Adentrémonos en la casa Batlló

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Imagen de Spiterman

Ya sabemos que esto de elegir alguna cosa como la mejor del mundo es algo muy subjetivo, pero desde que se comenzó la magnífica y milimétrica restauración de la casa Batlló, esta singular belleza de la arquitectura modernista de Antoni Gaudí se ha ganado sin lugar a dudas ser nombrada Mejor Monumento del Mundo 2021.

El Modernismo

De izquierda a derecha: Casa Lleó Morera (Lluís Domènech i Montaner) – Casa Mulleras (Enric Sagnier) –
Casa Bonet (Marceliano Coquillat) – Casa Amatller (Josep Puig i Cadafalch) – Casa Batlló (Antoni Gaudí)

Se manifiesta con una explosión de color, decoración y líneas ondulantes que utiliza tanto la escultura, la pintura, la cerámica, el vidrio y el hierro forjado. Conocido también con los nombres de Art Nouveau, Liberty, Jugendstil, Modernisme… este movimiento artístico surge a finales del siglo XIX y de una forma u otra impregna toda Europa. En Barcelona destacados arquitectos construyen casas modernistas que terminaron por definir a la ciudad y muestra de ello es que junto a la casa Batlló encontramos la Casa Amatller, la Casa Lleó Morera, la Casa Mulleras y la Casa Josefina Bonet, compitiendo entre ellas y formando un conjunto único en un tramo conocido como la Manzana de la Discordia, al que ya dediqué un artículo que os invito a volver a leer.

Los propietarios

Paseo de Gracia 1877

A mediados del siglo XIX la ciudad necesitaba expandirse más allá de sus antiguas murallas y tras la aprobación del ambicioso plan urbanístico Plan Cerdà en 1860, basado en una estructura de cuadrículas que hoy se conoce como l’Eixample (El Ensanche), el Paseo de Gracia se perfiló como el eje principal de la ciudad donde comenzaron a construir sus residencias las familias más adineradas e ilustres de Barcelona.

El edificio del número 43 de Paseo de Gracia fue construido en 1877 por uno de los profesores de arquitectura de Gaudí, Emilio Sala Cortés, y en 1903 lo adquiere por 510 000 pesetas el industrial textil y hombre de negocios, D. Josep Batlló y Casanovas.

La familia Batlló

La primera intención de Josep Batlló fue derribar el edificio y construir uno nuevo, sin embargo, decidió reformarlo reservándose la planta principal (donde su familia vivió hasta mediados de los años 1950) y alquilar el resto de plantas. Para ello encargó el proyecto a Antoni Gaudí, quien ya contaba con fama y renombre, concediéndole total libertad. Entre 1904 y 1906 el genial arquitecto se centró en la fachada, el piso principal, el patio de luces, la azotea y levantó un quinto piso para el personal de servicio.

​El arquitecto

Uno de los máximos exponentes del modernismo, Antoni Gaudí i Cornet, provenía de una familia de caldereros, algo que sin duda le ayudó a adquirir su habilidad para tratar el volumen y el espacio en tres dimensiones. Muy religioso, contempló la naturaleza como obra de Dios y siempre intentó seguir sus leyes en la arquitectura.

Se trasladó a Barcelona para estudiar arquitectura, por cierto, era un estudiante irregular, pero sus profesores ya comenzaron a atisbar rasgos de genialidad en sus ideas, y cuando en 1878 le dieron el título, el director de la Escuela dijo: «No sé si hemos dado el título a un loco o a un genio, el tiempo lo dirá».

En el mismo año que terminó sus estudios conoció al industrial y político Eusebi Güell, con el que forjó una gran amistad, admiración mutua y se convirtió en su mecenas, encargándole multitud de proyectos en los que invirtió gran parte de su fortuna personal. Con el paso de los años Gaudí comenzó a descuidar su aspecto personal, se volvió cada vez más huraño y huía de cualquier actividad social, a la vez que se entregaba a su trabajo aún más si cabe. Murió en 1926 tras ser atropellado por un tranvía en la Gran Vía mientras se dirigía hacia la Sagrada Familia, su aspecto de moribundo no hizo sospechar a nadie de quien se trataba en realidad hasta que un sacerdote lo reconoció tras ser trasladado al Hospital de la Santa Cruz.

La Casa Batlló en imágenes

En ella Gaudí perfecciona su estilo y su etapa naturalista, inspirándose en la naturaleza en una explosión de creatividad inigualable. No hay una sola línea en el edificio, todo son curvas y aplica profundos análisis de la geometría reglada. En su interior todo es funcional, hasta el más mínimo detalle, como los pomos de las puertas, totalmente ergonómicos (más abajo los podéis ver en la presentación que os dejo al final). En la parte superior de la fachada encontramos un dragón luchando con San Jorge: la lanza es la torre; la cruz, emblema de San Jorge, corona la fachada; las escamas azules del lomo del dragón son rojas en la lado izquierdo por la sangre y las víctimas del dragón quedan representadas con sus huesos y fragmentos de cráneos a modo de pilares de las ventanas del piso principal. Toda una alegoría a la leyenda de Sant Jordi.


Imágenes del Ayuntamiento de Barcelona (izquierda) y de Son of Groucho (derecha)

Como una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo una muestra de la belleza y genialidad que concibió Gaudí.

Los actuales propietarios

Como decía antes, la Casa Batlló dejó de pertenecer a la familia en la década de los 50. Actualmente, pertenece a la familia Bernat desde que en 1993 lo adquirieron por 18 millones de euros (hoy su valor se cuadriplicaría si es que se puede poner precio a esta joya arquitectónica). Los Bernat eran los dueños de la empresa Chupa Chups hasta que la vendieron a un grupo italiano, por cierto, su conocido logo lo ideó otro artista universal, Salvador Dalí. Desde 1995 se dedican a abrir la Casa Batlló a la sociedad arrendándola para eventos y vendiendo entradas, obteniendo suculentos ingresos (más de 4,4 millones al año de beneficio neto). Eso sí, han invertido 30 millones de euros en reformar buena parte del edificio, en unas obras que empezaron en 2017 y que ahora permite disfrutar la visita de este espacio gaudiano como nunca.

Barcelona es la ciudad con más edificios modernistas en la Lista del Patrimonio Mundial con un total de nueve, de los cuales siete son obra de Antoni Gaudí. Y es que tal como decía el genio…

La línea curva es la línea de Dios

Información basada en la web de la Casa Batlló

2 comentarios

  1. Cuantas veces acudí a ese edificio FJT, allí vivía un compañero de estudios que también lo fue de IPS en Castillejos y por ello me maravilló, siempre, ese edificio, dadas mis varias vsitas al mismo.
    No conocía toda su historia y me ha encantado conocerla..
    Gracias, tu forma de escribir es muy atractiva.

    1. Hola Enrique,
      ¡ostras, vivir allí, qué pasada! Lo cierto es que en estos últimos años han realizado un magnífico trabajo de mantenimiento y merece la pena repetir la visita, eso sí, intentando ir un día sin mucho turista a la vista.
      Un abrazo

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