Nerón, un emperador no tan infame … ¿o quizás sí?

Nerón y Séneca, de Eduardo Barrón (1904). Medidas 210 cm x 265 cm x 120 cm. Escayola parcialmente policromada. Museo del Prado (Madrid). Haz clic en la imagen para ampliarla.

Muchos, por no decir todos, coincidirían en considerar a Nerón como un mal emperador y no es de extrañar ya que ordenó matar a Octavia, su primera esposa; a Popea, la segunda, la mató a patadas estando embarazada; es más que probable que se acostara con su madre, Agripina la Menor, planeando después su asesinato; castró y desposó a un adolescente; quizás mató a su hermanastro, Británico, y a Séneca, su mentor, le ordenó que se suicidase. Pero por lo que será recordado siempre es por urdir el incendio que destruyó Roma en el año 64 culpando después a los cristianos que fueron detenidos, decapitados, crucificados, quemados…  Sí, quizás un santo no era pero… ¿por qué al gran emperador cristiano Constantino se le considera santo cuando hizo matar a su primogénito, a su segunda esposa y a su suegro? ¿por qué nadie dudaría en calificar como grande a Augusto cuando provocó un baño de sangre en Roma tras destruir a la clase dirigente con fatídicas listas negras? Nerón quizás fue víctima de las crónicas históricas y es una muestra más de que la Historia no la escriben los muertos.

En la Piazza del Popolo se erigió una iglesia en el año 1099 en el mismo lugar donde se enterró a Nerón. Aunque el Senado romano mandó borrar su memoria tras su muerte (por motivos políticos), sus partidarios, la gente del pueblo, no dejó de llevar flores a su tumba. Sí, era histriónico y megalómano pero quiso estar cerca del pueblo a su modo, no como su amigo, sino como divinidad. El último emperador de la dinastía Julio-Claudia sangró a los ricos con impuestos permitiéndole así construir su magna obra, la Casa de Oro, la Domus Aurea, y consintiendo la entrada a todo el pueblo, un pueblo que le adoraba. Podríamos decir que se apropió de parte de la riqueza de los senadores para dársela a lo pobres (y a él también, claro).

Roma Antigua. Haz clic en la imagen para ampliarla.

El turista que visita la Ciudad Eterna sabe de la existencia de las catacumbas pero bajo la colina romana del Opio, entre las colinas del Palatino y el Esquilino, debajo de un parque lleno de graffitis, se encuentra el palacio más suntuoso que jamás tuvo Roma. Sus ruinas se descubrieron accidentalmente en el año 1480 en un hoyo excavado en el suelo, especulándose que se trataban de las ruinas de una Terma. Grandes artistas como Rafael se colaron dentro para poder estudiar la profusa ornamentación que presentaba y después reproducirla en los palacios y en el Vaticano.

Antigua Roma. Haz clic en la imagen para ampliarla.

Seguro que Nerón se benefició del incendio de Roma. Durante nueve días las llamas arrasaron la ciudad destruyendo 10 de las 14 regiones que la conformaban y de esta manera pudo construir su complejo palaciego con una extensión de 100 campos de fútbol. A la entrada del palacio su monumental coloso de bronce sosteniendo un timón sobre un orbe, a semejanza del emperador, recibía a todos los visitantes, y en sus jardines se podían encontrar libremente animales salvajes y domésticos. La residencia, construida en mortero y ladrillo, tenía más de 150 salas decoradas exuberantemente y en ellas acabó viviendo aislado Nerón. Aunque el pueblo entrara en la Domus, miles de puertas evitarían que accedieran a él. Una extensa hoja de oro es la que le da el nombre pero esta no es más que una de las numerosas extravagancias que se podían encontrar en su interior: piedras semi-preciosas en los techos, marfil, las paredes pintadas al fresco y en algunos de sus salones se arrojarían flores y perfumes durante los pomposos banquetes de su anfitrión. En su interior destacan la Sala de la Bóveda Roja, la Bóveda Dorada y la Octogonal, obras maestras de la construcción en hormigón, así como sus mármoles provenientes de todos los rincones del mundo.

Estatua en la Domus Aurea.

En el año 104 otro incendio la dañó y el emperador Trajano mandó cubrirla con escombros, hecho que propició que llegara hasta nuestros días. Nerón quizás no fue un emperador tan infame como siempre se ha dicho… pero para ayudarnos a comprender su personalidad podemos fijarnos en algo que dijo cuando entró por primera vez en su querida Domus Aurea:

¡Bien! ahora por fin puedo empezar a vivir como un ser humano. 

Para  saber más:

Nerón, el mecenas asesino

Domus Aurea- Fotos

Información basada en un artículo de Robert Draper.

Links fotos:

Outisnn;   Miguel Virkkunen CarvalhoH. Jordan?-G. Droysens Allgemeiner Historischer Handatlas  ;  Wikimedia

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