Los hijos ilegitimos del emperador Carlos I

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Retrato del joven Carlos I de España, posterior a 1515 por Bernard van Orley.

(…) yo os ruego, hijo, que se os acuerde de que, pues no habréis, como estoy cierto que será, tocado a otra mujer que la vuestra, que no os metáis en otras vellaquerías después de casado, porque sería el mal y pecado muy mayor para con Dios y con el mundo; y demás de los desasosiegos y males que entre vos y ella se podrían según de ello, sería mucho contra el efecto porque os apartáis de ella (…)


Instrucciones de Carlos V a Felipe II, carta redactada el 4 de mayo de 1543

Esta súplica la hizo el emperador Carlos I de España a su hijo Felipe. Imagino que, como cualquier buen padre, quiso aconsejarle para su bien (y el de su Imperio), sin embargo, ni padre ni hijo siguieron el consejo y el mismo emperador Carlos tuvo hijos naturales reconocidos con diferentes mujeres, eso sí, ninguna de estas relaciones se produjeron durante su matrimonio con Isabel de Portugal.

Y es que tal como asegura el prestigioso hispanista Geoffrey Parker en su última novela (dejo link al final del artículo), el monarca sentía una fuerte «inclinación por los placeres sexuales», y se convirtió en la comidilla de la corte, además, de estar obligado «moralmente» a pagar pensiones vitalicias a sus amantes e hijos. El rey pagaba «hasta dos  ducados por noche a cualquier mujer que se acostaba con él (…) y cada vez que el emperador se acostaba con una mujer hermosa no se marchaba hasta haber eyaculado tres veces». Esto, según Parker, es narrado por varios diplomáticos y un soldado. Permitidme mostraros cronológicamente los hijos ilegítimos del Emperador, por supuesto no sabemos si están todos los que debieran estar.

A finales de 1521, con motivo de una reunión de la Orden del Toisón de Oro en el castillo de Oudenaarde, en los Países Bajos, mantuvo una relación con una de sus criadas, Johanna María van der Gheynst, hija de un fabricante de alfombras. Regresó a España sabiendo que sería padre de su primera hija, Margarita. Dejó ordenado que se la llevara a casa de un cortesano, para que fuera criada noble, y pagó a su amante una pensión vitalicia, concertando cuatro años después su matrimonio con un jurista. El Emperador nunca ocultó dicha relación, todo lo contrario, Margarita también fue utilizada para sus propios intereses políticos, y para asegurarse la lealtad de los Médici acordó su matrimonio con Alejandro cuando tan solo contaba con cinco años de edad y elevó a Florencia al rango de ducado hereditario, siendo legitimada tres años después. Alejandro fue apuñalado por uno de sus parientes cuando Margarita tenía catorce años y el Emperador volvió a emparentarla con el duque de Parma, nieto del papa Pablo, Octavio Farnesio. En tiempos de su hermanastro Felipe II, Margarita ocupó el cargo de gobernadora de los Países Bajos.

Margarita de Parma

En 1522 o 1523, tras enamorarse de Ursolina de Cancellieri de Perugia, conocida como «la bella de Perugia», nació Tadea, en tierras italianas. Reconociéndola también como hija suya, le hizo una señal en la pierna derecha con un objeto punzante para reconocerla. Tadea se casó con Sinidaldo Copeschi di Montefalcone y al llegar la noticia a oídos del Emperador este se enfadó al no contar con su consentimiento, sin embargo, le ofreció 3000 escudos. Poco se sabe de su destino, solo que su marido falleció prontamente y que vivió (se piensa que se hizo monja) discretamente en la ciudad de Roma hasta su muerte, no sin antes enviar un mensajero al rey Felipe II, para que se le reconociera como hija del Emperador.

En 1523 nació Juana, cuya madre parece ser fue una noble dama de Nassau. Ambas fueron enviadas al convento de Madrigal de las Altas Torres, donde la priora, hija ilegítima de Fernando el Católico, cuidó de ellas. Juana murió a los siete años de edad tras caer en un pozo del convento, viendo a su padre solo en una ocasión.

Llegados a este punto, en 1526, Carlos se casa con su gran amor, Isabel de Portugal. Ciertamente, no constan hijos ilegítimos durante los años que estuvo con ella, aunque no puede asegurarse que le fuese fiel. Tuvo cinco hijos de los que sobrevivieron tres, a lo que hay que añadir dos abortos, el último de los cuales le costó la vida en 1539.

Entre abril y agosto de 1546 tuvo un romance con Bárbara Blomberg, una dama germana hermosa, mientras residía en Ratisbona para preparar un ataque contra los protestantes alemanes. El 24 de febrero de 1547 nació Jerónimo, conocido después como don Juan de Austria. Bárbara se casó tres años después con el tutor del niño, y a cambio de su silencio el Emperador le nombró comisario en la corte de María de Hungría, en Bruselas. Sin embargo, el niño debía regresar a España dentro del más estricto secreto.

Carlos I de España con Bárbara Blomberg. Grabado en madera de 1894.

El violinista flamenco Frans Massi y la española Ana de Medina cuidaron de Jerónimo en España en la población madrileña de Leganés, a cambio de cincuenta ducados anuales, criándose entre juegos y en la calle, con el resto de niños del campo. En 1554, Don Luis de Quijada, mayordomo del Emperador y una de las pocas personas que conocían el secreto, viendo que la educación que recibía Jerónimo no se correspondía con las condiciones firmadas, lo trasladó a Valladolid, y junto a su mujer, Doña Magdalena de Ulloa, se hicieron cargo de su educación. Para seguir manteniendo el secreto de su origen real, Don Luis dijo a su mujer que Jerónimo era fruto de una infidelidad suya, aceptándolo esta sin reservas y criándolo ambos como si fuera hijo suyo.

Ignorante de la identidad de su verdadero padre, el tutor de Jerónimo le presenta al emperador Carlos I en el Monasterio de Yuste.

En 1558, tras toda una vida ignorándole, el Emperador quiso conocerlo antes de morir ese mismo año durante su estancia en el Monasterio de Yuste. En el último testamento del Emperador no se menciona en ninguna ocasión a Jerónimo, sin embargo, redactó una cláusula anexa con instrucciones de que su hijo Felipe II leyera tras su muerte. En ella se refería a la voluntad de que se convirtiera en fraile, y si no fuera así debía ofrecérsele unas rentas de 30 000 ducados, un condado o un ducado en el Reino de Nápoles. Fue en este momento que Felipe conoció la existencia de su hermanastro. El 12 de octubre de 1559, reinando ya Felipe, convocó en su palacio de Valladolid a Don Luis de Quijada y al joven Jerónimo, para entregarle la insignia de la orden, una casa propia y en un inaudito gesto, tras abrazarle y besarle, le confesó quien era realmente su padre.

En cuanto a la madre biológica de Jerónimo, Bárbara, enviudó con 42 años, y a instancias del Duque de Alba, el emperador cuidó económicamente de ella. Posteriormente, Felipe le obliga a retirarse a un monasterio español para no perjudicar la carrera política que emprendería su hermanastro, el futuro héroe de la batalla de Lepanto, Don Juan de Austria, por cierto, el cambio de nombre de Jerónimo a Juan se debe a que el Emperador Carlos así lo dispuso en el testamento.

Comprobamos, pues, que fueron numerosas las amantes que tuvo el Emperador Carlos I de España y V de Alemania, si bien se piensa que se sucedieron antes o después de su gran amor con Isabel de Portugal. Se ignora porqué de todos los vástagos que tuvo fuera de su matrimonio, Jerónimo fue al que más ignoró, quién sabe, puede que ese amorío con Bárbara tras enviudar le avergonzara hasta el día de su muerte.

Una novela:

Carlos V: Una nueva vida del emperador, de Geoffrey Parker (2019)

12 comentarios

  1. Los reyes y emperadores son simplemente humanos, respondiendo a las más atávicas pasiones. Entonces, por qué los tratamos como divinos?. Luego lleva uno las decepciones que lleva.

    1. Hola Mina,
      la figura de Carlos I de España siempre me cautivó, por otra parte, la presión que tuvo por su cargo y responsabilidades a lo largo de toda su vida debió de ser una losa importante que soportar. Imagino que también el hecho de saber que tuvo otros hijos debió de ser otra carga para él, aunque aparentemente los ignorara. No sé…
      Otro beso para ti y Feliz Navidad.

  2. Y la hija con doña Germana de Foix segunda esposa de su abuelo Fernando ya viudo de Isabel? Esta historia es interesante

    1. Hola Astolgus,
      al indagar en las distintas cortes europeas de ayer y de hoy no dejamos de sorprendernos en lo que a infidelidades se refiere. Hay para escribir, no un libro, sino una enciclopedia entera.
      Saludos

      1. Las familias reales si se tuviesen en cuenta los descendientes de todos los ilegítimos serian grandísimas

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