Entre setas y pasaportes, el secreto de la falsificación nazi

Durante la Segunda Guerra Mundial la línea que separaba entre estar vivo o estar muerto era en muchas ocasiones muy delgada. Disponer de un papel, documento o pasaporte que acreditara una determinada circunstancia o pertenencia podía significar que te apresaran, te mataran o por el contrario, que te dejaran vivir.

Elmyr de Hory, Joseph Cosey… hablemos de falsificadores

En cierta ocasión, unos falsos tratantes de arte presentaron un “Picasso” al propio Picasso para que certificara su autenticidad aún sabiendo que se trataba de una falsificación. Este, que no estaba totalmente seguro, preguntó ¿Cuánto pagó el marchante por él? Dándole una cifra fabulosa 100.000 dólares, Picasso les respondió: “Bueno, si han pagado tanto, deber…