Crakow, el zapato que condenó la Iglesia

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Keith Richards, guitarrista fundador de la banda de rock The Rolling Stones, pasándoselo bien con sus botas puestas

¿Qué relación tiene la moda rockera del siglo XX con la del Medievo? Para contestar a esta pregunta debemos mirar hacia abajo, a los pies de todo buen rockero, concretamente a las botas puntiagudas que popularizaron a partir de la década de 1950 conocidas como Winklepickers, inspiradas en un calzado similar al utilizado hace cinco siglos, los Crakows, que condenó hasta la misma Iglesia.

Se los conocían por su pico largo y puntiagudo con los nombres de poulaines, lucios o crakows, este último al pensar que se originaron en la entonces capital de Polonia, Cracovia. El primer registro arqueológico que se tiene de ellos es del siglo XII; en 1360, en el Eulogium Historiarum, crónica universal escrita probablemente por un monje en prosa latina, se describe a hombres de su época «con puntas en sus zapatos tan largas como su dedo que se llaman crakowes; más adecuadas como garras… para demonios que como adornos para hombres»; con el matrimonio de Ricardo II y Ana de Bohemia en 1382 se pusieron de moda en Inglaterra y a partir de 1480 se popularizaron por toda Europa, especialmente entre la nobleza francesa.

Encontramos muestra de esta moda en el arte del siglo XV y vemos que los usaron tanto hombres como mujeres, aunque las puntas de los zapatos de los hombres eran mucho más largas. Para mantener la rigidez de los dedos de los pies de estos zapatos los rellenaban con musgo, crin… y se sugiere que en ocasiones los dedos de los pies se ataban a las rodillas con cordones de seda o cadenas de plata o dorado. La longitud del punto más allá de los dedos del pie rara vez fue más del 50 % de la longitud del pie, los príncipes podían usar calcetines de 2,5 pies, aristócratas con 2 pies, caballeros con 1,5 pies, gente rica del pueblo con 1 pie y plebeyos con medio pie.

Se popularizaron tanto entre las clases altas (su elevado precio hacía casi imposible adquirirlos al resto de mortales) que los caballeros los llevaban puestos durante las batallas, algo nada práctico a la hora de guerrear. Así comprobamos que en algunos momentos durante la Batalla de Sempach se hizo necesario que los caballeros desmontaran y pelearan a pie viéndose obligados a cortar las puntas de sus poulaines.

Representación de la batalla de Sempach en Luzerner Schilling , que muestra un gran montón de puntas de zapatos en una colina en la parte superior izquierda de la ilustración (1513) Haz clic en la imagen para apreciarlos mejor.

Esta curiosa moda no resultaba ser nada saludable al provocar frecuentes bursitis que deformaban el dedo gordo del pie y a la larga aumentaban las probabilidades de caerse y fracturarse algún hueso.

Prohibidas y condenadas por la Iglesia

En casi todos los países que se pusieron de moda surgieron antes o después prohibiciones para su uso. En la Francia de Carlos V se emitió un edicto en 1368 que prohibía su uso en París; En 1465, se prohibieron en toda Inglaterra y los zapateros se arriesgaban a ser multados si hacían zapatos con picas de más de dos pulgadas de largo.

Fue la Iglesia quien condenó abiertamente esta moda al verlos como un desafío a la decencia y al libertinaje real. Les dieron el nombre de «Garra de Satanás» y fueron maldecidos por el mismo Vaticano al no poder los hombres arrodillarse para orar al ser sus dedos demasiado largos.

Links imágenes:

ziko; pinterest

4 comentarios

  1. Pobres pies…en otra versión pero lo mismo que el zapato de geisas…destrozapies les llamaria yo.Gracias por la historia,instructiva como todos tus «pequeños grandes» relatos

    1. Hola alou333,
      el vendado de pies o «pies de loto» era un signo de prestigio para el hombre que se casaba con ella y una manera de conseguir un matrimonio con alguien de prestigio para la mujer. Pero lo más importante, esos pies eran objeto de deseo y algo muy erótico, sobre todo los «delgados, pequeños, suaves, perfumados, arqueados y puntiagudos». Existen múltiples hipótesis sobre su origen aunque la leyenda más conocida es la que nos transporta al año 937 d. C., en la corte del emperador Tang Li Yu, cuando una bella cortesana del palacio llamada Yao Niang (algo así como triste muchacha) recibió la orden de bailar para deleitarle. Para la ocasión se preparó un piso hecho de lotos de oro donde poder ejecutar su danza. Se le adornó el cuerpo con las más finas joyas y se le vendaron los pies con la forma de media luna. Debió de tener éxito en su objetivo de complacer al emperador porque acabó por convertirse en una práctica común entre la clase alta, aunque no entre las familias pobres pues esos pies impedían trabajar a la mujer.
      Los problemas físicos y las deformidades que provocan en el pie son realmente graves…
      Un saludo

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