Las «microsiestas» de Dalí

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La siesta, ¡qué gran invento! Una buena siesta reduce la tensión arterial, previene las enfermedades del corazón, facilita el aprendizaje, aumenta la concentración y estimula la creatividad, entre otras cosas. Pues hablaré de este último beneficio, la creatividad, algo que bien conocía el genial Salvador Dalí y que le ayudó a crear alguna de sus más famosas obras surrealistas.

En realidad me referiré a la «microsiesta», un tipo de siesta que ya ensalzaba Aristóteles hace más de dos mil años, conocida también como hipnagógica por Alfred Maury, al describir ese tránsito entre la vigilia y el sueño consiguiendo aumentar la inspiración y la genialidad.

No se trataba de algo nuevo, otros genios como Lewis Caroll, Thomas Edison y Albert Einstein las realizaban, pero Dalí desarrolló un método que le ayudó a conseguir mayor rendimiento: se sentaba en un sillón perfumado sosteniendo una llave de metal en una mano y colocaba debajo un plato de metal boca abajo. Una vez dormido, la llave caía y golpeaba el plato produciendo un ruido que le despertaba.

La clave no la encontramos en el sueño en sí, sino en la interrupción del sueño, buscando trascender a la razón para convertir en arte lo irreal. El estado hipnagógico es un «presueño», una breve fase del sueño en la el que suelen aparecer alucinaciones auditivas, visuales y/o táctiles, estimuladas por sonidos, olores o ruidos externos, imágenes que se olvidan en cuanto nos despertamos.

Investigadores del Instituto del Cerebro de París diseñaron un experimento para comprobarlo.

Seleccionaron a 103 participantes sanos, capaces de coger el sueño fácilmente. Les solicitaron que la noche anterior a la prueba durmieran un poco menos y les presentaron diez problemas matemáticos: números de ocho dígitos pero que les faltaba el último dígito. Para descubrir cuál era les dieron dos reglas que debían aplicar, ocultándoles una tercera regla, que tenían que descubrir para solucionar los problemas más rápidamente. En realidad, el secreto en cuestión era que ese octavo dígito faltante era siempre el mismo que el resultado del segundo paso en la secuencia.

Tras exponerles el problema matemático les invitaban a relajarse o incluso dormir durante 20 minutos, monitorizando las ondas cerebrales. Les sentaron en sillas cómodas semirreclinadas, con los ojos cerrados, en una habitación oscura. Les pidieron que sostuvieran un vaso en la mano y que si se les iba a caer manifiestaran en voz alta sus pensamientos justo antes de que lo hiciera. Tras el reposo les proponían más problemas matemáticos similares con los que evaluar el aumento en la percepción o la rapidez para resolverlos.

Los participantes que pasaron al menos 15 segundos en el estado hipnagógico triplicaban la posibilidad de descubrir la regla oculta, efecto que desaparecía si los sujetos alcanzaban un sueño profundo, concluyendo que en esta etapa se encendía la creatividad y la iluminación.

Está claro que se necesitan otros estudios que aporten datos más concluyentes, pero Dalï lo tenía claro.

Las fases del sueño

Cuando dormimos pasamos por distintos ciclos del sueño. El sueño no REM y el sueño REM (Rapid Eye Movement), que se van alternando entre sí unas 4 y 6 veces cada noche. Si os fijáis bien en la tabla de abajo, lo ideal es tener una fase 4 reparadora para poder descansar.

En la fase 1 encontramos el estado hipnagógico en el que es frecuente pensar que estamos despiertos y que tenemos los ojos abiertos, incluso oímos cosas a nuestro alrededor, sin embargo, no podemos movernos. Se producen representaciones visuales, generalmente sin relación con la realidad, y puede que se tenga la sensación de vivir una aparición o una premonición (cuidado con los falsos adivinos y profetas, que tienen alucinaciones en este estado). Son más frecuentes en los niños de 6 a 15 años y suelen ser de tipo visual, muchas veces relacionadas con vivencias del día anterior. Encontramos algunas enfermedades como la narcolepsia, que presentan este tipo de alucinaciones.

«Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes del despertar»

1944 Óleo sobre tabla. 51 x 41 cm Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid Nº INV. 510(1974.46) Sala 42

Dalí es uno de los máximos representantes del surrealismo. Seguidor de las teorías freudinianas, su manera de ver la realidad no deja indiferente a nadie. Entre los numerosos cuadros que pintó me centraré solo en uno. Su título sorprende «Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes del despertar» y en él vemos a su musa, Gala, durmiendo mientras una abeja revolotea junto a una granada (la encontramos debajo de ella). Será el zumbido del insecto el que hace que Gala sueñe con una granada que explota y de la que salen un pez, dos tigres y una bayoneta, una forma de representar cómo nuestro subconsciente puede reflejar sucesos externos en las imágenes creadas mientras dormimos.

Salvador Dalí lo pintó en 1944, un tiempo en el que residía en los Estados Unidos dedicado a decorar escaparates, diseñar portadas de famosas revistas y conceder entrevistas. En los siete años que estuvo allí no tuvo tiempo de dedicarse a la pintura y este es uno de los pocos cuadros que pintó entonces.

Ya solo queda que os animéis a intentar entrar en un estado hipnagógico para comprobar si esa fase del sueño os hace ver el mundo de otra manera 😉

Links imágenes:

GETTY IMAGES; Diario vasco

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