Luis XIV, el ocaso del “Rey Sol”

Jardines del Palacio de Versalles. Haz clic en la imagen para ampliarla.

Responsable y trabajador,  meticuloso y extravagante,  el rey Luis XIV instauró la monarquía absoluta en la Francia del siglo XVII convencido de su autoridad divina, siendo su Corte admirada por el resto de países europeos. Reinó durante 72 años, el más longevo de la historia de Francia,  sin ser superado por ningún otro monarca europeo. Reorganizó la economía y reformó el ejército, teniendo el apoyo del pueblo hasta que en sus últimos años dejó de preocuparse por los problemas internos de su país para dedicarse más a la política europea. Pero como la medicina es parte importante de este blog me centraré (al igual que he hecho con otras personalidades regias) en sus enfermedades y en su muerte.

Luis XIV de Francia

Protagonista de la vida social de Francia, la apariencia lo era todo. Cada día una media de cien personas asistían al “despertar del Rey” presenciando su aseo, peinado, afeitado y el momento del desayuno. Fiel a ser objetivo de todas las miradas y comentarios de la época puso de moda las pelucas de pelo natural, las mangas con encajes venecianos y los grandes tacones de sus zapatos (así disimulaba su baja estatura). Pero todo esto era apariencia externa pues sus problemas de salud siempre le acompañarían, convirtiéndose en cotidianos durante toda su vida y siendo raro era el día  que no se purgaba o se administrara una lavativa así como frecuentes sangrías. Gastroenteritis ocasionadas por su voraz apetito, gonorrea desde que iniciara sus primeras relaciones sexuales, dolores ocasionados por ataques de gota y los cálculos en la vejiga urinaria, fiebre tifoidea, problemas dentarios severos… Dicen que tenía tan mal aliento que cuando sus amantes se le acercaban, se tapaban la nariz con un pañuelo perfumado. Su dentadura superior izquierda estaba en tan mal estado que incluso afectaba al velo del paladar debiendo someterse en 1685 a una cauterización con puntas de hierro al rojo vivo. La tenía tan mal que los líquidos que bebía le salían en ocasiones por la nariz. Por si esto fuera poco, le cauterizaron su pezón derecho y poco después, en noviembre de 1686, se sometió a una operación experimental muy dolorosa a manos del doctor Félix, el motivo: una fístula anal.

Desde que a los cinco años casi muere ahogado en uno de los estanques del jardín de Palacio, vio la muerte de cerca en más de una ocasión. Con nueve años enferma de viruela no dándole los médicos ninguna esperanza de sobrevivir, aunque se equivocaron. En 1658 sufre una grave intoxicación alimentaria, administrándole incluso los últimos sacramentos, pero sobrevive gracias al antimonio que le dio el médico de la reina Ana de Austria, el doctor Guénaut.

Un día, regresando de caza, comenzó a sentir un fuerte dolor en su pierna izquierda, era el 10 de agosto de 1715. Hizo llamar a su médico, el doctor Fagon, quien le diagnostica de ciática recomendándole simplemente reposo. El 21 de agosto, viendo que los dolores no se calmaban, consulta a cuatro médicos de la Facultad de Medicina de París que corroboran el diagnóstico de su colega a pesar de añadirse fiebre y unas manchas negras en la extremidad. El Rey, a pesar de sufrir terribles dolores no abandona sus tareas. Tres días después, ante la evidencia de una necrosis de la pierna, lo reorientan como una gangrena, planteándole el fatídico tratamiento: la amputación. Luis XIV no lo duda ni por un instante y prefiere morir a someterse a ella.

Los días siguientes son una verdadera tortura para el Rey, el dolor le va consumiendo lentamente y la agonía se prolonga más de lo deseable perdiendo la conciencia ocasionalmente. El día de su cumpleaños, el 25 de agosto, no puede levantarse de la cama y desde entonces ya no saldrá de su habitación. En 24 horas la gangrena llega al hueso extendiéndose después a todo el muslo, y ese mismo día hace llamar a su biznieto de 5 años, el futuro Luis XV, para aconsejarle en su próximo reinado. El 1 de septiembre a las 08:15h, muere. Su cuerpo permanece ocho días en el Salón de Mercurio para después ser transportado por las calles de París hacia la basílica de Saint-Denis entre las protestas de su pueblo, un pueblo que se sintió abandonado en los últimos años por su soberano, el Rey Sol, un astro que dejó de iluminar a Francia, un monarca consumido.

Para saber más:

Chateauversailles

Links fotos:

Photogra Ferwartburg.edu

Links información:

Hola.com; retratosdelahistoria.blogspot

30 comentarios en “Luis XIV, el ocaso del “Rey Sol”

  1. Conocía muchos detalles del Rey Sol, me gusta la Historia, pero como casi la mayoría de nosotros, desconocía la faceta de sus enfermedades. Generalmente los libros de Historia publican la parte de reinado, por ejemplo la consrucción de Versalles, ya que loque hoy en día es es e l Museo del Louvre, era el palacio real de entonces, tratados etc. Una vez más… gracias.

      • Yo tambien estuve hace muuuuchos años y me gustó ver el palacio, el Gran Canal, Pequeño y Gran Trianon, pero era asi, eso pasaba en la mayoría de los paises… y de otro modo eso está pasando aqui.. la gente se larga con millones impunemente!!!!!!

  2. No le faltaba de nada al hombre… ¡Vaya joya…! Claro, supongo que entonces sería como las enfermedades que hoy no somos capaces de tratar y que dentro de cien o doscientos años les parecerán un juego de niños…
    Muy interesante la entrada de hoy, Francisco Javier. Como todas las que haces, claro.

    Un abrazo

    • Hola Juan Ignacio,
      lo que más le debía incomodar serían sus problemas dentarios, no solo a la hora de comer sino por el olor que llegaba a desprender. Imagínate, en ese salón ricamente decorado con espejos por todas las paredes, despachando altos funcionarios y con bellas damas alrededor, pero dejando a todo aquél que se le acercaba ese fétido olor.
      Abrazos

  3. Gracias, Francisco Javier. conocía bastante bien la vida de este monarca, pero orientada a la nefasta influencia que tuvo su política exterior para España. La de él y la de su valido, el cardenal Mazarino, durante su minoría de edad, principalmente. Pero no tenía idea de que sus enfermedades hubiesen sido tantas ni tan graves. ¡Una vida nada envidiable, la verdad!. Gracias por ampliar nuestros conocimientos, como siempre.
    Un saludo.

    • Hola Luis,
      hay muchas enfermedades que son comunes a reyes y nobles de aquellos tiempos, algunas producidas por sus dietas ricas en carne y la elevada ingesta de proteinas animales como la gota, otras por su intensa actividad sexual como la sífilis y la gonorrea, eso sin dejar de pensar en la hemofilia de las casas reales europeas.
      Saludos

    • Hola Xavi,
      me pareció que de este monarca se ha hablado mucho de su política y reinado pero poco de sus enfermedades. La casualidad ha querido que, precisamente hoy, la actual reina Isabel II marca récord con el reinado más largo de la historia de Gran Bretaña. Sus 63 años y siete meses en el trono, superan los de su tatarabuela, la reina Victoria, aunque todavía le faltan unos cuantos para alcanzar a nuesto Rey Sol.
      Un abrazo

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  5. Una buena lección, FJ. En mi pueblo actual, tuvimos un alcalde pepero que ejerció su cargo durante casi 20 años … le llamaban Luis 15 … por ciento. Perdona la broma pero es que … me ha venido a la memoria y se abrió la herida. El tuyo, el XIV, al menos fue consecuente, prefirió morir.

      • Me encanta Enrique. Hasta tengo un cuadro de él. Fue una figura tan perturbada, y muy enfermo también. Cuando lo pases por el blog, asegúrate de que no le corte la cabeza a nadie…jajaa

  6. ¡Queda claro que de Sol no tenía mucho, salvo que duró muchos años de vida!, todo un ejemplo del refrán tan certero ” no es oro todo lo que reluce”, ¡ claro que no!, hasta en la actualidad ocurre lo mismo, muchas veces a saber lo que existe detrás del telón del teatro, muchas apariencias, muchas fotitos y poses…¿ pero que queda de verdad?. Me ha gustado mucho el artículo, Francisco, como siempre nos llenas de curiosidades fantásticas y Gracias por tu atenta amabilidad en responder siempre. Un abrazo.

    • Hola Teresa,
      ¡hasta los pueblos aztecas del siglo XV tenían más higiene que en la corte francesa! No era raro pasear entre las distintas estancias de Versalles y encontrarse en una esquina una desagradable defecación (Real o no Real) ¡Ja, ja, ja!, pero así era.
      Abrazos
      P.D. Imagino que ni con medio litro de caro perfume se podía evitar que ese “beso” (Solar) se convirtiera en una pesadilla para algunas.

  7. Interesante historia, vista desde otro angulo. El padecimiento de varias enfermedades, y las posibilidades de salir de ellas. Por aca se dice ..Es la ley de Soca, al que le toca le toca.
    Un abrazo y hasta pronto.

    • Hola Stella,
      a mí siempre me ha hecho pensar en una cosa, si uno de los hombres (o el más) poderoso de aquellos tiempos sufría sin remedio de estas enfermedades, ¿cómo les iría al resto del pueblo sin médicos, sin remedios, debiendo ir a trabajar para poder llevar un trozo de pan a su familia?
      Abrazos

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