Los Tercios españoles “España mi natura, Italia mi ventura, Flandes mi sepultura”

Batalla de Rocroi (1643) por Augusto Ferrer-Dalmau

Fueron las mejores unidades militares durante los siglos XVI y XVIII. Hay quienes los comparan a las legiones romanas o las falanges hoplitas macedónicas, de hecho, fueron el primer ejército moderno europeo al estar formados por voluntarios profesionales, Descubramos el origen de su nombre y el porqué de los Tercios españoles.

Sus orígenes

Encontramos por primera vez la palabra “Tercios” en un documento oficial de la Instrucción de Génova, en 1536. En él se refieren a las unidades de infantería en Italia y se establece una lista donde se remodelan los ejércitos y se dictan las instrucciones para pagarlos. Es a partir de entonces que inicia su historia, aunque antes, en tiempos de los Reyes Católicos, comenzó a fraguarse la idea de modernizar el ejército.

Los ocho siglos que duró la Reconquista en España implicaron a todo el pueblo español, todos iban a guerrear al suponer que era una cuestión de supervivencia, sin embargo, todo cambiaría tras la Guerra de Granada, el considerado último gran conflicto armado medieval. Los Reyes Católicos dispusieron que todas las fuerzas militares pasaran a sus órdenes con la obligación de tener disponible en cada pueblo a un hombre de cada doce para guerrear si era requerido, eso sí, pagándole el servicio.

El rey Fernando el Católico dirigió sus esfuerzos militares afuera de la península y solicitó consejo a su mayor experto, Alonso de Quintanilla, quien sentó las bases de los futuros Tercios. El primer escenario donde se puso a prueba el nuevo ejército sería en la defensa contra los franceses del condado del Rosellón en 1503, el éxito fue total. En la Guerra de Nápoles (1501-1504) Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, obtuvo un gran victoria con este ejército profesionalizado. Y en 1535, con la conquista de Milán por parte de la corona española, se da forma a las unidades de los Tercios y se pone la vista a las futuras intervenciones en el centro de Europa.

Una superioridad incontestable

El emperador Carlos I de España ordenó reagruparlos en tres tercios: el ducado de Milán, el reino de Nápoles y el reino de Sicilia, sus tres estados más importantes en Italia, cada uno comandado por un capitán. Fueron conocidos después como Tercios Viejos.

Inicialmente su arma principal era la pica, al igual que los antiguos soldados macedónicos y los romanos, con la que los piqueros se agrupaban flanqueados por arcabuceros pudiendo derrotar a la temida caballería. Su eficacia en el campo de batalla se basó en combinar la pica y espada (armas blancas) con el arcabuz y mosquete (armas de fuego), permitiendo fragmentarse en unidades móviles que llegaban al combate cuerpo a cuerpo.

Los Tercios estaban formados por españoles entre el 30-50 % del total, siendo el resto soldados de otros países de Europa, en ocasiones, de hasta doce nacionalidades distintas. ¡Imaginaros la cantidad de lenguas que allí hablaban! Mantener a los soldados resultó ser una empresa muy costosa para España, en parte sufragada por el oro y la plata que llegaba de América. No fueron vencidos hasta que en la guerra de los Treinta Años el ejército francés derrotó a los invencibles españoles en la batalla de Rocroi el 19 de mayo de 1643, casi un siglo después de su formación.

El origen del nombre

No se sabe con certeza. Unos dicen que proviene de los tres mil hombres, divididos en doce compañías; otros, atribuyen el nombre de Tercios a que en la compañía del Rosellón los soldados de infantería se repartían en tres grupos entre picas, escudados y ballesteros; mientras que algunos lo explican por una expresión literal de la orden de creación, que habla de tres tercios en Italia, esta última hipótesis desmontada al crear el emperador Carlos I un cuarto tercio, para la isla de Cerdeña.

El sueldo de estos valientes era más bien escaso y la mayoría de los españoles que se enrolaron nunca regresaron a sus lugares de origen, los que lo hacían volvían pobres y muchos mutilados, no obstante, hasta la segunda década del siglo XVII se completaban las levas sin problemas, ya que, entre las razones para alistarse se encontraban el catolicismo, el Rey y su honor.

Los soldados que componen los Tercios son españoles que aman más la honra que la vida y temen menos la muerte que la infamia. Tienen de suyo voluntad a las armas, destreza y habilidad en ellas. Están en los peligros tan en sí, como fuera de ellos, de manera, que en sabiendo obedecer, guardar orden y lugar, sabrán cuánto es necesario para ser invencibles en tierra y mar.

Sancho de Londoño (Discurso sobre la forma de reducir la disciplina militar a mejor y antiguo estado).

Un video

Tercios Españoles~Batalla de Rocroi, 1643 (Alatristre)

Link imagen:

OTRS

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. ¿Las mejores unidades militares durante los siglos XVI y XVIII formados por voluntarios profesionales? No hay que olvidarse de los temibles mercenarios suizos que destacaban por su servicio en ejércitos extranjeros, especialmente en los de los reyes de Francia. Sus probadas capacidades de combate los hicieron las tropas mercenarias más solicitadas del mundo. Su forma de guerrear recuperó los antiguos esquemas clásicos y provocó importantes cambios en las tácticas militares y la organización de los ejércitos.

    Saludos cordiales estimado Javier, siempre un placer de leer sus interesantes artículos !

    1. Hola Markus,

      interesantísimo aporte el que haces. Tras revisar un poco el tema, y si me lo permites, añadiría algún dato más al respecto. En el origen de su formación encontramos la pobreza que sufrían los campesinos y la población de la nación suiza, pero no cabe duda de que sus tácticas y efectividad con sus lanzas, picas y alabardas en el campo de batalla fueron ya temidas desde el siglo XIII y XIV, en la Guerra de los Cien Años, e incluso derrotaron al Gran Capitán, tiempo después.

      Sirvieron a distintos países, pero en lo que a España se refiere, la nación suiza, debido a su menor relevancia numérica respecto a otras naciones, ha contado con poca presencia militar española, sin embargo, desde que se incorporaran por primera vez en el Ejército de Flandes en 1574, sirviendo en los Países Bajos Españoles, un siglo después podían contarse una docena de regimientos suizos dentro del ejército español, gracias a la confianza que depositaron en ellos los reyes borbónicos.

      En el siglo XVII se les pudo ver en el campo de batalla contra las revueltas catalanas; en la Guerra de Sucesión Española, junto a otros “extranjeros” como italianos, flamencos e irlandeses; en la Guerra de Sucesión Polaca, y en otras muchas, incluso contra los franceses en la Guerra de Independencia. Su último servicio al ejército español fue en 1823.


      Retrato de Nikolaus Manuel el Joven, mercenario suizo y artista, vestido a la manera de los Reisläufer y armado como tal, con alabarda, daga suiza y espada bastarda. En la parte superior se puede leer el lema «La suerte está de mi lado, me asista la razón o no. 1553. Mi edad, 25 años».

      Otro cordial saludo desde la distancia.

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