Los Reyes Magos, ni fueron tres, ni fueron reyes

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Fijaros en los personajes que hay representados sobre el arco

Ayer pasaron los Reyes Magos por las casas de los niños de todo el mundo repartiendo ilusiones, sin embargo, en la Biblia, no los denominan como reyes ni se especifica cuántos son, sino que solo se dice que son «sabios de Oriente». Entonces, los astrólogos de Oriente solían hacer de expertos en el arte de la magia y con el paso del tiempo, los tres magos han sido tomados como reyes. En la actualidad, en España y en algún que otro país, tienen la tradición de celebrar el día 5 de enero la cabalgata de Reyes Magos, por cierto, su origen lo encontramos en 1866, en Alcoy (Alicante), y ahora que no me oye ningún crío… muchos son los que interpretan los papeles de Reyes Magos. Permitidme ahora que os muestre la que para muchos expertos es la primera representación de los Reyes Magos, y para ello debemos retroceder muchos siglos atrás.

En las catacumbas de Priscila en Roma -para mí, las más importantes del subsuelo de la Ciudad Eterna- pertenecieron a la familia de los Acilios, siendo el senador Acilio Glabrión desterrado de Roma y condenado a muerte por convertirse al cristianismo. En el interior de estas catacumbas se encuentra el hipogeo de la familia, diversos sepulcros y frescos de la segunda mitad del siglo II y del siglo III, y la capilla Griega, considerada como la Capilla Sixtina del arte paleocristiano. Pues bien, aquí encontramos la que probablemente sea la primera representación de los Reyes Magos.

En esta imagen podéis apreciar mejor la representación de los tres Reyes Magos en la capilla Griega de la catacumba de Priscila.

Con el paso de los siglos esta imagen de los Reyes Magos cambiaría. Es en el siglo V cuando el Papa san León I el Magno establece definitivamente en tres el número de los Reyes Magos, pues fueron tres los regalos que recibió el niño Jesús, y durante el siglo XV, la imagen de los magos cambió radicalmente para que cada uno representara a las razas de la edad media. Fue así como Melchor representó a Europa, Gaspar Asia y Baltasar África.

En la imagen de abajo, correspondiente a la basílica de San Apolinar Nuovo, en la ciudad italiana de Rávena, encontramos los conocidos como Mosaicos de Rávena, del siglo VI, construidos a instancia del emperador Justiniano, y es en ellos donde aparece por primera vez el nombre de los Reyes Magos: Melchor, Gaspar y Baltasar. Estos aparecen con vestimentas persas, en fila india, con vasijas de plata en sus manos, junto a una palmera y una pequeña estrella de ocho puntas.

Mosaicos de San Apolinar Nuevo

Sea como fuere, ayer pasaron los Reyes Magos repartiendo ilusión. Ya fueran tres, reyes o no, de lo que no hay ninguna duda es de que fueron y siguen siendo muy majos, perdón, magos.

9 comentarios

    1. Hola Enrique,
      sí, por muchos años que pasen este mágico día nunca desaparecerá de entre los recuerdos de nuestra infancia. Al final, qué más da que sean tres, cuatro o solo uno, la ilusión y los regalos siempre aparecen de una forma u otra en nuestras vidas.
      Abrazos

  1. Soy fan de los Reyes Magos y de su iconografía, ¡me ha encantado el artículo! ¡Gracias y feliz año!

    1. Hola Silvia,
      sí, para los que vivimos desde pequeños este mágico día no habrá nada que lo sustituya por mucho que nos quieran imponer otras «nuevas» tradiciones.
      Saludos y que este nuevo año sea mejor para todos

  2. Hay algo que sí es real y comprobado, la magia que cada 6 de enero entra en nuestras casas al rememorarlos y celebrarlos. Y no sólo los más pequeños…

  3. En 1897, una niña de 8 años, Virginia O ́Hanlon, le comentó a su padre que en el colegio le habían dicho que Santa Claus no existía. Su padre le dijo que para aclarar su duda lo mejor sería que escribiese una carta al periódico The Sun que en esos tiempos era el más prestigioso de Nueva York, pues “lo que publica The Sun es lo que hay”, le dijo.

    Y así fue. Virginia escribió su carta al editor del The Sun, y ésta fue publicada el 21 de septiembre de 1897, junto con una contestación a su pregunta en forma de un editorial sin firma. Desde el mismo momento de su publicación, fue tal el impacto que produjo, que se convirtió en un clásico del periodismo norteamericano, cuya fama perdura hasta hoy en día. Hasta tal punto llegó su fama, que se publicaron libros, se produjeron dos películas de dibujos animados en 1974 y 1991, además de una película para la televisión que llegó a ganar un premio Emmy en el año 2001, y hasta la Warner Brothers hizo una película basada en ella.
    No fue hasta después de su muerte, que se supo que el autor de la carta había sido el propio editor del The Sun, que se llamaba Francis Church.
    Virginia O ́Hanlon falleció el 13 de mayo de 1971 en una residencia de ancianos de Nueva York.
    Lo de más abajo es una traducción mía de la carta de Virginia y del editorial que The Sun publicó como respuesta. Lo hago para felicitaros a todos estas Navidades, y con la esperanza de que os sirva de inspiración para estas fiestas:

    Querido Editor:
    Tengo 8 años de edad. Algunos de mis amigos dicen que no hay un Santa Claus. Papá me dice que lo que publica The Sun es lo que hay. Por favor dígame la verdad; ¿Hay un Santa Claus?
    VIRGINIA O’HANLON.
    115 WEST NINETY-FIFTH STREET, Nueva York

    VIRGINIA,
    Tus amiguitos están equivocados. Están afectados por el escepticismo de unos tiempos escépticos. No creen más que en lo que pueden ver. Se creen que nada puede ser sin que ellos lo puedan comprender en sus pequeñas mentes. Todas las mentes, Virginia, sean las de los adultos o las de los niños, son pequeñas. En este gran Universo nuestro, el hombre no es más que un mero insecto, una hormiga, en su intelecto si se compara con el mundo infinito que le rodea, medido por la inteligencia capaz de comprender toda la verdad y el conocimiento.

    Si, VIRGNIA, hay un Santa Claus. El existe tan ciertamente como existe el amor, la generosidad y la devoción, y tú sabes que éstos abundan y que le dan a tu vida la más belleza y felicidad. ¡Por Dios! qué deprimente sería Mundo si no hubiera un Santa Claus. Sería tan triste si no hubieran VIRGINIAS. No habría entonces fé como
    los niños, ni poesía, ni romance para hacer tolerable nuestra existencia. No tendríamos más disfrute que de los sentidos y la vista. La luz eterna con la que la infancia llena el Mundo se extinguiría.

    ¡No creer en Santa Claus! ¡Cómo no creer en las hadas! Tu podrías hacer que tu Papá contratase a mucha gente para poder vigilar todas las chimeneas durante la Nochebuena para así pescar a Santa Claus. Pero incluso si no viesen a Santa Claus bajar por ninguna chimenea, ¿que probaría eso? Nadie ve a Santa Claus, pero eso no prueba que no hay un Santa Claus. Las cosas más reales en el mundo son aquellas que ni los hombres ni los niños pueden ver. ¿Has visto alguna vez a hadas bailando en el campo? Claro que no; pero eso no prueba de que no estén allí. Nadie puede concebir o imaginar todas las maravillas que ni se ven, ni se pueden ver en el Mundo.
    Podrías romper el sonajero de un bebé y ver qué es lo que produce el ruido dentro, pero hay un velo cubriendo el Mundo invisible que ni el hombre más fuerte, ni toda la fuerza junta de todos los hombres más fuertes que jamás hayan vivido podría romper. Sólo la fé, la imaginación, la poesía, el amor y el romance pueden correr esa cortina para ver e imaginar la belleza sobrenatural y la gloria más allá. ¿Es todo real? Ay, VIRGINIA, en todo este Mundo no hay nada real ni permanente.

    ¡Que no haya Santa Claus! ¡Gracias a Dios él vive y vivirá para siempre!. Dentro de mil años, VIRGINIA, no, dentro de diez veces diez mil años, él continuará como ahora alegrando el corazón de los niños.

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