La cardiopatía de Filípides

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El soldado de Marathon (1869), de Luc-Olivier Merson. Óleo sobre lienzo (147x114cm). Colección privada. Filípides dando la palabra de victoria después de la Batalla de Maratón

Los esfuerzos nunca son buenos, me refiero a los sobrehumanos, que esforzarse un poco siempre está bien. Y para esfuerzo el que hizo el ateniense Filípides en el siglo V a. C. tras recorrer los 42 kilómetros que separaban Maratón de Atenas para anunciar la victoria sobre los persas. Cuando llegó, exclamó ¡Alegraos atenienses, hemos vencido! desplomándose inmediatamente al suelo y falleciendo ante el asombro de los presentes.

La leyenda y sus versiones

En la Grecia Antigua el deporte era parte importante de la educación y en el entrenamiento militar se practicaba la carrera de hoplitas, una carrera de pie antigua, parte de las Olimpiadas, en la que el soldado tenía que competir pertrechado de igual forma que si fuera a entrar en combate portando casco, escudo y grebas. La intención no era otra que llamar la atención de los ciudadanos para advertirles que las contiendas de la paz habían terminado y era necesario volver a tomar las armas para estar preparado contra cualquier amenaza enemiga. Los mejores formaban parte de un cuerpo de élite denominado hemeródromo, que ejercían la función de mensajeros entre las polis griegas en tiempos de guerra y paz. Eran individuos sanos, de entre dieciséis y dieciocho años y nuestro particular héroe era uno de ellos.

Se trata de una leyenda y sabemos de ella por los textos de tres historiadores clásicos que dieron su versión en tres épocas distintas:

Heródoto, contemporáneo a los hechos acontecidos, cuenta que el tal Filípides recorrió los 1200 estadios (246 kilómetros) que separan Atenas de Esparta en menos de dos días para solicitar ayuda a los espartanos en su lucha contra los persas en Maratón. Estos no acudieron a la llamada de socorro y Filípides regresó a Atenas para comunicar su decisión. No obstante, Milcíades se puso al frente de las tropas atenienses y marchó hacia Maratón. 10 000 atenienses lucharon contra 20 000 persas (Batalla de Maratón, 490 a. C.) donde, contra todo pronóstico, vencieron a los invasores.

Plutarco de Queronea describe en el siglo I d. C. que el general ateniense Milcíades envió a otro mensajero desde Maratón a Atenas para dar a conocer su victoria, aunque en este caso atribuye la misión a Tersipo. La distancia entre las dos polis griegas era de 42 kilómetros en un terreno plano los primeros 9.6 km, luego escarpado entre los 16 y 32 km, elevándose de 61 a 198 m. Después de 32 km, el camino desciende hasta Atenas.

Finalmente, el escritor Luciano de Samósata en el siglo II d. C. mezcla las dos versiones de sus predecesores y cuenta que fue el mismo Filípides quien llegó al Partenón, exhausto, anunciando la victoria.

La muerte súbita

Este tipo de muerte es la que ocurre dentro de las primeras horas que aparecen síntomas, natural, espontánea y no esperada y puede ser ocasionada por enfermedades adquiridas, congénitas o por patologías subyacentes. Podría estar relacionada por disfunciones del corazón (82 %), del cerebro (7 %), motivos respiratorios (5 %) y otras inexplicables (6 %).

Se estima que el riesgo de sufrir muerte súbita en un participante sano de una carrera de maratón es del 0,8 / 100 000 y es que el esfuerzo de correr una distancia tan larga implica una sobrecarga de trabajo al ventrículo izquierdo del corazón debido al aumento de presión y volumen. El aumento de la demanda de oxígeno; el aumento de catecolaminas, que son unas hormonas que preparan al cuerpo ante situaciones de estrés o miedo; el ácido láctico que se acumula en el torrente circulatorio y la vasoconstricción de las arterias coronarias, son factores que aumentan dicho riesgo.

Causa de muerte en atletas (Rev Mex Cardiol 2006; 17 (3): 132-136)

Es frecuente que suceda la muerte súbita en un participante de maratón sin la existencia previa de enfermedades que pudiera explicarla, y es en este punto que algunos científicos se hacen la siguiente pregunta: ¿el entrenamiento que realizan puede ocasionar algún tipo de patología cardíaca específica? Cada vez hay más evidencia de que la respuesta es afirmativa y se propone que se denomine esta nueva entidad patológica como cardiomiopatía de Filípides, en clara referencia a nuestro héroe griego.

El entrenamiento para el maratón, así como en el ciclismo profesional y en otros deportes que requieren un esfuerzo intenso y continuo, hace que el corazón responda hipertrofiando el ventrículo izquierdo para poder hacer frente al aumento de presión y sobrecarga de volumen al que está sometido. Muchas personas que corren el maratón sin estar suficientemente entrenadas durante la carrera responden a los cambios hemodinámicos dilatando su corazón derecho y liberan biomarcadores cardíacos que favorecen la fibrosis cardíaca, base de arritmias ventriculares y de la muerte súbita.

Para prevenir estos desgraciados episodios de muerte súbita en corredores aparentemente sanos es fundamental que se entrenen bajo control médico, incluso con métodos complementarios que pueden incluir análisis de sangre, radiografía de tórax, electrocardiograma, prueba de esfuerzo, holter, ecocardiograma, sin descartar otros más complejos como la resonancia magnética, entre otros. Tampoco debemos olvidar que en cualquier competición de este tipo debe estar presente personal con los conocimientos y medios adecuados para actuar de inmediato. Se calcula que sin medidas de contención, apenas sobreviven el 5 % de las víctimas, cifra que se eleva al 75 % contando con ellas.

Volviendo a nuestro maratoniano Filípides y ateniéndonos solo a lo que relatan los escritos, es probable que se tratara de un joven sano, sin enfermedades de base, que murió por agotamiento, severas alteraciones fisiológicas, más que por enfermedades ya existentes.

En el siglo XIX el poeta Robert Browning publicó el poema «Filípides», que inspiró al barón Pierre de Coubertin a iniciar los Juegos Olímpicos modernos con la carrera de maratón. Por cierto, la distancia que actualmente corren los maratonianos corresponde a 42 kilómetros y 195 metros, distancia establecida por la reina Victoria en 1908 durante los Juegos Olímpicos de Londres, correspondiendo estos últimos 195 metros a la distancia que separaba Windsor del estadio donde se celebraron para que los atletas pasaran frente al palco presidencial. Además, comprobamos que nuestro particular atleta griego da nombre también a un nuevo síndrome médico.

Mito, leyenda o real, lo cierto es que la gesta de Filípides sigue siendo recordada en la actualidad.

Para saber más:

Phidippides Cardiomyopathy: A Review and Case Illustration

Muerte súbita cardiaca en deportistas jóvenes. Causas, corazón de atleta y pautas de detección

fundaciondelcorazón.com

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