Niño espartano, mujer espartana

Leónidas en las Termópilas, de Jacques-Louis David, 1814, Museo del Louvre. Haz clic en la imagen para ampliarla.

Ser niño o madre en la sociedad espartana no era tarea fácil. Un elemento primordial en la Constitución espartana era la educación de ciudadanos (Agogé), dirigida a su formación y vida militar. El espartano desde su nacimiento se encontraba bajo la tutela de la comunidad, ya que esta, y no sus propios padres, era la que decidía si debía vivir o no.

NIÑO ESPARTANO

Hasta los siete años de edad, el niño se criaba con su madre pero, a partir de esta edad y a excepción de los herederos reales, se integraba en una dura educación impartida en grupos de edad.

Desde los siete a los doce años recibían una educación colectiva.

A partir de los doce años hasta los veinte, dependían de un educador (Paidónomos).

Su formación se basaba en nociones elementales de escritura y lectura, música y gimnasia y, sobre todo, se ejercitaban en el manejo de las armas y el entrenamiento militar soportando toda clase de privaciones para poder endurecerse y valerse por sí mismos.

Dos figuras, puede que un maestro y su discípulo en una vasija espartana. Staatliche Antikensammlungen, Múnich, Alemania. Haz clic en la imagen para ampliarla.

La férrea disciplina se confiaba a los portadores del látigo (Martongorofoi), que eran los encargados de impartir duros castigos, y a los vigilantes (Eirenes).

Se les inculcaba el sentido de la obediencia, de la camaradería y del servicio a la comunidad. Con el tiempo se escogía un grupo que formaría la institución secreta de la Criptía, debiendo vivir apartados de la Comunidad y teniendo la misión de atemorizar a los siervos (Hilotas), para conseguir un mayor adiestramiento que les habilitara para ser guardias del rey (Hippeis).

A los veinte años se consideraban guerreros espartanos con derecho a un lote de tierra (Cléros), a cooperar en la educación de los más jóvenes, y a participar en las reuniones y comidas en grupos comunitarios (Sissitías).

No es hasta los treinta años que se le reconocía como un ciudadano en plenitud, pudiendo entonces a tener su propia casa y a participar en la asamblea (Apella).

MUJER ESPARTANA

A diferencia de las otras mujeres griegas, las espartanas gozaban de una gran libertad  y autoritarismo. No se dedicaban a las tareas del hogar sino todo lo contrario, se ocupaban de aprender música, poesía o los ejercicios gimnásticos. Estaban bien alimentadas y gozaban de un estilo de vida más libre.

El mantenimiento de la forma física y el gozar de una buena salud era absolutamente necesario para poder realizar su principal función en la sociedad espartana: ser procreadoras de hijos saludables que sirvieran al Estado.

Tras la Guerra del Peloponeso, la mujer espartana dejó de tener la casi exclusiva misión de proporcionar niños sanos para la vida militar y pasaron a ser importantes propietarias, llegando a controlar gran parte de los bienes económicos.

Para saber más:

Historia Antigua Universal II El mundo griego. Pilar Fernández Uriel. UNED

sites.google

Link foto:

Jacques-Louis David-WikimediaWikimedia

17 comentarios en “Niño espartano, mujer espartana

  1. Interesante artículo sobre Esparta. Es increíble cómo vivían y se organizaban los diferentes pueblos; está claro que en Esparta la extrema rigidez fue una de sus características.
    Un saludo,
    Héctor Castro

  2. ¡¡Me encanta!!! ¿¿se puede saber porque las mujeres no seguimos la tradición de nuestras antepasadas espartanas??…otro gallo nos cantara si asi fuera.

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  5. Muy buena información, desde que me enseñaron en la escuela sobre Esparta, me atrajo mucho, quizá por la posición de las mujeres, en cuanto a pueblo guerrero, me recuerdan a los aztecas. Muy interesante, Javier, gracias

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  9. Helena, la razón es sencilla una cosa es ser mujer y otra ser hombre, se te educa para ser un hombre mas en la sociedad
    La educación es una herramienta para dominar al ciudadano, no para que le sirva a la sociedad sino a la estructura del Poder

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