La derrota más triste de Carlomagno

Carlomagno emperdador de Occidente, por Louis-Félix Amiel (1839). Museo de la Historia de Francia.

El  Cantar de Roldán (La Chanson de Roland) es un poema escrito a finales del siglo XI en francés antiguo, atribuido al monje normando, Turoido. Tiene el honor de ser uno de los cantares de gesta más antiguos escritos en lengua romance y también es el responsable de que durante toda la Edad Media se recordara uno de los episodios “menos brillantes” del reinado de Carlomagno. Escrito tres siglos después de los hechos que explica, narra deformando legendariamente la batalla de Roncesvalles, en los que los sucesos se adornan y dotan de una dimensión épica y heroica cuando en realidad no fue más que una simple escaramuza. Sigue leyendo

Juan XXI, el Papa médico

Papa Juan XXI.

Hijo de médico, Pedro Hispano (Petrus Iulianus) nació probablemente en Lisboa en 1215 y estudió medicina y teología entre otras materias en la Universidad de París, dando clases entre 1245 y 1250. Suya es El tesoro de los pobres, una obra sorprendente.

Cuando Miguel Ángel pintaba su magno trabajo en la Capilla Sixtina estuvo a punto de perder la vista debido a las condiciones en las que tenía que hacerlo. Probablemente no quedó ciego gracias a que una persona le aconsejó que consultara y siguiera las recomendaciones que dió el papa Juan XXI. Así lo hizo e incluso copió de su puño y letra algunas de ellas, escrito que aún se conserva en los archivos vaticanos.

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El siglo de Oro, una época un poco… sucia.

“Piojos cría el cabello más dorado, legañas hace el ojo más vistoso, en la nariz del rostro más hermoso el asqueroso moco está enredado”  

 (Francisco de Quevedo)

Antes de entrar en materia (y nunca mejor dicho) una advertencia a todos aquellos que seáis un poco escrupulosos con la higiene: no continuéis leyendo.

Me centraré en el conocido como Siglo de Oro, la época de Don Quijote,  un hidalgo que casi nunca se lavaba y aunque pudiera parecernos que era debido a que Cervantes quiso darle un aire un poco “guarro” al personaje, nada más lejos de la realidad.

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Una deuda con Plutarco

Probable estatua de Plutarco. Museo arqueológico de Delfos, Grecia.

(…) no escribimos Historia, sino Vidas, y no es forzosamente en las acciones más relumbrantes donde se manifiestan la virtud o el vicio; antes bien, con frecuencia una acción menor, una palabra o una broma revelan el carácter de una persona mejor que los combates mortíferos, los grandes despliegues tácticos o el asedio de ciudades (…) (Plutarco de Queronea)

Muchos de nuestros conocimientos sobre los grandes personajes de la Antigüedad se los debemos a él, citándole en incontables ocasiones cuando hacemos referencia a ellos. Conocedor de muchas anécdotas y dominando el arte de la narración creó un nuevo género histórico, el de las biografías.

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Demócrito, un sabio muy gracioso

Representación de Demócrito , Antoine Coypel, 1692. Óleo sobre lienzo, 69 x 57 cm. Museo de Louvre, París.

 

La actitud ante la vida de los sabios-filósofos griegos fue muy distinta según de quien estemos hablando. Algunos como Sócrates nunca aceptaban dinero por enseñar, mientras que su discípulo Aristipo se enriqueció haciéndolo. Platón defendía que el alma del hombre perduraba más allá de la muerte, sin embargo para Epicuro no. Aristóteles sostenía que el sabio debía casarse para formar una familia, aunque Platón o el cínico Diógenes decían que las mujeres, así como los hijos que tenían, debían ser comunes. Los hedonistas creían que la felicidad se basaba en el placer, mientras que los cínicos despreciaban las comodidades. Los sofistas y Sócrates invitaban a intervenir en la política, al contrario que Epicuro que predicaba una vida retirada y anónima.

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Vlad Draculea y el dragón que originó la confusión

El Castillo de Bran, Transilvania, también conocido como el Castillo de Drácula. Haz clic en la imagen para ampliarla.

Hace ya unos meses, Salvela me insinuó la posibilidad de hacer un post sobre la figura de un personaje que la literatura le dio a conocer mundialmente de manera más o menos fantasiosa pero de la que pocos son los que dudan en ponerle nombre y apellidos, Vlad Tepes (Vlad III), príncipe de Valaquia, Drácula. Tras ver las fotos que tan amablemente me enseñó Rosa Ave Fénix de su reciente aventura por esas tierras, no pude esperar más y aquí os dejo este artículo. No tengáis miedo en leerlo, no os morderá.

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¡Qué me dices! (VIII)

Francis Bacon

En un post anterior ya pudimos ver como algún personaje ilustre tuvo una muerte por decirlo de alguna forma… curiosa. Hoy le toca el turno a Sir Francis Bacon cuyo paso al Más Allá se debió a su CURIOSIDAD CIENTÍFICA.

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