Sorano de Éfeso, el gran ginecólogo de la Antigüedad

Biblioteca de Celso en Éfeso. Haz clic en la imagen para ampliarla.

Tiene el mérito de haber escrito Gynaikeia, el trabajo más importante  de la época sobre las enfermedades de la mujer, un libro revolucionario por el que se le consideraría el padre de la obstetricia y la ginecología. Pero también escribió sobre cirugía, medicina interna, embriología… además de una biografía sobre Hipócrates.   

Nació en Asia Menor, en la ciudad de Éfeso a finales del siglo I d. C., y aunque se conocen pocos datos de su vida se piensa que estudió en Alejandría. Practicó la medicina en la Roma de los emperadores Trajano y Adriano, siendo miembro de la corriente Metodista, la tercera en importancia tras la Dogmática y la Empírica, fundada por Themison de Laodicea, cuyos discípulos buscaban métodos que facilitasen el aprendizaje de la medicina.

Su libro 

Se conserva en parte pero se puede apreciar la calidad del mismo. En él habla de las comadronas de las cualidades que debía tener:

“(…) debe ser robusta y de fuertes brazos, tener largos y finos dedos con cortas uñas en sus extremos… debe ser culta, tener una buena memoria, ser capaz de impartir información y ser respetable (…)”

Las clasificó en buenas (muchas) y las mejores (muy pocas), siendo estas últimas versadas tanto en la práctica como en la teoría.

La figura de “Rose Garden” Eucharius Rösslins el Viejo , 1513.

Describe los genitales femeninos con gran exactitud para lo que eran aquellos tiempos, claro. Aconseja sobre su higiene íntima, la menstruación, las funciones sexuales así como la fisiología del parto y las posiciones que podía presentar el feto en el mismo. Incluso se atreve a contradecir a Hipócrates cuando dice que no es cierto que el sexo del recién nacido se determinaba según la simiente era concebida a la derecha o a la izquierda del útero.

En cuanto a la anticoncepción es crítico con el uso de los amuletos, comunes en época romana y muy extendidos entre la clase baja, alguno tan curioso como el que se colgaban en el cuello con una determinada especie de araña envuelta en piel de ciervo o los hechos de matriz y cerumen de mula.

La influencia de Sorano fue enorme en los siglos posteriores siendo su obra traducida a la lengua latina con el fin de formar a las  mujeres obstetras.

Para saber más:

Las parteras de Mustio

Links fotos:

queulat00; Wikipedia

19 comentarios en “Sorano de Éfeso, el gran ginecólogo de la Antigüedad

  1. Gracias como siempre, Francisco Javier por tu ilustrativo artículo.
    No conocía ni siquiera la existencia de Sorano de Efeso y su obra.
    Tu información me incentiva para profundizar en el tema, y así ampliar mis conocimientos.
    En cuanto al gran Hipócrates, no es extraño que se equivocase en ese punto, pues el creía que el útero estaba dividido en varias cavidades. Y es natural su error, pues dada la mentalidad griega, el tocar, y no digamos abrir un cadáver era un sacrilegio inconcebible. Por eso el padre de la medicina, nunca pudo ver “en directo” una matriz. Sólo pudo especular sobre el tema.
    Un saludo y feliz semana, amigo mío.

    • Hola Luis,
      Sorano diferencia entre mujer-médico y partera y discrepa con los hipocráticos cuando dice que las mujeres tienes una manera de enfermar distinta a los hombres y por tanto deben ser tratadas por mujeres. En uno de sus libros también se ocupa de la silla obstétrica, y es que entonces las mujeres solían parir sentadas. Mención aparte -y a la que ya dediqué un post- es Agnócide de Atenas, considerada también ginecóloga. Y si buscamos referencias en la Historia de otras mujeres médico encontramos las que hace Plinio el Viejo en su “Historia Natural” a ¡trescientas veintisiete autoras griegas y cuarenta y seis romanas!, entre ellas las comadronas Olympia de Tebas y Salpe, además de Sótira, Elefantis y Lais, famosas estas dos últimas por curar la malaria utilizando… ¡sangre menstrual! Galeno menciona a Origenia, Eugerasia y Antioquia. El primer tratado de ginecología escrito por una mujer es de Metrodora y no debemos olvidarnos tampoco de Aspasia, Trótula de Salerno en el siglo XI e incluso Fabiola y Santa Nicerata, representantes de las mujeres que practicaron la medicina con fines caritativos en esos primeros siglos del cristianismo.
      En cuanto a las ideas de Hipócrates se me ocurre dejarte esta frase de Winston Churchill que en cierto modo ilustra la importancia que tiene la Historia no sólo en el presente sino también en nuestro futuro: “Cuanto más lejos miremos hacia atrás, más lejos podremos mirar hacia delante”.
      Un abrazo y si encuentras algún dato más interesante te agradecería que lo aportaras, como siempre haces 😉

  2. franciscojaviertostado: muy interesante y ameno el tema que nos expones, gracias por compartirlo, saludos afectuosos.

  3. No me canso de leer tus posts, siempre aprendo y diré lo que tantas vrces he escrito, parace mentira que hubiesen “sabios” (asi se les deberían llamar), que recibamos tanta información de merdicina con los pocos datos que tenian,

  4. Siguiendo vuestros consejos y, por esa curiosidad de saber un poco más me adentré en el Catecismo de las parteras de Mustio. Descubrí con enorme sorpresa y relacionada con el seguimiento de las teorías de Sorano de Efeso por occidente, que Mustio no dio crédito a la teoría del “útero errante”. Impresiona el uso de la lengua griega por toda partera que se precie de sabia, por eso la necesidad del Catecismo. Toda una obra basada en argumentaciones, necesarias para ese cambio de mentalidad dirigida a la nueva élite de la época. Gracias, FJ, por dar a conocer cosas de partos normales, inducidos para otros. Un abrazo inspirado, en reescrituras.

    • Hola marimbeta,
      ya lo decía Sorano al clasificar a pocas comadronas como las mejores. Puede que por ser mujeres no llegaran a ser recordadas como el propio Sorano, Galeno o quién sabe, Hipócrates.
      Un alumbrado abrazo

  5. Un par de correcciones. La primera el título: Gynaecia o Ginecología, pero Gynecology es en inglés. En cuanto a los genitales y el aparato reproductor femenino, en realidad en todas las fuentes médicas se describe bien. De hecho, la anatomía del útero se conocía desde Herófilo, aunque continuara el mito del útero errantes.
    En cuanto a los amuletos no eran propios solo de la clase baja, sino que eran muy habituales en todas las capas sociales.
    En cuanto al público al que va dirigido, es más bien a una serie de estratos acomodados, más que a las comadronas. No es exactamente un manual de formación para las mismas, sino para las familias ricas.

    • Hola Patricia,
      un error obvio ¡Ja, ja, ja! Quería decir “Gynaikeia” y te agradezco tu observación que me permitirá corregirla. Sus escritos, en parte son recogidos por Celio Aureliano, y esta obra en concreto se dividía en cuatro libros: el primero se refería al carácter de la comadrona, la anatomía del útero y la higiene de la mujer; el segundo sobre el parto, los cuidados de la madre y del niño; el tercero y el cuarto de las enfermedades de la mujer y el tratamiento médico quirúrgico de las mismas. Algunos datos anatómicos parecen proceder de Herófilo, como bien dices, pero Sorano fue exacto en la descripción del útero, no biorne como lo habían descrito anteriormente, mencionó los vasos y nervios refiriéndose también al prolapso uterino. Describió la exploración vaginal utilizando los espéculos, habló sobre el embarazo, el aborto, métodos anticonceptivos, la estructura del cordón umbilical y múltiples enfermedades ginecológicas.
      Un saludo y me alegra contar contigo en los comentarios. Entre todos y con vuestras aportaciones enriquecemos el tema. De eso se trata, al fin y al cabo.

      • Sí conozco la obra… De todas maneras Herófilo sí había descrito bien el útero. Probablemente por la posibilidad en la escuela Alejandrina de hacer disecciones a humanos, cosa que no era habitual en la medicina antigua.
        Los espéculos no eran algo raro, en cualquier caso. Hay uno bastante bueno en el Arqueológico Nacional, bastante parecido a los encontrados en Pompeya. También parece haber material ginecológico en la casa del médico de Ercávica.
        Lo de los métodos abortivos y anticonceptivos tampoco es algo raro y aparece en bastante literatura médica del momento. De hecho, los remedios son compartidos con muchos de los tratados hipocráticos. Era un saber bastante común.

      • No sé si ya lo leíste pero tengo en el blog un artículo sobre los espéculos en la Historia que te invito a mirarlo (te dejo aquí el link)
        En cuanto al espéculo del Museo Arqueológico Nacional en Madrid precisamente estuve hace un par de meses y vi el espéculo al que haces referencia. Le hice una foto aunque no pude tomarla mejor…

        😉

  6. Pingback: Sorano de Éfeso, el gran ginecólogo de la Antigüedad | Aragón y Medicina 2

  7. Te agradezco mucho que compartas tus conocimientos, con esa manera tan clara y precisa.
    Buenísimos los comentarios también.
    Un fuerte abrazo montevideano.

    • Hola Stella,
      soy yo quien agradece que sigas el blog cada semana. Son estos temas más relacionados con la medicina y en concreto con la ginecología los que tienen su lugar importante en el blog.
      Un abrazo desde la otra punta del mundo

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