El experimento de la Guerra Fría que ayudó a nuestros corazones

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Si hay una verdadera epidemia en el mundo esa es la cardiopatía isquémica que, junto al accidente cerebrovascular, son las principales causas de muerte según la OMS. El progresivo envejecimiento de la población, las dietas ricas en grasa, el tabaco y el sedentarismo de la población harán que en los próximos años su incidencia no haga otra cosa que aumentar. Permitidme mostraros un experimento que se realizó tras la Segunda Guerra Mundial, durante la Guerra Fría, que reveló algo extraordinario con consecuencias aún inimaginables en la terapia celular: la regeneración del corazón.

Un inadvertido experimento

La ciencia ha progresado mucho en los últimos años y nos descubrió la capacidad que tiene gran parte de nuestro cuerpo en regenerarse, pero desconocíamos si el corazón, concretamente las células musculares cardíacas, también podían hacerlo. En el año 2009 un equipo de investigadores liderado por el doctor Jonas Frisén del Instituto Karolinska, en Estocolmo, resolvió el misterio al recuperar un experimento efectuado durante la Guerra Fría y que en su momento no pasó de ser una simple curiosidad.

Se produjeron centenares de detonaciones de bombas nucleares entre 1955 y 1963 lo que produjo un espectacular aumento del carbono-14 en la atmósfera. Así, el ADN de las células de todas las plantas y animales contenían elevadas concentraciones de carbono-14 que con el paso de las décadas han ido disminuyendo al dispersarse hacia el suelo y los océanos, y por desgracia también en los seres vivos al incorporarse en la cadena alimentaria.

Las personas nacidas antes de la Guerra Fría incorporaron en el ADN de sus células unas cantidades normales de carbono-14, niveles que se incrementaron a consecuencia del incremento del carbono radiactivo en la atmósfera. El equipo de trabajo del doctor Frisén partió de la hipótesis de que si se producían nuevas células, durante la Guerra Fría el ADN de las personas quedaría marcado gracias a un aumento del carbono-14, en comparación con otras personas nacidas en otros años. Para demostrarlo cogieron a cincuenta voluntarios y los resultados fueron sorprendentes:

Se comprobó que sí existía la regeneración en el corazón. En concreto, se regenera el 1 % de las células cardíacas cada año hasta los 25 años, cifra que desciende a casi la mitad hasta los 75 años.

El futuro

Cuando se produce un infarto en el corazón ese tejido infartado sufre un déficit de nutrientes y oxígeno, algo que limita mucho la administración de células madre, ya que, la mayoría no sobrevivirán y no conseguirán agarrarse al tejido. Además, las células madre adultas no tienen apenas capacidad de diferenciación espontánea a células cardíacas. Por otro lado, el efecto beneficioso de las células madre en el infarto de miocardio se produce sobre todo a que favorece la supervivencia de las células cardíacas que estaban en riesgo de muerte, en la zona adyacente al infarto ya producido, al aportar moléculas que potencian la supervivencia celular y promover el desarrollo de vasos sanguíneos. Es decir, la administración de células madres a día de hoy limitan la expansión de la muerte celular en el corazón, pero no son capaces de regenerar el tejido cardíaco ya muerto. Muchas de las actuales investigaciones se centran en descubrir cómo aumentar la supervivencia de las células madre en el corazón infartado.

La Guerra Fría fue una época de desgraciados experimentos, pero también de alguno más positivo como el que acabo de mostraros y que ha permitido investigar por primera y única vez las dinámicas celulares de la población en los tejidos humanos.

En ocasiones, hay que buscar pistas en el pasado para ayudar al avance y el progreso de la ciencia. En este caso, el experimento realizado a mediados del siglo XX representó el inicio de una investigación que nos permitirá en el futuro, gracias a la terapia celular en la reparación miocárdica, regenerar o reparar el corazón dañado al estimular la generación de las células musculares del corazón, representando una alternativa al trasplante cardíaco en el tratamiento de la insuficiencia cardíaca. Es decir, puede llevar a mejorar la salud y salvar millones de vidas en todo el mundo. Y puestos a soñar, ¿por qué no crear un corazón completo a partir de las células del propio paciente con la ayuda de la bioingeniería y la ingeniería genética? El tiempo nos dará respuestas y creo que serán buenas.

Para saber más:

Utilización de células madre para la regeneración miocárdica en la insuficiencia cardíaca

El potencial de las células madre musculares

Link foto:

OTRS

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