De cómo el aguardiente originó la batalla más absurda de la historia

Todos sabemos que conducir bajo los efectos del alcohol es una conducta de riesgo para uno mismo y para el resto de mortales (por favor, no lo hagáis nunca) pero estar ebrio durante el siglo XVIII y en plena guerra del Imperio austríaco y otomano puede llegar a tener consecuencias… ¡históricas!