El templo romano de Barcino

barcelona

Panorámica de la ciudad de Barcelona desde el Tibidabo. Haz clic en la imagen para ampliarla.

Dentro de la sección dedicada a esta ciudad, mi ciudad, hoy me centraré en sus inicios como colonia romana. Era aproximadamente el año 14 d. C. cuando el emperador Augusto le dio la categoría de colonia romana.

Con el mar Mediterráneo bañándola entre dos montañas, se encontraba una extensa llanura entre los ríos Baetulo y Rubricatus. En ella se erigía un pequeño montículo sobre el que se asentó la ciudad. En sus diez hectáreas y con forma rectangular, se encontraba en su interior el pomerium de la ciudad delimitado por una sencilla muralla con torres en los ángulos y en las puertas que daban acceso al interior. Dos acueductos en construcción, conducían las aguas del río Baetulo confluyendo delante de la puerta situada en el noroeste. Este agua se emplearía para usos domésticos y una red de cañerías y alcantarillas la expulsarían al mar. La mayoría de sus colonos eran originarios del centro de Italia y el sur de la Galia, y tras finalizarse las guerras cántabras, se instalaron colonos hispanos y los veteranos legionarios de la Legio IV Macedonica, la Legio VI Victrix y la Legio X Gemina. No eran más de mil habitantes pero disfrutaban de un buen nivel de vida, siendo una sociedad abierta y con posibilidades de promoción incluso entre los libertos.

Barcelona romana plano

Plano de Barcino. Haz clic en la imagen para ampliarla.

La ciudad seguía el modelo de los castrum romanos con las dos calles principales, el Cardus Maximus de norte a sur y el Decumanus Maximus de este a oeste, cruzándose en el foro de la ciudad, siguiendo sus calles una cuadrícula con la típica estructura hipodámica que tantas veces copiaron los romanos del arquitecto griego Hipódamo de Mileto.

Tabernas, insulae y domus, talleres dedicados a los más diversos oficios… la actividad era frenética. Su situación privilegiada la convirtió en lugar de encuentro gracias a la vía Hercúlea (después se llamaría Augusta) y al astillero que se construyó en su puerto. Sus vinos, cereales y la pesca de ostras se conocían por todo el Imperio, y gracias a su floreciente comercio se comenzaron a erigir estatuas y monumentos a los dioses y gentes ilustres de la ciudad. Adquirió tanta importancia que pasó por delante de la capital romana de Tarraco y cinco siglos después se convirtió en capital del reino visigodo.

Fue en la época de Tiberio cuando se decidió dedicar un templo al culto imperial de César Augusto en el centro del Foro (centro político, religioso y administrativo de la ciudad) en la confluencia del Decumanus con el Cardo, en las actuales calles de la Llibreteria, de la Pietat, de Sant Domènech del Call y de la Freneria, donde se encuentra el actual Palau de la Generalitat. Los encargados de realizar el culto imperial eran los flamen augustal y los séviros augustales, cargos públicos de designación anual que daban la posibilidad de promocionarse  a personas modestas como los libertos.

Será a partir del siglo V que el Foro pierde su importancia y acaba desmontándose reutilizando sus mármoles y piedra en la construcción del palacio del obispo entre otras construcciones. El paso del tiempo fue inexorable, teniéndose constancia de que en el siglo XI permanecía en pie parcialmente y conociéndose como El Miraculum, por la impresión que todavía causaba a todos aquellos que lo contemplaban. A fines del siglo XIX se encontraron tres de sus columnas de nueve metros de altura en su sitio original durante las obras de construcción de la sede del Centro Excursionista de Cataluña en la actual calle Paradís número 10. Un lugar recóndito del Barrio Gótico, un secreto escondido de 2.000 años, tantos como tiene la ciudad de Barcelona.

Panorámica de las ruinas del Templo de Cesar Augusto en Barcino

Panorámica de las ruinas del Templo de Cesar Augusto en Barcino. Haz clic en la imagen para ampliarla.

El arquitecto Puig i Cadafalch construyó un patio interior dentro del edificio recién construido para poder conservar el monumento, añadiendo una cuarta columna que se encontraba en la plaça del Rei, a pocos metros de allí. Actualmente es todo lo que queda del Templo junto algún fragmento del transepto y del podio encima del cual se levantaba, todo custodiado en el interior de un edificio medieval. En esa misma calle Paradís (Paraíso en castellano) se encontraba un jardín y una piedra de molino marca el punto más alto de la ciudad romana, el monte Táber.

La plaza del Foro se encontraba rodeada por un pórtico en el que se encontraban pedestales con inscripciones honoríficas con estatuas que honraban a la familia imperial y a ciudadanos destacados. Entre ellos encontramos a uno de los primeros barceloneses cuyo nombre conocemos, Lucius Minicius Natalis, campeón olímpico de carrera de cuadrigas en el año 129 d. C. Pero esto es otra historia…

No dejes de entrar en el video de este link ¡Te sumergerás en la Barcino romana en 3D!

Quiero expresar mi más profundo agradecimiento al arqueólogo Toni Juárez Villena por brindarse a enseñarme esa Barcino oculta en el subsuelo, todo un honor que alguien con sus conocimientos me dedicara unas horas de su tiempo, gracias.

Para saber más:

De Bàrcino a BCN

Barcino, un recorrido por barcelona (en catalán)

Links fotos:

RobertEnrique Íñiguez Rodríguez (Qoan)Jesús Arpón

Link:

Museu d´Història de Barcelona

33 comentarios en “El templo romano de Barcino

  1. No me puedo creer que no conociera un sitio tan bello. Desde luego la próxima vez que vaya a Barcelona tengo que intentar ir aunque no sé si estará abierto al público.
    Gracias como siempre y Feliz Cumple ( un pelín tarde,lo sé, perdón)

  2. Me tocas mi punto débil… mi BARCELONA!!!!!!! es muy interesante cuanto dices de ella y ojalá todo la gente opinase asi, que quisier tanto s sus ciudades y la ponderaran como haces tu!!!! Gracias Fracisco otro golpe de maestría… Abrazos…

    • Hola Rosa,
      Barcelona se está posicionando desde hace ya unos años como uno de los mejores destinos turísticos del mundo, aunque muchos al visitarla no acuden a estos increíbles y recónditos lugares de la ciudad. Una pena…
      Un abrazo y un besazo.

  3. Conocía casi todos los datos de la fundación de Barcino gracias a tu novela Casius Lucius (Interesantísima en otro orden de cosas) y el resto en mis visitas a la Ciudad Condal.
    De todas formas, muy interesante tu artículo, como siempre, Francisco Javier. Feliz semana, amigo mío.

  4. Preciosa Barcino Romana, FJ … cuantas cosas desconocemos de lo nuestro … a veces siento vergüenza por ello.
    Un abrazo-e y mil gracias, maestro, como siempre.

    • Hola Enrique,
      nos pasa a todos en cualquier ciudad, tendemos a fijarnos en lo que está al otro lado del mundo sin pararnos a pensar en lo que está a tan solo unos metros de nosotros. El trabajo de investigación que se está realizando en el subsuelo de Barcelona es inmenso. La rigurosidad de los arqueólogos, la metodología que utilizan, el trabajo de laboratorio… todo lo tienen en cuenta a la hora de datar o certificar un hecho del pasado. La arqueología es una ciencia multidisciplinar apasionante y así me lo hizo ver Toni Juárez. El problema, el de siempre, la falta de financiación para todos estos proyectos.
      Un abrazo

  5. Te leo todos los días y siempre me encanta lo que escribes, no solo por su rigor histórico si no también por lo ameno que lo relatas. Yo soy y vivo en Madrid, pero Barcelona me gustó mucho el año pasado que fui a visitarla. Esta entrada de la Barcelona romana y su vídeo me ha encantado. Muchas gracias por compartir tus conocimientos con todos a los que amamos la Historia.

    • Hola Pilar,
      qué bien que sigas el blog cada día. Intento -como ya habrás comprobado- ir intercalando artículos de tema médico y no médico pero siempre relacionados con la Historia, sin saturar el texto de fechas y nombres que luego se olvidan. Pienso como tú, es apasionante.
      Saludos y espero poder seguir contando contigo durante muuuucho tiempo.

  6. Pingback: El templo romano de Barcino

  7. He estado en Barcelona muchas veces y recorrido el Barrio Gótico otras tantas, me encanta perderme entre sus callecitas, pero no sabía del templo de Barcino. Muchas gracias por la información, la agendo para la próxima visita 🙂

    Un saludo cariñoso para ti desde Argentina.

  8. En dos visitas a ese bello destino, he conocido sólo lo que se le muestra a un turista “normal”. Por lo general, me concentro en lo de Gaudi. Lo que tu aquí describes… simplemente fascinante.
    Un abrazote desde California.

  9. Maravillosa entrada gracias por enseñarnos tantas cosas buenas. La foto de Barcelona es espectacular.
    Un abrazo de cine
    Carmen

  10. ¿Podrías documentar sus fuentes? El tipo de población de la romana Barcino, el número de habitantes y su grado de satisfacción con respecto a la urbe…?

    • Hola Jesús,
      si me lo permites me atrevería a recomendarte mi primera novela Lucius Cassius, el médico esclavo (en la esquina superior derecha del blog encontrarás enlaces) en la que en sus últimos capítulos me centro precisamente en la formación y los primeros inicios de Barcino. Allí podrás comprobrar (de manera novelada) el modo de vivir de sus gentes entre otras cosas.
      Un saludos y bienvenido por los comentarios del blog.

  11. Pingback: El Dr. Andreu, médico y humanista | franciscojaviertostado.com

  12. Este es la mejor manera de alfabetizar el sentido de pertenencia, más exacto. Nos dices cómo la vida se hace historia, FJ. Proceso histórico en el que el hombre se reconoce a través de todos esos chispasos investigados, unificando el método utilizado por ti. La concienciación está presente en el conocimiento y el reconocimiento de las opciones, decisiones y compromisos. Gracias, FJ, por esta unidad de pensamiento presentado en una sola dirección axial del método, con un sentido y alcance cultural y del humanismo. Historiar, como tú lo haces es concienciar. Un enorme abrazo histórico asumido.

    • Hola marimbeta,
      la historia y la medicina están íntimamente relacionadas con el humanismo. Una no puede existir sin la otra, es así. Cualquier hecho histórico, por insignificante que parezca a nuestros ojos, cualquier acto médico, por irrelevante que sea, tienen su correspondencia en alguien o en algo.
      Abrazos como templos.

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