… y “el avión de las novias” voló a Australia

La política del Gobierno de Boris Johnson pretende rechazar a los inmigrantes no cualificados y a los que no hablen inglés, algo similar a cómo se aplica en Australia. Es de este país del que me gustaría explicaros una historia sucedida hace ya varias décadas y que muestra  la triste realidad de la emigración.

Un país necesitado de inmigración

Según datos de la ONU el 30 % de la población de Australia es inmigrante, procediendo en su mayor parte del Reino Unido (17 %), China (8 %) y Nueva Zelanda (8 %). Tienen varios programas en su política de Inmigración debiendo cumplir muchos requisitos, por ejemplo, en el conocido Programa de Inmigración Calificada se exige tener menos de 45 años, dominar suficientemente el inglés, estar acreditado para el ejercicio de una profesión demandada en el mercado laboral, pasar un examen médico, tener un expediente impoluto de comportamiento ante la justicia, tener un título académico y demostrar experiencia laboral en dicha competencia, casi nada.

La colonización de Australia se inició con prisioneros británicos como colonia penal, poco tiempo después, hombres libres vieron la posibilidad de acceder a una nueva vida en ese alejado lugar del mundo y a mediados del siglo XIX se descubrieron campos de oro que atrajeron a miles de asiáticos, principalmente de China. A estos se sumaron isleños de islas vecinas del Pacífico y camelleros afganos, nombre que recibieron los provenientes de Paquistán, India e Irán.

La población tan diversa en su origen y cultura provocó roces y tensiones que a finales del siglo XIX se avivaron con la idea del pensamiento europeo en defensa de la raza blanca. Esto provocó que se restringiera la inmigración y apareciera el concepto de “europeo cualificado”. En 1901 se aprobó la Ley para la Restricción de la Inmigración que provocó la deportación de muchos inmigrantes no europeos establecidos en Australia.

Con la gran depresión de la década de 1920 y el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la falta de mano de obra se agudizó y Australia se vio obligada a abrir nuevamente sus fronteras. Se anuló la Ley de Inmigración y se sustituyó en 1958 por otra que recogía muy similar a la actualmente vigente.

Operación Canguro

A raíz de la nueva Ley las autoridades llegaron a un acuerdo con España para contratar trabajadores, preferiblemente vascos, por ya existir una comunidad en Queensland. El 6 de agosto de 1958 llegaron a bordo del barco Toscana los primeros 159 españoles. En principio su contrato era por dos años (si marchaban antes debían reembolsar el viaje), pero en realidad fue un viaje sin retorno para la mayoría. A esta operación le siguieron la “Operación Eucalipto” (1959) y la “Operación Emu” (1960), entre otras. Seis años después terminó el programa y se desplazaron un total  de 7 816 emigrantes españoles.

El “Plan Marta”

La mayoría de estos trabajadores vivían en lugares inhóspitos de Queensland, en unas condiciones durísimas y viviendo en campamentos sin familia. Para mejorar su vida los gobiernos de España y Australia idearon otro “plan”. Un plan no tan conocido ni tan documentado, basado en un engaño, dirigido en esta ocasión a mujeres españolas (y de otras nacionalidades) para trabajar en Australia, aunque la intención real era otra bien distinta: casarlas con sus compatriotas.

Estas mujeres, al igual que los hombres, soñaban con una vida mejor, un futuro imposible si se quedaban en España. Muchas de ellas ya habían trabajado desde pequeñas sirviendo en casas y se les ofrecía un contrato por dos años como empleadas domésticas con un sueldo semanal equivalente a lo que ganaban en un mes en España.

Entonces las mujeres consideradas ideales eran las “buenas patriotas, buenas cristianas, las dóciles, sumisas y buenas madres”. Entre los requisitos que se pedían encontramos el de ser guapa, joven y soltera.

avion de las novias

El 11 de marzo de 1960 aterrizaron en Melbourne las primeras 92 mujeres españolas y griegas. Al llegar las separaron y fueron divididas entre las misiones católicas y las familias asignadas. Nada más llegar algunas se percataron del sobrenombre de su vuelo “el avión de las novias”, aunque desconocían el porqué.

Estas mujeres, al igual que los hombres que emigraron, no podían salir ni socializarse en sus escasos tiempos libres. Solas y aisladas en un mundo con una cultura y lengua muy distintas, no hacían otra cosa que trabajar e ir a misa el domingo, así que solo les quedaba relacionarse con sus compatriotas. No se trataron de matrimonios forzados, pero tenían pocas opciones para rechazarlos. En total llegaron unas 400 mujeres  con el “Plan Marta” hasta que finalizó en 1963.

Este es un capítulo más -quizá desconocido- de tantos otros en lo que a emigración se refiere. La historia demuestra que Australia necesita -al igual que antes- de ella para sobrevivir y existen muchos otros países que se encuentran en la misma necesidad. Sin lugar a duda, se requieren políticas de inmigración con visión de futuro y basadas en la solidaridad.

Para saber más:

Inmigración y Ciudadanía Gobierno de Australia

La política de la Australia Blanca murió, pero aún vive

Chinatown de Sydney

Link foto:

tiesimmigration.co.za

Información basada en ” El avión de las novias”: el viaje sin retorno de inmigrantes españolas a Australia hace 60 años bajo el Plan Marta, de Natalia Ortiz, investigadora y académica española-australiana.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .