El Almirante tuerto, manco y cojo que salvó a un Imperio

En ocasiones la historia es injusta con los personajes que la protagonizan y un ejemplo de ello lo encontramos con el Almirante Blas de Lezo  y Olavarrieta, uno de los mejores estrategas de la Armada Española que tras humillar a la flota inglesa en la batalla de Cartagena de Indias prolongó durante más de medio siglo la potencia naval y territorial de España en el Atlántico siendo olvidado por todos después de su muerte.

Retrato de Blas de Lezo conservado en el Museo Naval de Madrid.

Conocido como Patapalo –y después Mediohombre- por las numerosas heridas sufridas en combate, nació en Guipúzcoa, España, en 1689. Participó en la batalla naval más importante del conflicto de la Guerra de Sucesión frente a Velez-Málaga (1704) siendo herido en la pierna izquierda por un cañonazo que requirió que se le amputara (sin anestesia) por debajo de la rodilla. Poco tiempo después, en la fortaleza de Santa Catalina de Tolón, en combate contra las tropas del príncipe Eugenio de Saboya, otro cañonazo hace que se le aloje en el ojo izquierdo una esquirla que explota provocándole la pérdida del ojo. En el asedio de Barcelona del 11 de septiembre de 1714 recibe un balazo de mosquete en su antebrazo derecho, quedándole inútil dicha extremidad para siempre. Contaba sólo con 25 años cuando le encontramos sin el ojo y la pierna izquierda y con el brazo derecho inutilizado, es decir, tuerto, manco y cojo. A pesar de todo participó en 22 batallas, siempre con gran éxito, lo que le valió el título de Almirante.

Su última gran victoria

Por todos los servicios prestados, el rey lo ascendió en 1734 a teniente general de la Armada, regresando a América como comandante general de Cartagena de Indias. Los ingleses buscaban una excusa para entrar en conflicto con España y así apoderarse del territorio del Imperio español en América, y la encontraron en un hecho que no dejaba de ser prácticamente intrascendente: el capitán de navío Juan León Fandiño apresó el barco corsario de Robert Jenkins frente a la costa de Florida cortándole la oreja mientras le decía que fuera ante su rey inglés para comunicarle que haría lo mismo con él. Jenkins se presentó delante de la Cámara de los Lores y denunció el caso con la oreja en la mano.

En el año 1741, el rey Jorge II tenía la justificación que le faltaba (o al menos eso pensaba él) para iniciar la batalla de buques de guerra más grande hasta la fecha y el mayor desembarco conocido, sólo superado por el de Normandía. El puerto de Cartagena de Indias iba a ser la puerta de entrada para que la corona inglesa dominara toda América y el rey, convencido de la victoria, acuñó monedas y medallas poniéndolas en circulación. En ellas se decía en el anverso:

 Los héroes británicos tomaron Cartagena el 1 de abril de 1741  y   El orgullo español humillado por Vernon.

Nada hacía presagiar lo contrario. Los ingleses prepararon 186 barcos con 2.000 cañones, y 23.600 marinos, soldados y esclavos negros de Jamaica, junto con 4.000 reclutas de Virginia que se encontraban bajo las órdenes de Lawrence Washington -medio hermano del futuro George Washington-. Poco podía hacer Blas de Lezo pues sólo disponía de 3.000 hombres y seis navíos de guerra. Sin embargo la sorpresa fue mayúscula y ocurrió todo lo contrario. Blas de Lezo volvió a brillar con su ingenio militar e hizo alejarse de la bahía al almirante inglés Vernon con toda su armada destrozada. Fue entonces cuando pronunció la famosa frase:

Para venir a Cartagena es necesario que el rey de Inglaterra construya otra escuadra mayor, porque esta sólo ha quedado para conducir carbón de Irlanda a Londres, lo cual les hubiera sido mejor que emprender una conquista que no pueden conseguir.

La derrota inglesa fue tan grandiosa que aseguró el dominio de España de los mares hasta la batalla de Trafalgar (1805) aunque la historia inglesa nunca reconoció esta humillación y el rey Jorge prohibió hablar de ella. Pero lo verdaderamente injusto de la historia es que tras la muerte de Blas de Lezo en Cartagena ese mismo año (por peste o quizás tifus) pasara al olvido y no se le reconociera sus 40 años de brillantes servicios a la Corona española. No será hasta principios del siglo XX que se le empieza a recordar como lo que fue, un héroe.

Un video:

Una novela:

Almirante en Tierra Firme, de José Vicente Pascual. Ed. Altera (2005)

Para saber más:

Blas de Lezo-La exposición

Mapa de la Bahía de Cartagena de Indias

Sitio de Cartagena de Indias por Google Maps

Armada Española

Las monedas de Vernon

Links:

Wikipedia; Arturo Pérez-Reverte

Links fotos:

Franco310397Museo Naval de Madrid; Avieso 

56 comentarios en “El Almirante tuerto, manco y cojo que salvó a un Imperio

  1. Pingback: El Almirante tuerto, manco y cojo que salvó a un Imperio | Opinión y Literatura

  2. Muy interesante, Francisco Javier. Como siempre ocurre, los laureles para la gente que se mantiene en la luz. Para el resto, los que se quedan en las sombras, el olvido y el ser ignorado por todos. Siempre, detrás de los grandes hombres, de las grandes hazañas, de las instituciones o de las naciones, hay una gran cantidad de personas, un gran equipo, que es el que realmente realiza el trabajo, es el que se sacrifica por la causa, sin ser reconocido por nadie, ni tan siquiera, muchas veces, por la propia historia. Sin ellos no serían posibles muchas de las cosas que se consiguieron en el mundo y de las que estamos tan orgullosos.

    Un abrazo.

    • Hola Juan Ignacio,
      el caso concreto de Blas de Lezo es muy especial. En las múltiples batallas que tuvo que afrontar perdió distintas partes de su cuerpo y muchos habrían desistido ante tal adversidad. No solo no lo hizo sino que continuó su labor de servicio al país hasta el final. Creo que es de esas personas que han hecho cambiar el transcurso de la Historia y es injusto que caigan en el olvido.
      Otro abrazo.

    • Hola José María,
      … todos los defensores españoles que quedaban tras los asedios de otras fortalezas acabaron por atrincherarse en la fortaleza de San Felipe de Barajas. Fue entonces cuando Vernon, creyendo que la victoria era cuestión de tiempo, adivirtió (prematuramente) a Inglaterra dando la noticia de la victoria. Después el bombardeo del castillo se hizo por mar y por tierra para ablandar a las fuerzas guarnecidas en la fortaleza. Allí murieron muchos y el que más perdió fue el bando inglés que regresó a sus navios para después batirse en retirada.
      Un saludo.

  3. De esta manera los ingleses tuvieron también su versión de una vencida ‘Armada Invencible’ como la de Felipe II en 1588 cuando quiso invadir Inglaterra. Ironías de la historia.

  4. Magnífica entrada!!!!!!! no sabía nada (o quizás no lo recuerdo) y es muy interesante su corta vida, se apodaría medio-hombre, peroi considero que tenia agallas de dos hombres completos. Una vez más me ilustras, abrazos,

  5. Sin duda, Blas de Lezo y Olavarrieta, era una colección completa de delirios corporales. Es posible que querrán exhumar las averías de su pellejo. Nunca se supo que quisiera huir despavorido o desconsolado, aún con ojeras verdes en ese su único ojo. Párpados vencidos siniestrados. Fue lo que fue, es lo que es…será. Todo un guerrero, loco, dirían muchos. Se arrimaba a los precipicios vibrando sobre las olas como un trompo sobre su mismo eje, sin que nadie le diera su visto bueno…sin detenerse, vomitando su euforia. Iba de espanto en espantajo, arañando con sus uñas, lo único que le quedaba. Estratega orgulloso, dejó presagios y fogatas allá atrás, bien atrás… esperando nuevos desenlaces, oscuros. Partió, como un oasis perdido en su desierto con flojo tormento, todo un engendro de prójimo en que terminó… Un carnal vacío. ¿ Por qué se habrá ido sin decir adiós, dejando ese sabor grisáceo ? Gracias, FJ, algunos terminan siendo como los ombligos, inservibles, pero ahí están. Un abrazo, iluminado con claros de luna, sin dudas.

    • Hola marimbeta,
      … y por el hecho de haberse ido en silencio, sin hacer ruido, olvidado, es lo que engrandece aún más su figura. Por mucho que algunos quieran que sigan enterrado,arrinconado y relegado en la Historia, muchos también son los que han comenzado ya a reparar esa injusta omisión. Yo he intentado aportar mi pequeño granito de arena.
      Otro abrazo entero, sin medias partes.

  6. España no es un país que trate bien a sus personajes históricos y aus héroes, por más que la palabra esté desprestigiada especialmente entre nosotros. Tampoc tiene en cuanta su historia, y ahora estoy hablando de un presente que se retrae hasta hace cien años. Que además Blas de Lezo fuera olvidado en su época tampoco fue algo infrecuente. José de Ribera (1591-1652), el pintor valenciano que desde los 17 estuvo en Italia siendo el creador de la escuela napolitana de pintura barroca, y que siempre firmó como “español”, decía que no volvía a España porque España era cruel madrastra con sus hijos.
    Cuantas veces habremos visto en peliculas y oido, incluso en las clases de Historia, el nombre del Almirante Nelson y nunca el de Blas de Lezo, personaje con el que yo me encontré sólo en la asigantura de Historia de América como un nombre más entre tantos. Los ingleses no olvidan a los suyos por más que sus personajes tengan feos puntos oscuros, no hay que mirar más que el comportamiento de Nelson en el fin de la República Napolitana de 1799.
    Pero parece que quien sí recordaba a Blas de Lezo son los british. Echando mano de memoria creo recordar que hace años no quisieron que un buque de guerra llamado “Blas de Lezo” estuviera en no recuerdo que celebración conjunta hispano-británica. Lo dicho, son menos olvidadizos…, excepto cuando les conviene.

    • Hola Hesperetusa,
      yo soy uno de los que mencionas. Nunca me explicaron nada sobre él y sí en cambio sobre Nelson. Esta omisión la entendería en un colegio de Inglaterra pero no aquí aunque como bien dices, nos olvidamos frecuentemente de nuestros grandes héroes, que también los hemos tenido. Está en nuestra mano corregir estos errores y darlos a conocer.
      Un abrazo

    • Hola 1vin,
      si es que el Norte siempre ha dado gente con mucho carácter y agallas. Quién sino plantó cara a los romanos e incluso al mismo emperador Augusto… ¡los astures y cántabros!. ¡Riéte tú de la resistencia de los pueblos galos a Julio César!
      Otro abrazo bien fuerte.

  7. Hace apenas diez días, paseando una visita, tuve la oportunidad de ir al Museo Naval de Madrid. Era mi primera vez y quedé gratamente sorprendido. Precisamente me impresionó mucho la sección dedicada a Blas de Lezo, un personaje al que conozco poco y cuya historia me prometí darle un repaso. Parece que me has leído el pensamiento con tu genial exposición de sus hazañas. Has despertado mi curiosidad aún más, y no puedo más que agradecértelo.
    Enhorabuena y muchas gracias.
    Un abrazo Doctor…

    • Hola Jesús,
      te prometo que no te ví en el museo. De hecho no he estado nunca y me apunto otra cosa a ver en mi próximo viaje a Madrid. Creo que esto de ser blogueros hace que nos leamos los pensamientos los unos a los otros.
      Otro abrazo, amigo.

  8. Historias, donde los personajes postergados dicen presente. Muy bueno el giro, que piensas dar, para tantos olvidados que hay.
    Un placer como siempre tu sitio.
    Hasta pronto

    • Hola Stella,
      encantado de compartirlo. Siempre, en todas las grandes historias, en las grandes batallas, en las grandes ocasiones, se habla de un protagonista, de un héroe, encumbrado e incluso divinizado. Es injusto olvidarse del resto de “mortales” pues la Historia también la escriben ellos.
      Un abrazo

  9. Magnífico recordatorio de uno de los grandes héroes de la historia militar de nuestra Patria, cuyo nombre, efectivamente, ni siquiera se cita en los colegios. Por desgracia no es el único caso. Algo me dice que en esta España fraccionada y avergonzada de sí misma no está bien visto hablar de nuestras gestas históricas. A menudo los españoles somos los primeros en ningunear nuestros logros y admirar todo lo extranjero, tragándonos a pies juntillas la leyenda negra que sobre España urdieron las naciones protestantes. Un saludo.

    • Hola Al,
      ¡tienes razón! y pienso igual que tú. No sé que pasa aquí en España para manifestar este orgullo de nuestro pasado. Solo se consideran héroes nacionales a jugadores de fútbol. ¡Qué lástima! Es algo que se debería empezar a corregir desde el colegio, sin lugar a dudas.
      Un saludo.

  10. Sí señor, a este personaje ya le dediqué una entrada en su momento, uno de esos que de ser inglés tendría unas cuántas pelis en su honor 😀

    Grande el mediohombre, abrazos mozo.

  11. Hace unos pocos años , el Gobierno Zapatatero, envío la fragata Blas de Lezo a celebraciones especiales en Londres, a mayor gloria inglesa -con concurrencia de muchas naciones-, me quedé suspenso: ¿fue orgullo o desconocimiento? Bueno, pero en eso estamos siempre….
    Buen trabajo. Un fuerte abrazo

    • Hola Al,
      hoy nos hemos levantado con la noticia de que en el buque Juan Sebastián Elcano, considerado la embajada flotante de España, se escondía 130 kilos de cocaína. En fin, sobran las palabras. En cuanto a tu pregunta… puede que las dos. 😉
      Un abrazo

      • Veamos de qué va la cosa y de quienes: pero me apena mucho, aún colocado en lo menor de sus posibles autores…
        ?Las dos? Vale, 🙂
        Buen abrazo, FJ.

  12. Enhorabuena por tu blog, compañero. Te puedo decir que he conocido en Euskadi a buenos vascos llenos de orgullo al hablar de Blas de Lezo, por ser uno de los suyos quien hizo un poco más grande a esta España que es de todos. La vindicación tardía de nuestros héroes es una peculiaridad nacional. Por tanto hemos de dar por buenos e imprescindibles cuantos homenajes se le tributen actualmente.

    • Hola Valentín,
      te agradezco de veras que sigas el blog y te animaras a dejar este comentario. Estás invitado a hacerlo siempre que quieras pues seguro que tú, como dermatólogo, podrás enriquecerlo, sobre todo los temas relacionados con la medicina (tengo algún artículo en la sección de la Medicina en el Arte que podrías encontrar interesante)
      Un saludo

  13. Cartagena de Indias, la ciudad de mis ancestros. Y ¿Cómo recompensó la vieja España al tuerto? Con el olvido de su memoria. Como dirían en inglés, Blas está “dead, rotten and forgotten”, muerto, podrido y olvidado. Todo ese desprecio a lo que realmente vale, llevó a la independencia de la ciudad de mis ancestros, unas generaciones después de estos hechos.

    • Hola Hermelo,
      desgraciadamente en España nos estamos acostumbrando a recordar futbolistas y famosillos de la prensa rosa antes que grandes personajes que marcaron de una forma u otra el rumbo de generaciones posteriores.
      Un saludo

  14. Muy interesante esta historia poco conocida de este gran almirante Español que doblegó a los Ingleses en lo que hoy se conoce como Colombia ,excelente historia

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