El incendio que salvó las tablillas de Persépolis

Vista panorámica de Persépolis (Irán).
Haz clic en la imagen y podrás verla en todo su detalle.
Autor ggia.

En 1933 la expedición arqueológica del Oriental Institute de la Universidad de Chicago desenterró bajo la Fortaleza de Persépolis unas Tablillas pertenecientes al reinado persa de Darío I (509-494 a.C.). La colección de 30.000 tablillas de arcilla sirvieron para documentar la economía y la sociedad de los miembros de la corte aqueménida. Escritas principalmente en elamita, también se reconoce en ellas el arameo, el acadio, el griego, el frigio y una en persa antiguo. El hecho de estar elaboradas en arcilla hizo que un incendio ayudara a conservarlas a pesar del paso de los siglos. Pero… ¿quién y por qué fue provocado este fuego?

Reconstrucción de la Apadana, por Charles Chipiez (1884).

Es uno de los episodios más controvertidos de la vida de Alejandro Magno ya que no existían motivos reales para un acto de barbarie. El ejército macedónico entró en la ceremonial capital del Imperio Persa en enero del 330 a.C. Su rendición fue pacífica y la ocupación cursó sin bajas. Al entrar, Alejandro y su ejército de sesenta mil hombres encontraron una ciudad imponente, con unas obras monumentales en arquitectura e ingeniería construidas para glorificar la grandeza de los reyes persas.

En Persépolis se ofrecían anualmente regalos al rey de reyes en el Festival de los Tributos. Alejandro tomó el magnífico tesoro real persa que se ha estimado en 120.000 talentos de oro, necesitando para su transporte 10.000 animales de carga junto con 5.000 camellos. Entonces… ¿qué llevó a Alejandro a destruir la ciudad?

Los historiadores no se ponen de acuerdo. Si la ocupación de Persépolis se hizo pacíficamente y no causó bajas en su ejército, la venganza no podía ser el motivo contrariando la versión de Ptolomeo. En anteriores ocasiones Alejandro destruyó alguna de las ciudades conquistadas por motivos políticos y militares, pero este no era el caso. ¿Quizás fue una venganza por el incendio y destrucción de Atenas durante las Guerras Médicas bajo el reinado de Jerjes I?

Según el filósofo griego Plutarco  de Queronea (46-122 d.C.) el motivo fue otro:

Todo comenzó con un banquete donde Alejandro y sus Compañeros asistían junto con mujeres y donde el vino abundaba.  Una cortesana llamada Tahis, comenzó una arenga en favor de vengar el ultraje de la invasión de Grecia. Desafió a Alejandro a divertirse con ella y a castigar a los persas. Fue entonces cuando Alejandro, probablemente bajo los efectos del alcohol, se levantó y junto con la joven, se dirigieron a la terraza lanzando una antorcha en el Salón de las Cien Columnas (Salón del Trono de Jerjes) prendiéndole fuego. Las llamas alcanzaron rápidamente el techo de madera de cedro haciendo incontrolable el incendio. Pasada la embriaguez de la noche, Alejandro se arrepintió. 

Las excavaciones en el Salón de las Cien Columnas evidenciaron la magnitud de las llamas al encontrarse casi un metro de cenizas de madera de cedro. Con toda seguridad, las maderas que sostenían el techo del edificio cedieron desplomándose desde una altura de casi veinte metros. Actualmente solo se pueden ver las columnas de piedra en pie como únicos vestigios de lo que fue la gran Persépolis.

El fuego arrasó toda la ciudad: la Puerta de las Naciones, el Salón de Audiencias de Darío I, las Escalinatas de acceso a la Apadana, el Palacio de Darío, los Palacios de Jerjes… pero algo permaneció entre las cenizas y los escombros milenarios, unas tablillas endurecidas por el fuego. Un documento grabado por el fuego que perduraría en el tiempo.

Tablilla de los archivos de Persépolis. Haz clic en la imagen para ampliarla.

Las excavaciones en el Salón de las Cien Columnas evidenciaron la magnitud de las llamas al encontrarse casi un metro de cenizas de madera de cedro. Con toda seguridad, las maderas que sostenían el techo del edificio cedieron desplomándose desde una altura de casi veinte metros. Actualmente solo se pueden ver las columnas de piedra en pie como únicos vestigios de lo que fue la gran Persépolis.

El fuego arrasó toda la ciudad: la Puerta de las Naciones, el Salón de Audiencias de Darío I, las Escalinatas de acceso a la Apadana, el Palacio de Darío, los Palacios de Jerjes… pero algo permaneció entre las cenizas y los escombros milenarios, unas tablillas endurecidas por el fuego. Un documento grabado por el fuego que perduraría en el tiempo.

Desde 1937 puede visitarse un museo en el mismo recinto de Persépolis, en el que pueden apreciarse importantes objetos aqueménidas encontrados en el lugar. Actualmente es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1979.

Para saber más:

Museo aqueménida

Tablillas de la Fortaleza de Persépolis

Links:

Wikipedia-Tablillas; Wikipedia-Incendio

Link foto:

Ggia

39 comentarios en “El incendio que salvó las tablillas de Persépolis

      • A eso me refería, a eso… A que bebió en exceso. ¡Que no supo beber, vamos…!
        Es que cuando alguien bebe de más, cuando no aguanta el alcohol o no sabe beber, se dice que “tiene mal vino”, “tiene mal beber” pero se refiere a la persona, a que no sabe beber, a que no lo sabe dejarlo a tiempo y después pasa lo que pasa… Por eso lo del mal vino 🙂

  1. ¡Hola!
    Tengo un par de preguntas. ¿Cómo fue posible que el fuego se generalizara? ¿Cómo se salvó el ejército de Alejandro? ¿Cómo, en medio del desastre, pudieron asegurar el traslado del impresionante tesoro obtenido?
    Saludos.

    • Hola Enrique,
      buenas preguntas que yo no te puedo responder, de hecho, yo también me las hice. Plutarco lo describe así y probablemente debió de exagerarlo aunque hemos de tener presente que en aquellos tiempos no era algo excepcional que se arrasaran pueblos e incluso ciudades enteras a consecuencia de los incendios por los materiales empleados en su construcción y por no disponer de un eficaz sistema para poder apagarlos cuando se iniciaban.
      Un saludo

  2. Los hombres no queman ciudades de ese modo. Ver el paso cadencioso de Tahis, diferente a las demás mujeres, inflamó a Alejandro, su alma y, todo a su alrededor. Durmió en sus sueños, viéndola sonreír, soplando el fuego. Las tablillas, documentos administrativos de la “economía real” aqueménida, registran los traslados de sus productos y su distribución entre los miembros de la corte y los trabajadores asociados a ella en forma de raciones. Menos mal, aal día de hoy, subsistió el idioma Elamita en las tablillas. Existe la posibilidad de que esos archivos de Persépolis y contenidos en las tablillas ilumine algún pasaje oscuro de las inscripciones reales. Gracias, FJ, disfruté su investigación. Un abrazo, fortalecido…entablillado.

    • Hola marimbeta,
      tu versión romántica entre Alejandro y Tahis es mucho más grata y deliciosa que la de Plutarco. Lo único que sabemos con certeza es que Persépolis acabó consumida por el pasto de las llamas y el verdadero motivo probablemente no lo descubramos nunca. Imaginación al poder…
      Otro abrazo soñador.

  3. El hombre después de una batalla de la cual ha salido vencedor, siempre hace barbaridades, unas veces queriendo y otras (queda la duda), como en Persépolis, que ahora en sus ruinas se prevee una maravilla, en aquellos tiempos sería un gran placer caminar por sus salas. Una vez más nos preentas documentos con gran valor histórico. Un gran saludo,

    • Hola Rosa,
      ¿te imaginas poder caminar por lo que fue un día Persépolis?, una ciudad que tardaron más de dos siglos en construir. Pasear por sus palacios y atravesar sus monumentales puertas, subir por esas magníficas escaleras, asomarse en sus terrazas. Sin duda, un sueño.
      Otro gran saludo.

  4. Tablillas endurecidas por el fuego que todo lo destruye menos a ellas que conservan el testimonio de la antigua magnificencia… los excesos del gran hombre y Thais… la mujer. Aquí hay ingredientes suficientes para una novela, Francisco. Me quedo meditando… 😉

  5. Si lo que refiere Plutarco de Queronea fue verídico, pobre conciencia de Alejandro. Aunque un hombre poderoso como lo fue él, se podía dar “lujos” como ese, caprichos de megalómano. Abrazos Francisco

    • Hola Alejandra,
      Plutarco fue más moralista que historiador y su trabajo más conocido son las Vidas paralelas, donde describe la biografía de algunos de los griegos y romanos más famosos en forma de parejas para así comparar sus virtudes y defectos. En la que hace referencia a Alejandro Magno explica anécdotas y hechos que no aparecen en otras fuentes. Pero como bien dices, Alejandro bien se podía dar caprichos de megalómano.
      Un abrazo

  6. El ser humano es capaz de protagonizar las acciones más bellas pero también las más destructivas. Es una lástima lo de Persépolis. Como suele ser habitual en casos como este, los misterios rodean los hechos que se acontecieron así como los motivos de muchos de ellos.
    Un saludo.

    • Hola Héctor,
      sin duda, me imagino que es algo innato a ser “humano”. Permíteme que recuerde a Gabo cuando dijo eso de que “un hombre solo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando a de ayudarle a levantarse”. La figura de Alejandro (proporcionada por Plutarco y otros) es la de un hombre poderoso, el más poderoso del mundo, pero también bondadoso. Cada uno que saque sus propias conclusiones.
      Un saludo también para ti.

  7. La escena del incendio de Persépolis de la entrada está casi literalmente como la cuentas en la película Alejandro Magno de 1956 que protagonizó Richard Burton. Esta película y la más reciente de 2004 de Oliver Stone las he visto con pocos días de diferencia en los canales de cable y he podido comparar. Ambas son buenas. La más antigua sigue casi literalmente a Plutarco, la otra es más “históricamente incorrecta” no por incorrecciones históricas graves, sino porque presenta a un Alejandro más contradictorio, personaje endiosado por la historiografía y uno de los que peor me caen de toda la Historia Universal. El peor reproche que le hago a esa película y que causó la risa de mis alumnos, es el tinte de pelo tan chapucero que lleva Colin Farrell, aunque la peluca de Richard Burton no se queda manca.

    Dudo mucho que el incendio de Persépolis se produjera como lo cuenta Plutarco y sale en la película de 1956. Si hubiera sido así, no es ya que no hubiesen podido Alejandro y su ejército salvar el tesoro del Gran Rey, sino que hubiesen podido sobrevivir al incendio. Medios para atajar un incendio de esas proporciones realizado en una noche de borrachera (de las que Alejandro tuvo varias de las que se arrepintió después) no existían y ni Alejandro ni sus hombres eran tontos por más que tuviesen una noche de mal vino. El incendio de Persépolis se tuvo que producir en otras circunstancias mucho menos románticas como el vengar el saqueo de Atenas por Jerjes. A fin de cuentas Alejandro no era ateniense y su padre había combatido a Atenas y sido blanco, para desesperación de futuros alumnos de griego antiguo, de los ataques de Demóstenes.

    Lo que es importante es que esos incendios en el mundo antiguo, como en la edad media y moderna, tan frecuentes y devastadores ¿te animas a una entrada sobre el primer cuerpo de bomberos de la historia, el de la ciudad de Roma? Preservaron que las tablillas de adobe se cocieran y llegaran hasta nosotros desde las facturas y recibos por ganado o trabajos artesanos hasta la epopeya de Gilgamesh y los himnos de Inana.

    No sé si esto aparecerá dados mis problemas de conexión a internet

    • Hola Hesperetusa,
      se ha publicado perfectamente, tranquila. Me inclino a pensar que el incendio fue realmente una venganza por la destrucción de Atenas durante las Guerras Médicas aunque esta posiblidad no sea tan romántica como apuntó marimbeta. Que fuera o no motivada por un estado de excitación debida al alcohol… pues podría ser, quién sabe.
      En cuanto a la propuesta que me haces (y creo que ya empiezas a conocerme y sabes que una propuesta tuya no caerá en vacío) debo decirte que ya la tenía en mente, un día de estos la verás… 😉
      Un abrazo y buenas vacaciones.

  8. Hola Francisco,

    creo que Alejandro dejó varias escenas de esas en las que se emborrachaba y luego se arrepentía, lo mismo que nos pasa a todos los mortales que a veces nos excedemos en las libaciones, pero con la diferencia de que la mayoría de nosotros no tiene el poder de destruir ciudades. Al menos su barbarie nos dejó un registro que nos ha ayudado a conocer mejor la antigua ciudad de Persépolis y el imperio persa en general. No es para celebrarlo, pues ya sabes que no me cae nada bien este individuo, pero si para consolarnos.
    Por cierto, me muero de ganas de ir a Irak y conocer mejor su riquísima historia, sólo espero a que llegue la paz.
    Felicidades y un abrazo.

    • Hola Jesús,
      compruebo que el personaje de Alejandro Magno no deja indiferente a nadie y hay muchos que no lo tienen en tan buena consideración. Esperemos que llegue pronto esa paz tan esperada, solo entonces podremos comprobar qué destrozos se han producido en esos lugares tan significativos de la Historia.
      Un abrazo

    • Hola Hélène,
      mil gracias por nominarme para el premio Dardos aunque debo reconocer que no soy muy amigo de entrar en la “cadena” que representan. Que pienses que soy merecedor de esta distinción no hace más que reforzar y estimular mi esfuerzo para seguir manteniendo vivo el blog.
      Aprovecho desde aquí para felicitarte por el tuyo y para recomendarlo a todos. Un lugar donde “la poesía no muerde”.
      Un abrazo

  9. Siempre estamos en la barbarie -hay grados, sesde luego) y acaso lo excelente es que algo con salir mal y deja algún resultado calificado, aunque fortuito sea. Pero por fas o por nefas… lo que fue dañino dado un caso (la destrucción) anteriormente ya manejaba acumulaciones harto discutibles, no tan primorosas. Y así, no miremos al hoy y ahora, al pasado reciente de todos.
    Buen trabajo. Mi buen abrazo.

    • Hola Al,
      como dirían algunos “no hay mal que por bien no venga”. Ese acto de barbarie, ese infortunio, hizo que el calor del fuego conservara para la eternidad un legado arqueológico de incalculable valor.
      Un fuerte abrazo

      • Hola Francisco!
        Es algo que intentaba trasladar al comentar, dejando aparte que somos los humanos como para que nos den de comer aparte…
        Mi abrazo,

  10. Yo creo que fue un acto premeditado, en medio de una juerga es complicado que no muriera la mitad de su ejército, presa del fuego o por aplastamientos.

    Ahora, se hace difícil de entender, porque esa tierra parece que realmente cautivó a Alejandro.

    Abrazos.

  11. A mí me convenció Mary Renault (una de las mayores especialistas en Alejandro que han escrito sobre el tema) de que fue una espectacular maniobra política. Dio así pomada a los griegos y egipcios, tan ofuscados por el respeto a la cultura persa de Alejandro durante toda la conquista (incluso había empezado a lucir el penacho persa con asiduidad), al machacar la que quizá era la ciudad más importante del imperio, llenando con el saqueo los bolsillos de los soldados que apenas habían tenido oportunidad durante las contiendas anteriores (siendo el saqueo parte importante del sueldo de un soldado por aquellos tiempos). A continuación se culpó a Dionisos de la decisión de la masacre para disculparse ante los persas sin molestar demasiado al resto. En definitiva dio estabilidad a su propio imperio tratando de evitar sangre en el futuro por rencillas que debían formar parte del pasado. Se mostró muy dolido una temporada pero, casi con total certeza, fue premeditado e inteligente también. Un fuerte abrazo.

    • Hola Eduardo,
      tiene su lógica, por otra parte parece la opción más plausible. No hay que olvidar que Alejandro Magno también fue político y, si no él, sería aconsejado (condicionado) por las personas de su entorno. Seguro que también debió hacer cosas con las que igual no estaría del todo de acuerdo. Gracias por pasarte y dejar el comentario. Que tengas un buen verano.
      Otro abrazo estival.

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