La Medicina en el Arte: Pintura – Pejerón, el bufón

Pejerón, el bufón (1555) de Antonio Moro. Óleo sobre lienzo (185x94cm.) Museo del Prado (Madrid).

Fijaros en el cuadro. Es un óleo a tamaño natural que muestra un bufón de la Corte de los Habsburgo. Sabemos su nombre, Pejerón (el nombre ya apunta) de quién era el zumbón del conde de Benavente y del gran duque de Alba.

El cuadro:

Si lo observamos con detenimiento podremos apreciar a nuestro protagonista de cuerpo entero y de pie ante un fondo oscuro, vestido como un cortesano (recordemos que los bufones alcanzaron gran importancia dentro de la Corte) su cabeza grande y sus piernas cortas dejan entrever su condición. Como que el post que os presento tiene que tener su nexo con la medicina, deberemos fijarnos en uno de sus brazos para poder vislumbrar qué le pasa. En el izquierdo sostiene el pomo de una espada mientras que el derecho parece que sea un brazo inútil con la mano deforme agarrando unos naipes (símbolo de la ociosidad) insinuando su oficio de burlón.

La enfermedad:

La posición del brazo y de la mano derecha delatan una inmovilidad debida a una hemiplejía. Es un trastorno en el que hay una debilidad de los miembros de un lado del cuerpo que puede ocasionar una dificultad en la marcha, el equilibrio, espasmos musculares, dificultad para hablar o al tragar…

Mirando el cuadro no podemos saber si nuestro protagonista, además de tener paralizado el brazo derecho presentaba alguna otra sintomatología. Lo que sí que podríamos sospechar es que la causa se deba a una parálisis cerebral secundaria a un accidente cerebrovascular (causa más frecuente de hemiplejía en adultos y ancianos)

Su autor:

Antonio Moro (Utrecht, 1519 – Amberes, 1576) fue pintor de fama internacional y uno de los más sobresalientes retratistas de la historia. En sus cuadros inmortalizó al emperador Carlos V, María Tudor, Guillermo de Orange, el príncipe Guillermo I de Orange y la reina Isabel de España, entre otros. Conocido también como Mor van Dashorst cuando residía en Utrecht, en sus pinturas se puede apreciar tanto la tradición flamenca como la influencia italiana y veneciana en particular. Durante su estancia en España ocupó el puesto de pintor de cámara hasta el año 1558, pero tras las sospechas de la Inquisición de profesar el protestantismo, marchó a Flandes, a las órdenes de Felipe II. Será el iniciador del retrato de corte español que tantos otros seguirían entre ellos el gran Velázquez.

Para saber más:

Pinturas de Antonio Moro

Hemiplejía

43 comentarios en “La Medicina en el Arte: Pintura – Pejerón, el bufón

  1. Me he fijado bien en el cuadro, perfectamente se ven los defectos a que aludes, y es muy clara la explicación que das (se nota que eres médico). Lo que me extraña es que Moro no fpudo pintar a Isabel I de España, las fechas de sus vidas no coinciden…Antonio Moro 1519 – 1576 Isabel I España 1474 – 1504. Creo que debe ser Isabel I de Inglaterra.1533 – 1603. Si me equivoco ruego me perdones.

    Un gran saludo,

    • Hola Rosa,
      he investigado un poco acerca de tu aguda observación. Tomas Moro hizo un retrato al final de su vida de la reina Isabel de España, que así la mencionan, y que se encuentra en la colección Bischoffs-heim , en Londres. No he conseguido ninguna imagen del cuadro y como bien dices no puede tratarse de la reina Isabel La Católica (que murió antes) ni tampoco creo que sea de Isabel I de Inglaterra (aunque sí que retrató a Maria Tudor en 1554) cuando se encontraba en Londres. Isabel de Portugal fue retratada por Tiziano en 1548 en un cuadro que hoy se puede ver también en el Museo del Prado, así que tampoco es ella. Así pues, dejo la puerta abierta a cualquiera que pueda ayudarnos en esta interesante búsqueda real.
      Un saludo y gracias por estar tan atenta ¡ja, ja, ja!

  2. Lo que me llama la atención del personaje, es que si es un “enano” es bastante alto, es decir no es un enano como Mari Bárbola en Las Meninas, ni como Nicolasillo Pertusato en el mismo cuadro, que parece un niño (aunque creo que cuando lo pintó Velázquez ya quince años) y sin embargo es más pequeño que la infanta Margarita que tenía cinco años.
    Hay desproporción entre la cabeza y el tronco, que parecen normales, y los brazos y piernas, cortos. En cuanto a la hemiplejía no creo que eso le diera el trabajo de bufón, sino que sería un accidente posterior. En el cuadro se un hombre de bastante edad, aunque podría ser más joven porque el deterioro físico y el mal aspecto llegaba antes en el siglo XVI que ahora.
    Si era una parálisis cerebral supongo que podría ser también de nacimiento con lo que a partir de su llegada al mundo el destino de este hombre quedó más menos marcado: enano y con un brazo inútil no le quedó más remedio que ser bufón. Otra alternativa era peor, aunque era considerada una “profesión”, ser mendigo.

    • Hola Hesperetusa,
      al igual que Rosa en su observación anterior, tú también has hecho unas reflexiones de lo más interesantes. El cuadro era conocido inicialmente como “Pejerón, loco del Conde de Benavente, con calzas y jubón blanco y una baraja de naipes en la mano derecha”, un nombre de lo más descriptivo aunque no ayuda en nuestras sospechas acerca del origen de su mal. En el cuadro no tenemos referencias que puedan ayudarnos para identificarlo como enano, exceptuando sus cortas piernas (tampoco demasiado), aunque siendo bufón… muy alto no debia de ser, ¡ja, ja, ja!. Respecto al origen de su mal no hay nada publicado (al menos yo no lo he visto). En mi opinión la parálisis bien pudo sucederse en temprana edad, probablemente ya la presentaba desde el nacimiento quizás asociada a algún leve síndrome que también le ocasionó su baja talla. Desconocemos si sufría también de algo de deficiencia mental aunque lo más probable es que no pues se dedicaba a las artes de las cartas, ¿o tal vez sí?. No sé, no podemos hacer más que conjeturas.
      Un abrazo

      • No quiero decir que fuera “alto” 😀 sino que parece tener más estatura que un enano, al menos como los dos que aparecen en “Las Meninas”. Quizá sus brazos y piernas cortos se deban a un síndrome como el que comentas.

      • Yo también pensé lo mismo… muy alto para ser bufón… pero quizás el pintor lo vió asi. Quise ponerlo en mi comentario pero despues de las Isabeles… me pareció demasiado comentario.

  3. Me ha parecido sumamente interesante que hayas derivado información médica a partir del retrato de un personaje histórico, en este caso el bufón de la corte de los Habsburgo. No se desprende, por lo general, un interés objetivo por conocer particularidades como ésta, estamos acostumbrados a aceptar el destino de los bufones de los reyes y aristócratas, por ejemplo, como algo anecdótico y que cada uno de los roles de clase lo son por pertenencia natural a esa clase. Pero este artículo parece demostrar que existía una base material, concrétamente una patología médica ligada a ese oficio. Aun en aquellos tiempos, nada es casual. Me pregunto si en otras circunstancias estas personas bien pudieran haber desempeñado otro papel en la sociedad, si cabe más relevante, aunque no estuviesen del todo mal considerados, por estar vinculados a los cortesanos. Porque ahora el “enanismo” está contemplado como una enfermedad hasta cierto punto discapacitante, por la que se perciben ayudas materiales y psicológicas, incentivando la total integración de quienes la padecen. ¡Cómo cambian los tiempos! Me ha gustado mucho el post.
    Abrazos

    • Hola Ítaca,
      mirándolo desde el punto de vista que expones coincido contigo. Estos bufones ligados a la Corte (y sus familias) podrían considerarse unos verdaderos privilegiados en aquellos tiempos, en cambio, en la actualidad, pocos son los que podrían gozar de este status. Algunos bufones llegaron a adquirir títulos de nobleza y Quevedo los describe como afortunados cortesanos.
      Un abrazo también para ti.

  4. Del iniciador Moro al perfeccionista Velásquez. Se capta la psicología expresiva y la deformidad contradictoria de ambas manos del Pejerón, como testimoniando su preferencia religiosa. Se siente la influencia de Durero en las pinturas de Cámara, de Estado o aparato. La perfección se alcanza con Diego de Silva y Velázquez, descubriendo colores que flotan en el aire y la fuerza expresiva de la naturaleza. Ese diálogo de sus pinturas renace siempre, entre luces y sombras, reyes y clérigos, princesas, damas de la corte… enanos bufones que hablan como cómicos de los menesterosos pintados en esos lienzos inmortales. Gracias, sentí respirar el color del aire que nos mece. Un abrazo, profundo, sobrepasando límites de la voluntad pictórica de la época.

    • Hola marimbeta,
      gracias por esta descripción tan magnífica. A mí personalmente me tiene cautivado el gran Velazquez y de hecho cuando voy al Prado es el que me “roba” gran parte del tiempo de mi visita. Creo que este renacer del que hablas se manifiesta en cada mirada contemplativa de la persona que admira esas obras de Arte.
      Un magno abrazo también para ti.

  5. Francisco Javier, una visión de una pintura, de un cuadro, totalmente distinta a la que estamos acostumbrados, a la de colores, luces, o esos perfectos rasgos que mostraban siempre las pinturas de retratos. ¿Deformación profesional, quizás…? En cualquier caso una visión magnífica que nos hace ver más allá de un “simple” cuadro. ¡Fenomenal!
    Me encantan esos cuadros, los de retratos, tan realistas que parecen verdaderas fotografías. No en vano se utilizaban técnicas de fotografía para realizar muchos de ellos, usando la cámara oscura (predecesora de la fotografía) para realizarlos, pero eso queda para otra de tus interesantes entradas.

    Un abrazo.

    • Hola Juan Ignacio,
      creo que tú eres mucho más indicado que yo para hablar de estas “cámaras oscuras”. En tu blog entremezclas la pluma y la luz, la poesia y la fotografía, dominando perfectamente ambas. Yo, en cambio, ni una ni otra. ¡Ja, ja, ja! No obstante me has picado la curiosidad e investigaré lo que apuntas.
      Un abrazo

  6. Un perfecto ojo clínico, aplicado a una pintura. No le quedaba más remedio a los discapacitados que ser bufones?
    Es un placer para mí, cuando mezclas el arte con la medicina.
    Un abrazo y hasta pronto.

    • Hola Stella,
      opino igual que tú. Hay pocos blogs que traten este tema así y si me lo permites te recomendaré el blog de Francisco Doña “siguiendo a Letamendi” lo puedes encontrar en mi blogroll de “Medicina y Humanidades” de arriba.
      Un abrazo 😉

  7. Pingback: La Medicina en el Arte: Pintura – Pejerón, el bufón | ale

    • Hola Jorge,
      gracias por pensar en mi blog para “descargarte” de tanta distinción. ¡Ja, ja, ja! Siempre digo que el hecho de que te reconozcan tu esfuerzo y tu trabajo, es un aliciente más para continuarlo.
      Un abrazo

  8. Dicen que los bufones en esos años estaban hasta bien considerados, incluso como consejeros, por aquello de usar el humor para decirle al rey de turno cosas que nadie osaba a decir por miedo.

    Abrazos mozo.

    • Hola Dess,
      ¿qué haces a esta hora navegando por aquí, que no estás viendo la semifinal Argentina-Holanda? ¿a ti también te da igual el fútbol? Creo que eres de los míos y pienso que como muchos de nuestra comunidad.
      ¿Te imaginas que en nuestros tiempos existiera la figura del bufón en la Corte o en el Congreso de Diputados o en el Parlament o en …?
      Un abrazo bufónico.

      • El fútbol me da bastante igual la verdad, si el partido es entretenido, como el de ayer, lo veo, el de hoy lo quité al cuarto de hora.

        Estoy en un foro de ciclismo ahí viendo las repercusiones del etapón de hoy 😀 total, la parienta está cabreada y yo de vacaciones, no hay prisa.

  9. Hola Francisco,
    me he quedado un par de minutos observando la pintura que hoy tan bien analizas, y me ha cautivado especialmente la faz algo melancólica del individuo. Yo esperaría de un bufón un rostro más amable, feliz, aunque como suele suceder con los payasos modernos, puede que haya tenido una carga emocional complicada, y muy probablemente debida a su condición física. Se me ha ocurrido también que puede que le hayan forzado a posar, y posiblemente su jefe lo hizo pensando en que los médicos del futuro pudieran examinarlo. No sé, son ocurrencias mías, ya que siendo un neófito del arte me es muy difícil comentar los aspectos técnicos del cuadro.
    En todo caso, he aprendido mucho con tu artículo, como siempre, y te agradezco hayas elegido este tema, pues me encanta leer sobre cosas que no entiendo. Ahora me siento un poco menos ignorante.
    Muchas gracias Francisco, un abrazo.

    • Hola Jesús,
      la mayoría de nosotros nos hemos fijado en sus manos, en sus brazos, en su estatura… pero tú te has fijado en su cara. 😉 A mí me da la impresión que eso de posar no le debía hacer mucha gracia, de hecho, seguro que era la primera vez que lo hacía. No sé si verse pintado (tan magistralmente por cierto) le produciría horror o satisfacción pero ciertamente su rostro transmite esa melancolía que dices.
      Un abrazo amigo.

      • Es que yo de arte se muy poco, y normalmente me baso en mis primeras impresiones. La cara de este señor me llamó la atención desde el principio, y se me ocurrió, como también mencionas, que posiblemente hubiese posado en contra de su voluntad. Pero eso ya es historia, y lo importante es que su figura quedó grabada para la posteridad, y nada menos que en una obra maestra. A nadie debería disgustarle eso.
        Un abrazo.

  10. Muy interesante la descripción del cuadro y los comentarios posteriores. Al ver la imagen yo también pensé que no correspondía a un enano y su rostro delata esa fisonomía contraria que se espera de un bufón, un personaje para entretener.
    Saludos otra vez Francisco

    • Hola Cristina,
      es un cuadro más que curioso. Como bien dices no es la típica imagen de un bufón y es lo que nos hace elucubrar tanto en los comentarios respecto a la enfermedad que padeció y desde cuándo la sufrió. Eso sin contar la calidad artística que sin duda tiene. Me alegra haberlo dado a conocer.
      Un saludo repetido ¡ja, ja, ja!

  11. Pingback: La Medicina en el Arte: Pintura – Juan Calabazas | franciscojaviertostado.com

  12. Pues no sé que decir, pues si mis conocimientos en Historia son limitados, en Medicina lo son aún más.
    No parece un enano, pero sí se me antoja un hombre deforme, seguramente con problemas al andar. Y eso era característica común a todos los bufones: eran enanos, o jorobados, o deformes. Pero no bastaba; era imprescindible tener un ingenio muy vivo, un sentido del humor ácido y agudo, y una impertinencia que hiciera gracia a los poderosos, y sin pasarse un pelo, pues eran los nobles y reyes de la época gentes de muy mal pronto, y castigo fácil.
    De ello deduzco que tenían que ser unos seres de físico deforme, que moviese a carcajada… pero con unas facultades mentales nada mermadas e incluso fuera de lo común.
    Al menos eso creo.

    • Hola Luis,
      en mi opinión, eran todo menos tontos. Puede que hicieran gracias y que todos se rieran de ellos pero al igual que tú, estoy convencido de que eran ellos los que psicoanalizaban las situaciones, a los nobles y a los reyes.
      Saludos de fin de semana

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