España y los nombres que recibió a lo largo de la historia

Los países cambian de nombre ya sea por marketing, por identidad o por motivos políticos. Encontramos muestra de ello con la antigua Yugoslavia y la Unión Soviética o con la actual República Democrática del Congo. Si miramos atrás en el tiempo descubrimos que los griegos llamaron Libia a la actual África; Nueva Holanda a Australia; Nueva Granada a la actual Colombia; Nueva España a México, y en el caso del Sacro Imperio Romano se le llamó Confederación del Rin (1806), Confederación Germánica (1815) y finalmente, Alemania. Estos son solo algunos ejemplos de los muchos que podemos encontrar, pero centrémonos en el nombre de España.

En tiempos de los griegos

Al principio nombraron a la península Ibérica como la Península Ophioússa, es decir, «tierra de serpientes», por la abundancia de estos reptiles. Después, dieron el nombre de «Iberia» a la zona geográfica que hoy comprende España y Portugal.

Se piensa que la palabra «Iberia» procedería del río íber, identificado por muchos con el río Ebro, y por otros, con un río de Huelva (quizá el río Tinto), donde textos antiguos citan como río Iberus. Recordemos que inicialmente el nombre de «Iberia» solo hacía referencia a una pequeña parte de dicha provincia.

En tiempos del historiador griego Polibio, «Iberia» era la parte costera del Mediterráneo de la península, y a finales del siglo I a. C. Estrabón amplía el nombre a toda la península geográfica.

En tiempos de los romanos

En Anales, el poema épico latino escrito por el poeta romano Quinto Ennio en el siglo II a. C. habla de «Hispania» como equivalente de «Iberia». Aunque los romanos emplearon al principio el nombre de «Iberia», añadieron una «h»: Hiberia. Escritores latinos como Plinio «El Viejo», Catón «El Viejo» y Cátulo citan estas tierras como lugares llenos de damanes, unos mamíferos muy comunes en África y parecidos a los conejos, de aquí se vincula la palabra «Hispania». En la época de Adriano figuraban en algunas monedas personificaciones de Hispania como una dama sentada y con un conejo a sus pies.

Los historiadores explican el origen de la raíz no latina de «Hispania» a tiempos anteriores a la romanización del lugar, denominándola «I-span-ya», y he aquí las suposiciones…

La hipótesis más aceptada hoy en día es la que sugiere que «I-span-ya» se traduce como tierra donde se forjan metales («spy», raíz de la palabra «span», en fenicio significa batir metales) haciendo referencia a las famosas minas de oro de la Península Ibérica. Existe otra teoría, menos plausible, que referencia su origen al referirse a ella como «tierra del norte», pues «spn» significaría en fenicio «el norte», y es que tras descubrir los fenicios la costa de «Hispania» esta les quedaba al norte viniendo de África.

Con el Imperio Romano el topónimo «Hispania» se generalizó diferenciando la Hispania Ulterior Baetica, Hispania Ulterior Lusitania e Hispania Citerior Tarraconensis.

En la Edad Media

Cuando llegaron los visigodos estos mantuvieron el topónimo (Hispania visigoda). Con el rey Leovigildo, tras unificar la mayor parte del territorio de la España peninsular a finales del siglo VI, se titula rey de Gallaecia, Hispania y Narbonensis.

A partir del siglo VIII los musulmanes adoptarían el nombre de Al-Ándalus. Por cierto, el motivo de referirse a los judíos españoles como sefardíes viene del Antiguo Testamento, cuando dice que un grupo de judíos expulsados de Jerusalén se instalaron en el territorio Sefarad, nombre equivalente a la idea de España en la cultura hebrea.

De la forma romance «Spania» se deriva más tarde el nombre de «España». Es en el manuscrito del siglo XIV del Poema de Mio Cid donde se narran las hazañas de Rodrigo Díaz de Vivar y encontramos por primera vez la palabra «España», aunque no tanto como el concepto territorial que tenemos en la actualidad. El poema consta de 3735 versos y aparece hasta en cinco ocasiones.

En el Cantar del Destierro, el Cid manda a doscientos hombres que vayan de algara mientras que él toma Castejón con los cien restantes, en la Campaña del Henares:

Verso 453 «¡de esta correría hablará toda España!»

En la Campaña del Jiloca, el encuentro del Cid con el Conde Berenguer Ramón II, dice así:

Verso 1021 «¡No comeré un bocado por cuanto hay en toda España!»

En el Cantar de las Bodas, el Cid, recibe en Valencia a su mujer e hijas, que llegan de Cardeña:

Verso 1591 «(…) desde ese día se apreció a Babieca en cuanto grande fue España»

En el Cantar de la Afrenta de Corpes se explica que, en cortes convocadas en Toledo, el Cid va a ser reivindicado por segunda vez:

Verso 3271 «¡Merced ya, rey, el mejor de toda España!

Al final de su vida, el Cid ve reconocidas sus hazañas con el matrimonio de sus hijas y el poeta canta así:

Verso 3724 «Hoy los reyes de España sus parientes son»

Se generaliza el nombre de España por la Península a finales del siglo XII, hablándose de los cinco reinos de España: Granada (musulmán), Castilla y León, Navarra, Portugal y la Corona de Aragón. Incluso, algunos historiadores hablan de las Españas debido a esta pluralidad política y cultural. Tras la unión de los reinos de Castilla y Aragón comienza a hablarse de España para referirse a ambos, algo que, tres siglos antes, documentos que hacen referencia a la campaña por Andalucía del rey Alfonso «el Batallador» dicen que unificó los reinos con los términos «reinando en España» o reinando «en toda la tierra de cristianos y sarracenos de España».

Ricardo García Cárcel, especialista en la Edad Moderna concluye que durante el siglo XVI la palabra «España» hasta entonces tenía un uso exclusivamente geográfico, cargándose de connotaciones políticas después. Según opina «ni la identidad española es eterna, ni su antigüedad se hunde en la noche de los tiempos. Pero tampoco es una invención del siglo XIX».

6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Disculpa, Fco. Javier, la máquina no aceptaba la identificación y se hizo repetitiva, SALUDOS, AMIGO

    1. Hola Capitan Becker,
      sí, tal como comento en el post de aquí viene que se conocieran a los judíos españoles como sefardíes. Sepharad es el nombre que en lengua hebrea moderna se da a España y al menos desde época medieval según la tradición judía para referirse a la península ibérica.
      Saludos también para ti 😉

      1. ¡Buen trabajo el tuyo, amigo, un gran trabajo de muchos años! ¡Buena suerte, siempre!

  2. Hola Capitán Becker,
    sí, ciertamente van pasando los años y el esfuerzo que representa mantener siempre vivo este blog se compensa con la fidelidad de las personas que lo siguen. Un placer compartir estos trocitos de Historia.
    Un abrazo

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