Una taza de chocolate, por favor

España, siglo XVIII. El molendero recorría la geografía del país cargando una piedra curva sobre su espalda. Tras llegar a un pueblo cercano a Madrid se disponía a moler, arrodillado, sobre la misma piedra, las semillas del cacao. Tras mucho esfuerzo, extraía una masa líquida conocida como pasta de cacao. Después, en un jardín señorial,…