La diabetes y el aislamiento de la insulina por Banting y Best

Página principal del Toronto Daily Star (1922)

Hace cuatro años (¡cómo pasa el tiempo!) dediqué un artículo a una de las enfermedades más prevalentes, la diabetes, hoy haré lo propio con los dos responsables de aislar la insulina, un hito en la investigación médica que revolucionaría su tratamiento permitiendo mejorar y salvar millones de vidas, me refiero a Frederick Grant Banting y Charles Herbert Best.

Una enfermedad presente en la historia

Hace 2000 años un médico griego describía “una enfermedad en la que se consumen los tejidos y se eliminan por la orina”, hablaba sin saberlo de la diabetes. Quienes la sufren presentan un gran apetito y una sed insaciable, lo del hambre se debe a que la energía del cuerpo deja de obtenerse del azúcar del cuerpo para hacerlo de las reservas de grasas y proteínas, el azúcar se elimina por la orina dulcificándola, y antes de disponer de laboratorios sofisticados como los de hoy en día, los abnegados médicos probaban la orina de estos pacientes comprobando que era dulce para diagnosticarla. El único tratamiento posible era el de seguir una rigurosa dieta, pero no resultaba eficaz y antes o después los pacientes fallecían. Por fortuna, un cirujano del ejército canadiense condecorado en la Primera Guerra Mundial tuvo la genial intuición y gran determinación de que podría curarla, el mayor Sir Frederick Banting.

Las investigaciones de Banting y Best

Terminada la guerra, Banting se estableció como cirujano ortopedista en Londres, con poco éxito todo hay que decir. Un día tomó la determinación de dejarlo todo, vender los libros, instrumentos y muebles de su consultorio para investigar sobre un tratamiento para la diabetes, y así lo hizo.

Ya se sabía que el páncreas intervenía de alguna forma en la diabetes. En 1910 se descubrió que las células de ese órgano producía una hormona, la isletina -el nombre de insulina vino unos años después- cuyo déficit originaba la enfermedad, el problema era aislarla. Para conseguirlo el Dr. Banting se puso en contacto con J. J. R. Macleod, profesor de fisiología de la Universidad de Toronto, quien le proporcionó un laboratorio, diez perros y un ayudante, algo que apenas suponía un gasto de cien dólares de entonces pero que el tiempo demostraría que rentabilizarían como pocos.

C. H. Best and F. G. Banting (1924) Scrapbook 1, Box 3, Page 171) University of Toronto Library

– ¿Usted lee el francés, verdad? -me preguntó-.

– Sí -repuse-.

Vamos, pues, a la biblioteca y veamos cómo extirpaba Hedón el páncreas del perro.

Configuración hexamérica de la insulina, es decir, producida por agregados de tres pares de hormonas unidas entre sí a través de la cadena B en presencia de zinc

Ese fue el comienzo y así se pusieron a trabajar el Dr. Banting y su ayudante, Charles Herbert Best. Comenzaron a extirpar el páncreas de los perros para comprobar si eran capaces de vivir sin él, les ligaban los conductos pancreáticos para obtener un páncreas adecuado, atrófico y degenerado, con el que obtener la sustancia que presuntamente contenía, pero sin éxito. Por fin, el verano de 1921, obtuvieron el páncreas deseado, lo fragmentaron en un mortero que contenía una solución de Ringer, lo congelaron, lo deshelaron y trituraron, lo pasaron por un papel de filtro e inyectaron cinco mililitros en vena a uno de los perros diabéticos de su laboratorio. Posteriormente, le extrajeron sangre cada hora de una de las patas para determinar la concentración de azúcar y comprobaron que descendía paulatinamente a la vez que mejoraba su estado de salud. Uno de esos perros, el número 13, Marjorie de nombre, aprendió que cada vez que le ponían la inyección se encontraba mejor, así que, sin que nadie se lo dijera levantaba la pata para que le sacaran sangre y le inyectaran la sustancia de la que su vida dependía.

El 14 de noviembre dieron a conocer al mundo científico sus resultados, pero quedaba por aplicar los éxitos obtenidos a humanos. En enero de 1922 un muchacho de 14 años, Leonard Thompson, ingresado en el Hospital General de Toronto por una diabetes que le había consumido y los médicos no le daban más que unas pocas semanas de vida, le inyectaron insulina, comprobando que la concentración de azúcar en su sangre descendía. En pocas semanas Leonard se recuperó completamente y sanó de una muerte segura. Fue el primero de millones pacientes beneficiados por la insulina.

El mundo entero se hizo eco del avance médico y los reconocimientos no tardaron en llegar. En 1923 le otorgarían el Premio Nobel de Fisiología compartido con Richard Macleod, y repartiría el premio con su ayudante Charles Herbert Best.

El Dr. Banting nunca dejaría de investigar hasta que en una ocasión, mientras se dedicaba al estudio del efecto de la aviación en el cuerpo humano, a bordo de un bombardero que se dirigía a Londres, se estrelló en un bosque. A pesar de tener varias costillas rotas y un pulmón perforado vendó las heridas al piloto, se tumbó en el suelo y murió.

La primera bomba de insulina

Los investigadores cedieron todos los derechos de la patente para que los beneficios pudieran llegar a todo el mundo sin restricciones. Hoy la diabetes y su tratamiento sigue avanzando y aunque se sigue haciendo, queda mucho camino por recorrer. En la foto podéis apreciar el tamaño de la primera bomba “portátil” de insulina, aunque de pequeña tenía poco. Diseñada en 1963 por el Dr. Arnold Kadish nunca se llegaría a comercializar por ser poco “práctica” para el día a día del paciente y por lo complicado de su funcionamiento. Por fortuna, pasó también a la historia.

… y recordad que el próximo 14 de noviembre es el Día Mundial de la Diabetes.

Un blog más que recomendable

Historias de la Medicina, por Marga Arias.

Para saber más:

fundaciondiabetes.org

Links fotos:

University of Toronto Library; Arqueología de la medicina (FB)

Información basada en el extracto del artículo publicado por el Dr. Charles Best por la Asociación Médica Norteamericana “Today´s Health”. Redacción de J.D. Ratcliff

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. alou333 dice:

    Excel·lent ,com sempre…

    1. Hola Alou333,
      moltes gràcies, i espero que no tinguis por als pallassos. Ho dic pel post que publicaré dimarts vinent. Espero que també t’agradi.
      Salutacions

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .