Los diez días que no existieron

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¡Así fue! Hoy regimos el paso del tiempo con el calendario «gregoriano», promulgado en 1582 por el Papa Gregorio XIII para corregir el desfase de días acumulado por el calendario «juliano», este último dispuesto por Julio César. Este importante cambio no se adoptó de manera inmediata en todos los países y fue el motivo de confusiones y curiosidades históricas.

En la Antigüedad muchas culturas utilizaron para contar el paso del tiempo el calendario lunar y según las actuales evidencias históricas el primer calendario solar se creó durante el tercer milenio a. C. en el antiguo Egipto, ante la necesidad vital de sus gentes de predecir la crecida del Nilo.

En el año 45 a. C. entró en vigor la reforma del calendario romano impulsada por Julio César, permaneciendo durante siglos en la mayor parte de Europa. De hecho, el calendario gregoriano y el juliano tienen los mismos meses y los años cuyo número es múltiplo de 4 son bisiestos, salvo que en el calendario gregoriano los años múltiplos de 100 no son bisiestos, excepto los divisibles por 400. Por cierto, en el calendario juliano los romanos llamaban al día 24 de febrero el “día sexto”, al preceder a las calendas de marzo -primer día de cada mes-. Por tanto, cada 24 de febrero repetido pasó a llamarse bis sextum (bisiesto).

El Papa Gregorio XIII el 24 de febrero de 1582 promulgó en la bula «Inter Gravissimas»:

(…) que el equinoccio vernal fijado por los padres del Concilio de Nicea en las duodécimas calendas de abril (21 de marzo) vuelva a coincidir con dicha fecha y se eliminen de octubre del año 1582 los diez días que van del tercero después de las nonas (el día 5) hasta el día previo a los idus (día 14), ambos incluidos.

El día que seguirá a las cuartas nonas (4 de octubre), serán los idus de octubre (el 15)

Esta reforma del calendario fue adoptada por los distintos países de forma desigual. Los países católicos como Portugal, Italia y parte de los Países Bajos la aplicaron inmediatamente, Alemania al año siguiente, y España, debido a la gran extensión de los dominios del Imperio de Felipe II, expidió la «Pragmática» de los diez días del año decretando el cambio del calendario juliano al calendario gregoriano y posponiendo su adopción en el nuevo mundo dos años después.

Los países protestantes se opusieron durante años al calendario gregoriano y cuando lo hicieron los ingleses tuvieron que anular once días por el desfase entre los dos calendarios, así, al miércoles 2 de septiembre de 1752 le siguió el jueves 14 de septiembre.

La Unión Soviética implantó el calendario gregoriano en febrero de 1918 y para entonces la diferencia de días era ya de 13, haciendo que la conocida como Revolución de Octubre encabezada por Lenin en Petrogrado (San Petersburgo) el 25 de octubre de 1917 (según el calendario juliano), sucediera para el resto del mundo el 7 de noviembre.

En la actualidad la Iglesia ortodoxa (excepto la Iglesia ortodoxa de Finlandia) sigue sin aceptar el calendario gregoriano para no incurrir en contradicción con los hechos explicados en la Biblia que dice que siempre la Pascua cristiana debe ser después de la Pascua judía. La Navidad ortodoxa es después del Año Nuevo, el 7 de enero, porque la Iglesia ortodoxa sigue el calendario juliano y el 13 de enero (hoy, por cierto) se celebra el «Año Nuevo viejo» en el actual territorio postsoviético. Ese día los rusos sacan la comida a las mesas, lanzan fuegos artificiales y felicitan a sus familiares.

Los ortodoxos mantenemos el uso de un calendario civil, para las cosas del mundo, y otro eclesiástico para mantener las tradiciones originales de los creyentes en Cristo.

Gonzálo Xavier Celi, de la Iglesia ortodoxa de Ecuador

Este retraso de días (que con el paso de los siglos seguirá aumentando) hizo que entráramos en contradicciones con algunas fechas históricas dadas como verdaderas. Os presentaré tres de ellas:

  • El mismo día que entraba en vigor el calendario gregoriano en España coincidió con el fallecimiento de la fundadora de la Orden de los Carmelitas Descalzos, Santa Teresa de Jesús, el 4 de octubre de 1582, siendo enterrada el 15 de octubre, aunque en realidad fue enterrada al día siguiente.
  • El 23 de abril celebramos el Día del Libro por coincidir con la fecha de la muerte de William Shakespeare y Miguel de Cervantes en 1616, algo que no se sustenta si tenemos en cuenta el tipo de calendario adoptado entonces, ya que, Cervantes falleció el 22 de abril y fue enterrado al día siguiente, pero el dramaturgo inglés murió el 3 de mayo según el calendario gregoriano.
  • Muchos historiadores afirman que Isaac Newton nació el mismo día que murió Galileo Galilei, el 8 de enero de 1642, según el calendario gregoriano. Pero Newton nació el 25 de diciembre de 1642, según el calendario juliano y el 4 de enero, según el gregoriano.

Para terminar quisiera felicitar el Año Nuevo viejo a toda la comunidad rusa que vive en España y por extensión a todos los rusos del mundo.

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muy interesante

6 comentarios

      1. Los aragoneses llevamos a la Virgen del Pilar en el corazón siempre y los zaragozanos tenemos la suerte de poder bajar hasta la orilla del Ebro andando y besar la Columna de la Virgen en cualquier momento.

  1. ¿Y que hay de la mención de las calendas por Shakespeare en su obra Julio César en 1599 los citaba al escribir la famosa frase “¡Cuídate de los idus de marzo!”

    1. Hola Astolgus,
      pues el origen de esa frase, olvidada hasta que Shakespeare la citara, viene de los tiempos de Julio César, concretamente días antes de los idus de maro, cuando el senado llamó a un vidente para que hiciera las predicciones para el nuevo año que comenzaba, siendo advertido. Como ya sabemos no hizo caso y fue asesinado el 15 de marzo del año 44 a. C. Después, el primero en alzar la voz sobre la advertencia que se le hizo fue el escritor Plutarco. Una curiosa historia.
      Saludos

  2. Pues exactamente lo recordaba yo así porque dada mi provecta edad estudié un bachiller con SIETE años de Latín y TRES de griego. Y ahora hay bineuronales que dicen que estas lenguas son muertas y no sirven para nada. ¡Qué sabrán ellos del desarrollo de la inteligencia y la memoria así como del origen del español que hablamos.

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