De oficio, plañidera

antonio briceño

Plañideras en la actualidad. Foto cortesía de Antonio Briceño.

Desde los más remotos tiempos se pagaba a ciertas mujeres por ir a llorar la muerte de alguna persona. Lejos de desaparecer, esta práctica se sigue realizando en la actualidad en muchos países del mundo, son las conocidas como plañideras.

Encontramos referencias en el Antiguo Testamento cuando el profeta Jeremías dice que el Dios de Israel mandó a su pueblo a hacer venir lloronas que él nombra con el descriptivo nombre de lamentatrices.

“Atended, llamad a las plañideras, que vengan; buscad a las más hábiles en su oficio” (Jer, 9:17)

Aunque era una práctica extendida entre los antiguos cristianos, los padres de la Iglesia condenaron su práctica por ser mujeres paganas y por manifestar un dolor y un luto contrario a la creencia de la vida eterna y la resurrección.

Con el paso del tiempo las diferentes culturas las fueron incorporando en su ritos. En el antiguo Egipto esta profesión solía transmitirse de madres a  hijas. Estas “Cantoras de la diosa Hathor” marchaban en grupo siendo las primeras en llegar a la casa del difunto. Vestidas con ropas de color gris azulado o blancas, con sus largos cabellos que presentaban unos mechones que llegaban a su espalda y caminando descalzas, acompañaban al difunto hasta su última morada. Se purificaban con natrón (carbonato cálcico) y se perfumaban con incienso, gemían dándose golpes en el pecho (en ocasiones al descubierto) mientras se tiraban tierra sobre la cara, cabeza y cuerpo, levantando las manos hacia arriba en señal de lamento, o hacia abajo, rogando por el alma del fallecido, a la vez que inclinaban insistentemente sus cabezas hacia adelante y hacia atrás. Formaban parte de un ritual en el que los cánticos, las danzas y el rezo de los sacerdotes preparaban el último viaje del fallecido.

plañideras tumba de ramoses

Plañideras en la Tumba de Ramose.

Encontramos numerosas representaciones de ellas en el arte Egipcio, entre las paredes de numerosas tumbas como en la de la tumba de Ramose o en la de los escribas de Amón, Hori y Neferhotep, entre muchos otros.

plañideras griegas

Plañideras griegas (535 a. C.) Museo del Louvre.

Griegos y romanos conservaron estas tradiciones en las que encontrábamos más número de mujeres en el funeral cuanto más rico era el muerto. Entre los romanos destacaba la figura de la praefica, la principal de cada comitiva y que presidía a todo el grupo de plañideras marcando el tono de tristeza que se debía manifestar en todo momento. Tapadas con un velo llevaban un vaso conocido como lacrimatorio en el que recogían las lágrimas que derramaban para después colocarlo dentro de una urna junto con las cenizas del difunto.

lacrimatorio romano

Lacrimatorio romano en vidrio.

Durante el Medievo en algunos países solían vestirse con colores vivos para honrar al muerto durante el luto contrastando con el negro de los españoles.

Como decía al principio, en nuestros tiempos sigue viva esta tradición en algunos países. En Sudamérica, en la Costa del Caribe, en China… y en las procesiones de Semana Santa en España, donde a pesar de la prohibición de la Iglesia se siguió practicando a escondidas en algunas ciudades rurales como en Extremadura, Galicia y Canarias.

Para saber más:

Las plañideras, nuestras últimas lágrimas. Fotos sorprendentes de Antonio Briceño.

La Buena Muerte un sorprendente lugar donde se ofrecen servicios de plañideras.

Links fotos:

Antonio Briceño;  Ancienttouch.comMarie-Lan Nguyen

59 comentarios en “De oficio, plañidera

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Sabía de este “oficio” antiguamente, pero no que se seguía ejerciendo.
    Como siempre, genial artículo, gracias por compartirlo.
    Saludos!!

    • Hola Amanda,
      como tú muchos son los que lo desconocían. No sé si llegaste a entrar en el enlace que dejo al final del artículo “La Buena Muerte” en él se pueden ver hasta los honorarios por hora según el tipo de “actuación” contratada. ¡Te sorprenderá!
      Otro saludo

      • Lo que me parece raro es que en la actualidad alguien pague para que le lloren a sus muertos… me sonaba a un pasado muy lejano, de pueblo, supersticiones y demás…

        NA: Con la crisis, ahora también se llora pero por el mísero salario más que por los muertos del que paga. 😦
        Abrazos!

  3. la tierra ( cenizas?) que se tiraban en la cara era para excitar el lagrimeo de los ojos y así parecer que lloran. Personalmente me parece a la cruz de ceniza de los católicos en la frente del ” miércoles de ceniza” . Pura especulación por supuesto

    • Hola Roberto,
      esta costumbre contrasta aún más con nuestros actuales y modernos tanatorios donde el silencio se hace dueño del ambiente. En aquellos tiempos las plañideras loaban al difunto y simulaban conocerlo en una especie de teatralización porque, según creían, los muertos podían regresar para perseguir a los vivos. De aquí viene la expresión “Dios te libre del día de las alabanzas”.
      El inicio de la Cuaresma con el Miércoles de Ceniza y la imposición de la ceniza sobre nuestras cabezas vendrían a recordarnos que somos polvo y en polvo nos convertiremos, es decir, somos pecadores y no somos nada llegando todos sin excepción al mismo destino, la muerte. No sé si podría haber cierta relación pero lo que no hay duda es de que tienen un nexo en común: la muerte.
      Un saludo

  4. Espectacular esta entrada, Francisco Javier. Las plañideras, según me contaba mi padre (yo no había nacido) todavía acudieron y acompañaron a los restos de mi abuelo. Y no en un pueblo remoto o perdido, sino en pleno centro de Madrid.
    Espectacular la información sobre la evolución de estas profesionales del duelo a lo largo de la Historia, así como el magnífico reportaje gráfico de Antonio Briceño. Y curiosísima la existencia de La Buena Muerte.¡Nunca habría sospechado que existiese una empresa así en pleno siglo XXI!.
    Gracias, y feliz semana, amigo mío.

    • Hola Luis,
      desde aquí quiero invitar a todos los que lean el artículo a que entren también en el enlace fotográfico de Antonio Briceño. También quiero volver a agradecerle el que me permitiera incluir la fotografía con la que inicio el artículo, es magnífica y expresa mucho.
      Es a partir de la tercera década del siglo pasado que las sociedades hacen ese cambio de conciencia respecto a la muerte, y la medicina tiene parte de “culpa” en ello al ser los hospitales donde se recibe, a distancia de los familiares. También cambia el papel de los allegados al difunto al mitigar y consolar ese dolor en lugar de aumentarlo.
      Encontré en mi búsqueda un museo en México donde se celebra cada año un Concurso Nacional de Plañideras, organizado en San Juan del Río. Se le conoce como el Museo de la Muerte y nació con la intención de preservar esta tradición del “bien llorar” aunque sea por un desconocido.
      Dejo el link por si quieres ojearlo:

      http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3174973.htm

      Un saludo y buen lunes.

    • Hola Esther,
      ¡qué casualidad! Pues piensa que estas plañideras actuaban como actrices trágicas y en su actuación llevaban al público a la misma catarsis. Una purificación llevada al extremo en su tensión. Algunos piensan que la misma tragedia griega proviene de estos rituales, siendo estas plañideras las primeras actrices trágicas.
      Un abrazo

  5. Pensaba que esto era sólo una historia y que los Simpsons exageraban. (Una agencia ofrecía el servicio de “Viudas lloronas”)

    Já, muy curioso dato Francisco.

    Saludos.

  6. No me sorprende que aun exista esta práctica, el dinero mueve muchos frentes, y si hay demanda, la oferta no se hace esperar. He leído lo de Jeremías, incluso otro de los libros bíblicos, escrito por este profeta, lleva el nombre de “Lamentaciones”. Lo de los lacrimatorios me parece muy interesante y curioso.
    Abrazos.

  7. Pingback: De oficio, plañidera

  8. Magnífico el reportaje de Briceño y sorprendente la oferta de “La Buena Muerte”… Tu texto, querido Francisco… ¡De muerte! 😉
    En la pintura del siglo XIX encontramos el tema en una de las obras emblemáticas de Gustave Courbet (ese gran provocador), el “Entierro en Ornans”, que pintó en 1850.

    Para complementar (y contrarrestar, en parte) quiero mostrar otra forma de “celebrar” la muerte, con “El velorio” del puertorriqueño Francisco Oller (1893).

    http://musica.uprrp.edu/lalvarez/velorio1.html

    Y para terminar -que soy un “plasta”- “El velatorio” (1910) del gran aunque bastante desconocido pintor español José María López Mezquita.

    ¡Un muy vivo abrazo!

    • Hola Paco,
      pues puedes ser todo lo “plasta” que quieras. ¡Geniales aportaciones! Me ha llamado la atención (merece la pena observar todos los detalles de los personajes) el de López Mequita, todos cantando y bailando. Cuando se produce la muerte dan grandes muestras de dolor, llantos y gritos, queriendo expresar ese sufrimiento a todos los que les rodean, que serán sustituidos por cantos al día siguiente, cantos perfectamente ilustrados en ese cuadro. Los gitanos tienen mucho respeto a la muerte, respeto y miedo. Si se muere un familiar, visten de negro como muestra de dolor. En los entierros ponen al muerto en un ataúd con todas sus joyas y algunas monedas de oro e incluso no es extraño que le acompañen alguno de sus objetos preferidos (un instrumento musical, una pipa…). Sobre el ataúd vierten vino, cerveza o ron mientras le saludan diciendo “que puedas dormir en paz”. El entierro suelen hacerlo en un emplazamiento solo conocido por los familiares más cercanos y no dejan ninguna marca visible que identifique la sepultura. Por supuesto todo lo que acabo de decir tiene sus variantes según los países.
      Un saludo gitano (supongo que saludan como los payos, ¿no?)

  9. Tan importante el artículo como los comentarios, FJ. Creo que hoy están en todas partes y, además, las hay de cualquier edad y condición.
    Un abrazo

  10. Durante mucho tiempo los lacrimatorios me fascinaron muchísimo. Bueno ahora también, pero estaba escribiendo una historia sobre las lágrimas y el tema de estas botellitas con cierre hermético, tantas historias durante guerras y separaciones, tenían un sentido muy importante en las historias y relaciones de amor. Porque las plañideras como dices las utilizaban. Pero también durante las guerras las mujeres las llevaban colgadas, eran quizas mas pequeñas y lloraban y ponían allí las lágrimas, para un día mostrarlas en ese recipiente a su amor que volvía sano y salvo de la contienda. Claro que no tiene nada que ver con las plañideras en este caso, pero me pareció interesante comentarlo también 🙂 Gracias por tus posts, Francisco Javier y muchos abrazos!

    • Hola Carmen,
      no solo es interesante sino que es una aportación que agradecerá más de uno (yo el primero) Estas botellitas son en ocasiones muestra del más fino trabajo en vidrio y algunas son pequeñas joyas en sí mismas, como si sus dueños quisieran conservar el tiempo, ese sentimiento, para toda la eternidad.
      Abrazos

  11. Hola Francisco Javier,
    Cómo me sorprendió este post!! Casi no lo podía creer, desconocía este oficio. Muchas gracias por estas increíbles historias!
    Un abrazo

  12. Lo que mas me ha impresionado es el servicio que ofrecen los de La buena Muerte. “Lloramos con usted para usted y por lo que usted quiera.” Que esto sea algo serio y que haya gente que paga por este servicio, es algo que me ha sorprendido !!!! Las modalidades del lloriqueo, los golpes de pecho…. (es que no se si reír…. vaya sorpresa me has dado Francisco Javier)

    • Hola Maria Carlota,
      ya ves que la muerte es algo muy “serio” aunque esa transición puede ser sentida por los familiares de maneras muy distintas. Pienso que, al fin y al cabo, lo importante es que uno pueda despedir a sus seres queridos de la manera que más le console.
      Saludos

      • sin duda alguna, que lo importante es que cada quien pueda despedir a sus seres queridos de la manera que mas le consuele, Lo que sorprende es que ademas del dolor propio que tiene el doliente, necesite que otros refuercen esa manifestación de dolor y contrate a un extraño para que le llore al lado….

  13. Hola Francisco,
    con todo respeto, esto de las plañideras me parece una soberana ridiculez. No entiendo a quién le gustaría un grupo de mujeres desconocidas llorando en un funeral, y más si son pagadas por ello. Cosas de la soberbia humana, supongo.
    Personalmente, si para mi funeral se contratan mujeres, espero que sean las miembrAs de un grupo de rock o bailarinas exóticas que vengan a alegrar la fiesta, y no para llorar. 😉

    Muchas gracias y un abrazo.

  14. Yo tengo una novela al respecto dado que aquí en España existieron. Es sorprendente lo que puede haber en el mundo de las plañideras.

  15. Pingback: Los retratos de la muerte | franciscojaviertostado.com

  16. Hola
    Me gustaria saber si hay funerarias o persona que solicitan este servicio en la actualidad, seria una buena oportunidad laboral.

    Gracias.

  17. Pingback: El funeral de la mosca de Virgilio | franciscojaviertostado.com

  18. Pingback: El funeral de la mosca de Virgilio ⋆ Scrivix

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