“Confío en que algo así nunca vuelva a ocurrir…”

Con esta “inocente” frase el médico forense certificó la defunción de Bridget Driscoll el 17 de agosto de 1896, tenía 45 años. Lo cierto es que no era una muerte más, fue la primera de muchas otras. No se trataba de ninguna enfermedad, ni una guerra, ni tan siquiera de un parto complicado, sino la…