad en el Concilio III de Toledo. En el punto más alto y antiguo de Pamplona se erigió la catedral románica en la que intervino el maestro Esteban, que también trabajó en la catedral de Santiago de Compostela, y tras la destrucción de gran parte de su estructura por parte de las tropas francesas durante la guerra Navarrería de 1276, se reedificó en estilo gótico a partir del año 1394 gracias a la aportación económica de los reyes navarros Carlos III el Noble y su esposa Leonor de Trastámara.

La actual fachada de la Catedral de Santa María la Real se construyó en estilo neoclásico a finales del siglo XVIII, y en su interior, las naves se dividen en seis tramos con las bóvedas de crucería sencilla y las capillas abiertas a los laterales y en los brazos del crucero. En la actualidad, tanto la catedral como su magnífico claustro, levantado en los siglos XIII y XIV y considerado uno de los mejores ejemplos de claustro gótico de toda Europa, pueden admirarse con todo su esplendor gracias a la restauración efectuada en 1992.

El Sepulcro real

Una de las piezas más relevantes de la Catedral es el Sepulcro real, realizado por Jehan Lome de Tournay entre 1413 y 1419, en vida del monarca, así que, el retrato de Carlos III es fiel a la realidad, no así el de la reina Leonor de Trastámara, que se cree murió en 1416.

Sepulcro real (visión superior)
Sepulcro real (visión inferior). Imagen cortesía de Elizaveta Fridel

Realizado en alabastro y mármol negro encontramos las figuras yacentes de los reyes recostados sobre cojines. El rey, representado en edad madura y con las manos sobre el pecho en posición orante, con la figura de un león a sus pies, símbolo de poder y fortaleza.

Sepulcro real (visión lateral). Imagen cortesía de Elizaveta Fridel
Sepulcro real (detalle Carlos III el Noble). Imagen cortesía de Elizaveta Fridel
Sepulcro real (detalle Leonor de Trastámara). Imagen cortesía de Elizaveta Fridel

El rostro de la reina, fino y delicado, deja entrever una leve sonrisa. Unos perros, símbolo de fidelidad, representan la subyugación de la reina a su esposo, el rey.

Detalle de los plorantes de la parte inferior del Sepulcro real. Imagen cortesía de Elizaveta Fridel

Originalmente policromado, el sepulcro aún conserva parte de los colores. Debajo de los reyes encontramos 28 figuras de plorantes, magistralmente realizados también en alabastro. Vestidos con ropajes tallados con gran realismo representando a obispos, clérigos y ciudadanos de distintos status.

Leonor, hija del rey Enrique II de Castilla, a pesar de sus reticencias iniciales a casarse, terminó por involucrarse en la vida política de Navarra, siendo la relación con su esposo buena con el paso de los años. Su matrimonio puso fin a los conflictos entre ambos reinos y Leonor contribuyó al entendimiento entre el reino de Navarra y la Corona de Castilla, además, en más de una ocasión asumió el papel de regente durante las ausencias de Carlos que le reclamaban en Francia.

Pamplona es mucho más que su Catedral. Perderse por el trazado medieval de su casco histórico es viajar al pasado rodeado por murallas, almenas y portales, donde la famosa calle Estafeta de los encierros de San Fermín invita a tomar unas cañas y unos pinchos, donde la Plaza del Castillo, rodeada con coloridas casas del siglo XVIII, se convierte en el centro neurálgico de la vida social y donde La Ciudadela, una fortaleza catalogada como una de los mejores ejemplos de arquitectura militar del Renacimiento español, hoy es lugar público de cultura y ocio en sus fosos, baluartes y pabellones.

Sí, Pamplona es mucho más que los Sanfermines, sin embargo… la fiesta es la fiesta.

Uno de enero, 2 de Febrero, 3 de Marzo, 4 de Abril, 5 de Mayo, 6 de Junio, 7 de Julio San Fermín. A Pamplona hemos de ir, con una media, con una media. A Pamplona hemos de ir con una media y un calcetín”.

¿Quién dice que este año se suspendieron los Sanfermines? Allí estoy con un par… de cuernos ¡Vivo de milagro! 😉

Para saber más:

De viaje a Pamplona

Links fotos:

Yiorsito; Yiorsito (I); Jorge Urdánoz Apezteguía

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Jose Herrador Jimenez dice:

    Muy buen articulo sobre Pamplona, afortunadamente no es lo encierros de San Fermin, la Historia y los monumentos que hay detras de ella, muchas gracias

    1. Hola Jose,
      gracias por leerlo y comentar.
      Saludos

  2. Santiago Ferreyra dice:

    Muy interesante e instructivo. Someramente conocía algo de Pamplona. Será cuestión de ponerla en la agenda para un próximo viaje.

    1. Hola Santiago,
      no dudes en ir cuando el coronavirus te lo permita. Si me permites otra recomendación, muy cerquita de Pamplona, a unos cuarenta kilómetros, se encuentra la ciudad de Olite con un castillo/palacio de esos de cuento de hadas y con mucha historia entre sus muros.


      Foto de Luis Tormo

      Saludos

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