Pancho Villa: el hombre, las mujeres y su leyenda

Heroico, vengativo, calculador, mujeriego… cuando hablamos de José Doroteo Arango Arámbula, más conocido como Pancho Villa, los adjetivos para definirle se multiplican y su figura, al igual que otros mitos como el Che Gevara, genera opiniones bien distintas. Su ideal de justicia, su habilidad militar y su relación con las mujeres, le elevaron a la categoría de mito, atribuyéndole todo tipo de delitos o gestas.

Nació en el estado mexicano de Durango en 1878 en el seno de una familia de campesinos. Con 16 años mató a un hombre que antes había intentado forzar a una de sus hermanas, y escapó al monte para no ser capturado. Se convirtió en forajido, algunos lo comparan con Robin Hood quien robaba a los ricos para dárselo a los pobres. Con el tiempo lideraría la Revolución mexicana, junto a Emiliano Zapata, siendo apodado por sus seguidores como el Centauro del Norte.

Entre abril y junio de 1915, su ejército tendría que retroceder y esconderse en el norte del país, en la sierra de Chihuahua, viviendo como un fugitivo y reorganizando partidas guerrilleras.

No solo se rehizo sino que su conocimiento del terreno y de los campesinos ayudaron a formar su propio ejército y en la madrugada del 9 de marzo de 1916 decidió invadir… ¡los Estados Unidos de América!, por supuesto, esta no era su verdadera intención.

El ataque de Columbus 

Villa será siempre recordado por el brutal ataque junto a 500 hombres al pequeño pueblo de Columbus y el fuerte Furlong. Militarmente no podemos considerarlo como exitoso, se calcula que sus bajas fueron 70, frente a las 27 de los estadounidenses, pero el éxito no tuvo precedentes si lo miramos desde el punto de vista político, y algo aún más importante, simbólico.

El orgullo norteamericano quedó tocado y su asalto tuvo represalias. El presidente Woodrow Wilson ordenaría su búsqueda y captura poniendo al general John Pershing al mando de 10.000 soldados, entre ellos dos jovencitos oficiales que seguro os sonarán sus nombres: George Patton y D. Eisenhower.  Sin embargo, a pesar del esfuerzo por conseguir su cabeza, nunca lograron capturarlo.

Su vida personal

No soportaba las bebidas alcohólicas y prohibía a sus soldados que bebieran, y a pesar de ser parcialmente analfabeto se cuenta que poseía una memoria extraordinaria. Pensó que la mejor manera de que la sociedad progresara no era otra que la educación, fundando más de cincuenta escuelas en tan solo un mes durante su época de gobernador de Chihuahua.

Su figura cautivaba a toda la sociedad del momento, y consciente del poder de su imagen llegó a un acuerdo con New York Times para que le acompañaran y grabaran parte de sus batallas.

Sus mujeres

Aunque físicamente no podríamos considerarlo especialmente atractivo, tuvo innumerables amantes y varias esposas. Entre sus proezas amatorias se cuenta que un día visitó hasta a cinco novias diferentes.

Convertido en el centro de atracción, muchas mujeres deseaban acostarse con él. En cada pueblo por el que pasaba se hacía con una novia o incluso se casaba -siempre por la iglesia- con alguna de ellas. Hay documentadas 23 esposas, aunque se le atribuyen 75, entre ellas su gran amor, doña Luz Corral.

Nadie sabe cuántos hijos dejó Pancho Villa tras su asesinato, y tan solo hace 8 años, falleció Ernesto Nava Villa, el último hijo vivo reconocido.

Su asesinato

Tras la muerte de Carranza depuso las armas y se retiró junto a sus antiguos compañeros, a la hacienda El Canutillo, en Durango, un regalo del gobierno.

Cuatro años después del asesinato de Zapata y tras varios intentos fallidos de atentados, el 20 de julio de 1923, Villa sería asesinado a los 45 años en Parral, Chihuahua, por un grupo de hombres tras tirotear su coche con 150 disparos de los que 12 impactarían mortalmente en su cuerpo. Tras su muerte, la cabeza sería robada de su tumba y el resto del cuerpo trasladado a su actual ubicación en el Monumento a la Revolución en la Ciudad de México.

Comprobamos que la figura del líder de la Revolución mexicana traspasó fronteras y un siglo después se le recuerda incluso en expresiones mexicanas como…

“Estoy como Pancho Villa, con mis dos viejas (mujeres) a la orilla”.

Un video:

Imágenes de la memoria: Villa perseguido

Link foto:

Recuerdos de Pandora

6 comentarios en “Pancho Villa: el hombre, las mujeres y su leyenda

  1. Pancho Villa era como un señor que conocí que decía: “Yo no fumo, yo no bebo… el único vicio que tengo son las mujeres”. Muy interesante esta entrada, Francisco Javier. Un abrazo.

  2. Pingback: Pancho Villa: el hombre, las mujeres y su leyenda ⋆ Scrivix

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