Las «calculadoras humanas» y cómo contaban nuestros(as) genios(as) en el pasado

Publicado por

Las computadoras digitales actuales realizan cualquier operación que pueda hacer un equipo humano, pero mucho más rápido. Sumas, restas, multiplicaciones, ecuaciones… nada se nos resiste si tenemos una calculadora a mano. Antes de su invención, y dejando de lado el ábaco y el Mecanismo de Anticitera, genios como Pitágoras, Arquímedes, Newton y otros muchos científicos, realizaban cálculos complejos y cálculos de memoria sin ayuda alguna.

En el siglo XIX las cuentas se volvieron cada vez más complejas y para no perder el tiempo los científicos optaron por contratar a personas que lo hicieran por ellos. Se trataba de personas que sin ser genios de las matemáticas eran capaces de realizar sin problemas cálculos manuales.

Las «Computadoras de Harvard»

En 1839 se fundó en Cambridge, Massachusetts (Estados Unidos) el Harvard College Observatory perteneciente al Departamento de Astronomía de la Universidad Harvard. Entre los años 1847 y 1852 realizó los primeros trabajos fotográficos de astronomía estadounidense, entre ellos la fotografía al detalle de la Luna y la observación de los planetas y estrellas. En 1877 se nombró director del centro a Edward Charles Pickering que se dedicó exclusivamente a fotografiar las estrellas, sin duda, una titánica tarea que requirió contratar a más personal que procesara la ingente cantidad de datos.

Para esta misión contrató a un grupo de mujeres que después se las conoció como las Computadoras de Harvard y que la comunidad científica las llamó peyorativamente el «Harén de Pickering». El motivo de no contratar hombres era que las mujeres (algunas graduadas en astronomía) percibían un salario menor, entre 25 y 50 centavos la hora, el equivalente a unos ocho euros, menos que una oficinista. La primera contratada fue Williamina Fleming, que ya trabajaba para él como sirvienta, y la puso al frente del resto de mujeres. En la foto podéis verlas en acción.

Las Computadoras de Harvard en el trabajo, aprox. 1890, incluyendo a Henrietta Swan Leavitt (sentada, tercera desde la izquierda), Annie Jump Cannon, Williamina Fleming (de pie en el centro) y Antonia Maury.

Su trabajo consistió en observar las placas con las fotografías de las estrellas y aplicar fórmulas matemáticas para calcular su posición y brillo. De esta forma clasificaron más de 10 000 estrellas y Pickering publicó en 1890 los resultados.

En ese momento decidió contratar a una graduada del Colegio Vassar, Antonia Maury, quien decidió rediseñar el sistema de clasificación, algo que la comunidad científica ignoró, y también tuvo la genial idea de describir el tamaño relativo de las estrellas según su espectro; Pickering contrató después a Annie Jump Cannon, otra graduada en esta ocasión del Colegio Wellesley, quien desarrolló ella misma basándose en el sistema ideado por Antonia Maury, un Esquema de Clasificación que se convirtió en la base del utilizado hoy en día.

Henrietta Swan Leavitt

Leavitt trabajando en su escritorio en el Observatorio de la Universidad de Harvar1

La teoría de la relatividad de Albert Einstein y de la expansión del universo afirmando que el universo estaba formado por muchas otras galaxias más lejanas a la nuestra, de Edwin Hubble, fueron desarrolladas gracias al trabajo de una de las más destacadas «calculadoras humanas» de Harvard, Henrietta Swan Leavitt. Trabajadora incansable, su jornada era de seis días a la semana durante siete horas al día, y analizó datos que cambiaron la forma de observar el universo.

Graduada en el Radcliffe College, una universidad para mujeres asociada a Harvard, pasó a trabajar para Pickering como «calculadora humana» y observó que todas las estrellas en la Nube de Magallanes están a casi la misma distancia que la tierra, llevándola a descubrir la directa relación entre el periodo de las estrellas variables Cefeidas y su brillo intrínseco, algo esencial para medir distancias en el Cosmos en la actualidad. Publicó en 1912 un trabajo de apenas tres páginas donde explicaba sus hallazgos titulado «Periodos de 25 estrellas variables en la pequeña Nube de Magallanes», pero firmado por Pickering, eso sí, con una nota inicial que hacía referencia al trabajo efectuado por Leavitt.

La NASA y Katherine Johnson

NACA High Speed Flight Station «Computer Room» (1949)

La National Avisory Committee for Aeronautics (NACA), fundada en 1915 y predecesora de la NASA, buscó empleados para sus proyectos y uno de los puestos a cubrir fue precisamente el de «computers». Entre 1935 y 1979 se contrataron más de mil mujeres, que realizaban su trabajo con lápiz, papel y su inteligencia. Entre ellas sobresalió Katerine Johnson que participó en el primer vuelo orbital de John Glenn en 1962 y fue la encargada de realizar los cálculos necesarios para el alunizaje cuando el hombre pisó la Luna por primera vez. Sin margen de error, todos confiaron en ella para tan delicada misión.

Katherine Johnson en 1966. Foto: NASA; restaurada por Adam Cuerden

Puede que muchas de estas «calculadoras humanas» podrían haber sido científicas, sin embargo, el tiempo que les tocó vivir hizo que eso se convirtiera en una quimera. La aparición de los ordenadores y la evolución de la tecnología hizo que su trabajo, como muchos otros, desapareciera. Todas las mujeres que integraron el equipo de las «Computadoras de Harvard» realizaron aportes fundamentales en el avance de la astronomía. Leavitt no tuvo reconocimientos, ni premios en su día, y durante toda su vida su título profesional fue simplemente el de «ayudante», solo unos años después de su muerte en 1921 fue propuesta por un científico para ser nominada al Premio Nobel, pero ya fue tarde. Hoy se le reconoce su contribución poniendo su nombre al asteroide 5383 y a un cráter en la luna.

Un video:

Un libro:

When Computers Were Human, de David Alan Grier

2 comentarios

    1. Hola libreoyente,
      en la sociedad, la desigualdad se produce cuando los derechos y los privilegios no se aplican de manera justa, algo que por desgracia seguimos viendo en muchos países en pleno siglo XXI. El desarrollo puede que nos lleve también a aumentar las desigualdades en algunos aspectos, pero en nuestras manos está ir cambiando esta situación.
      Saludos

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.