Göring, el malo no, el otro

Hermann (izquierda) y su hermano Albert (derecha)

Ser hermano de Hermann Göring, Ministro de Hitler, fundador de la Gestapo y segundo hombre más poderoso del Tercer Reich, no debe de sentar demasiado bien, más aún cuando se es una persona con ética y principios. Eso es lo que le pasó a Albert Göring, ignorado por la historia, pero que bien merece ser recordado por lo que hizo: ayudar y salvar la vida de muchas personas durante la Segunda Guerra Mundial a riesgo de la suya propia.

Del Göring malo (Hermann) no diré nada que no se sepa. Héroe de guerra como piloto de la Primera Guerra Mundial, se afilió al nacionalsocialismo desde sus inicios y fue un líder nazi que impulsó la pena de muerte y organizó el control de las calles donde se reunían sus opositores, mucho antes de iniciarse la siguiente Gran Guerra. Ayudó a Adolf Hitler en su acceso al poder, que le recompensó con el cargo de ministro en 1933, creó la Gestapo (policía secreta del Estado nazi) y los primeros campos de concentración, dirigió el rearme de su país, la explotación económica de los territorios invadidos y participó en la decisión de total exterminio de los judíos de Europa. Entre sus frases preferidas destacaría la que dice que “Los vencedores siempre serán los jueces, y los derrotados los acusados”. Sin duda, fue uno de los principales culpables de la Segunda Guerra Mundial.

Pocas veces pensamos en los familiares de estos genocidas, lo fácil sería pensar que comulgaban con sus ideas, pero en algunos casos este pensamiento se aleja de la realidad…

Albert Günther Göring opuesto al nazismo

Nació en Berlín en 1895. Era el quinto hermano de la familia y su padre tenía antecesores de origen judío suizo. Vivió más que holgadamente gracias a la herencia recibida y entre sus parientes destacaron Ferdinand von Zepelin y la familia Merck, fundadores de la compañía de dirigibles y de los laboratorios, respectivamente, además de estar emparentado con alguno de los principales políticos del Gobierno. Físicamente no se parecía a su hermano Hermann, así podemos comprobar en la foto de arriba. Albert tenía ojos marrones y piel morena, su carácter reflexivo y no muy amigo del ejército. Se licenció en Ingeniería y sintió tanto odio por el régimen que se trasladó a Austria.

Desde el mismo momento que Hitler llegó al poder comenzó su lucha activa contra el nazismo. Formó parte de la protesta en contra del gobierno por el cierre de la Escuela Bauchaus y tras la ocupación alemana de Austria en 1938 intensificó sus acciones. La expropiación de la compañía cinematográfica Tobis-Sascha-Filmindustrie, en la que su presidente (y amigo personal) de ascendencia judía fue detenido y entregado a la Gestapo, hizo que le consiguiera documentación falsa ayudándole a escapar.

El apellido Göring y su firma eran suficientes para atemorizar a cualquier militar y funcionario nazi que, confundido, no se atrevía a hacer demasiadas preguntas a pesar de las irregularidades que pudiera detectar. Sin embargo, sus actividades subversivas eran conocidas desde el partido nazi y para su propio hermano Hermann.

Tuvo que ser el mismo Hitler quien ordenara su encarcelamiento en una prisión de Viena durante dos meses y su envío al campo de concentración de Mauthausen evitándolo su hermano en el último momento con la excusa de que su experiencia como empresario e industrial sería de utilidad como director de exportaciones de la división de ensamblaje de la actual fábrica de automóviles Škoda Auto, en Checoslovaquia. Una vez instalado allí, lejos de evitar riesgos, se radicalizó, fabricó vehículos defectuosos y retrasó pedidos con el objetivo de sabotear al Reich.

En 1943 firmó los pasaportes de una familia judía y en una ocasión llegó a convencer al jefe de las SS Reinhard Heydrich para liberar algunos prisioneros enviando camiones al gueto de Theresienstadt solicitando mano de obra para su empresa, evitándoles morir en la cámara de gas. También consiguió cientos de documentos oficiales para que muchos de sus trabajadores judíos pudieran pasar por checos.

Su detención y final

Tras la caída del Tercer Reich Albert fue una de las primeras personas detenidas en Checoslovaquia tras entregarse, aunque liberado rápidamente al ser públicas sus acciones en ayuda a la resistencia. Esto no evitó que fuera requerido durante el juicio celebrado en Núremberg para declarar, y es que el apellido, que en su momento le ayudó, ahora no le iba a beneficiar en nada. Tras su detención no le resultó difícil demostrar que ayudó y salvó la vida a numerosos perseguidos políticos y judíos tras mostrar numerosos documentos con su firma, siendo absuelto de los crímenes de guerra, no obstante, fue culpable de haberse enriquecido con 7000 Reichsmarks mientras estuvo a cargo de la fábrica Škoda y condenado a dos años en la Prisión Estatal de Berlín. Salió en noviembre de 1947.

No se sabe a ciencia cierta si coincidieron o si pudieron entablar algún tipo de conversación los dos hermanos durante el arresto en Núremberg, pero sus destinos fueron bien distintos, al suicidarse Hermann con cianuro en 1946.

Albert nunca quiso cambiarse su apellido y los años siguientes resultados muy difíciles para él al serle confiscado su patrimonio familiar. Trabajó esporádicamente como traductor, escritor y dibujante y en 1952 el gobierno alemán le concedió una pensión irrisoria malviviendo en un viejo piso del centro de Berlín propiedad de su antigua ama de llaves. Alcohólico y deprimido, pocos días antes de morir de un cáncer de páncreas en 1966 se casó con ella para que tuviera derecho a la pensión. Enterrado en Múnich, el impago de su tumba hizo que desalojaran sus restos desapareciendo en el recuerdo de todos.

Un video:

Para saber más:

Imágenes de Hermann Göring

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. wichiluca dice:

    Tremenda historia. Un héroe, cuando los más fácil era mirar para el lado y disfrutar del poder.

    1. Hola Wichiluca,
      estaba en una posición incómoda y no solo en lo moral. Tremendo lo mires por donde lo mires.
      Saludos

  2. ¡Qué caractères tan contrastantes!

    1. Hola Libia,
      bueno, desde el punto de vista de sus padres se dice que aunque críes a tus hijos exactamente de la misma forma cada uno después forma su propio caráctar, ideas y pensamientos. Así fue con ellos también…
      Un saludo

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