Un emperador, un poeta y sus dos Isabeles

La Alhambra

La Alhambra de Granada en la que se puede apreciar al fondo de la imagen parte del palacio de Carlos V. Haz clic para ampliarla.

En un tiempo en que el Imperio otomano amenazaba Europa y el rey de Francia, Francisco I, reanudaría la guerra en Italia, aún había ocasión para la pasión y el amor. Era el año 1526 y en la mágica Alhambra de Granada se sucederían unos hechos que marcarían la vida tanto de un emperador, Carlos V, como de un poeta, Garcilaso de la Vega.

Isabel de portugal Tiziano

La emperatriz Isabel de Portugal, Tiziano (1548), óleo sobre lienzo, 117 x 98 cm, museo del Prado (Madrid, España)

El legado heredado por Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico era ingente y desde el principio quiso edificar un orden internacional acorde a su importancia. Castilla, la política externa de Aragón, el comercio flamenco, la conciencia imperial de los Habsburgo y ese espíritu borgoñón confluían en su persona. Su matrimonio con su prima, la infanta portuguesa Isabel de Avis y Trastámara, fue una boda de intereses ya que necesitaba dinero, mucho dinero, y la dote de 900.000 doblas de oro que el rey Juan III de Portugal le aportaba era indispensable para sus proyectos.

El 10 de marzo de 1526 en los Reales Alcázares de Sevilla recibió a la joven infanta portuguesa con grandes muestras de cariño. Era una mujer atractiva y esbelta y Carlos V solo necesitó las dos horas previas al enlace para conocerla y enamorarse prendidamente de ella. Se casaron de noche, a las doce, pero después no se festejó como correspondería debido a que tuvieron que mantener luto por la muerte de su hermana Isabel, una noticia que el monarca ocultó hasta después de la ceremonia para no retrasar la boda sin que esto impidiera yacer juntos esa noche:

“Se acostaron en habitaciones separadas y las crónicas dicen que Carlos V acudió al lecho de su mujer a cumplir con su deber de emperador cristiano”.

Y tan ardorosos amantes fueron (Isabel moriría en el parto de su séptimo hijo) que durante su luna de miel quedó preñada del futuro rey Felipe II, su primogénito.

“Las crónicas apuntan que pudo ser el 31 de agosto, tras una calurosa jornada de caza en Santa Fe”.

emperador carlos

Retrato de Carlos V (1530) en aceite en panel del roble (16 x 14 cm.) Rijksmuseum Amsterdam.

Y es que el calor se hacía insoportable y decidieron trasladarse a Granada donde llegarían el 4 de junio, celebrándose unos festejos tan espléndidos que dejaría a la ciudad endeudada durante años. Su intención era quedarse mucho tiempo pero los acontecimientos precipitaron que seis meses después la abandonaran.

Durante su estancia en la Alhambra, Carlos V se dedicaría a comer, a cazar, a las fiestas pero también a resolver las revueltas de los moriscos y la guerra contra la Liga de Cognac. Por la noche, escuchar música y amar a su esposa fueron su única preocupación. En ese verano reuniría a su alrededor a humanistas de renombre como Castiglione, Navagiero, Dantisco, Juan Valdés, fray Antonio de Guevara y al poeta español más importante del Renacimiento, Garcilaso de la Vega.

garcilaso de la vega

Supuesto retrato de Garcilaso de la Vega. Galería de Kassel.

Y aquí tenemos al atractivo, inteligente y “cortesano” poeta Garcilaso. Nacido en el seno de una ilustre familia toledana, educado en la corte y formado en el humanismo. Participó en múltiples batallas y sirvió al emperador en delicadas misiones. Armado caballero de la Orden de Santiago en 1523, se casó (por recomendación de Carlos V) con doña Elena de Zúñiga, dama de compañía de la hermana del emperador. Pero esta boda no le trajo la felicidad.

La mayoría de sus composiciones están centradas en el amor abstracto pero sincero, con alma, con emoción y con elegancia. Pero su estancia en la Alhambra representaría un punto de inflexión en su lírica al conocer a Isabel Freyre, una de las bellas damas que la emperatriz Isabel trajo consigo, de la que se enamoró perdidamente convirtiéndose según la crítica literaria tradicional en protagonista de sus versos, la pastora Elisa de sus poemas (aunque algunos niegan tal relación). Nadie sabe con certeza si fue correspondido o no, de hecho muchos opinan que no es más que un mito de la Literatura Española, pero poco tiempo después, mientras Isabel se casaba con otro hombre (nada agraciado por otra parte), el corazón de nuestro poeta se llenaba de tristeza y sus versos caían en profunda melancolía.

Al emperador no se le conoce ninguna amante en el tiempo que duró su matrimonio, quedando sumido en gran desconsuelo tras la muerte de su Isabel, y Garcilaso nunca recordaría a su primera esposa Elena ni a ninguna de sus otras amantes en sus versos, llegando a sus oídos en 1534 del fallecimiento de Isabel de Freyre (también en el parto)  y muriendo en combate solo dos años después, tenía solo treinta y cinco años.

Tras su paso por la Alhambra, Carlos V, puso en manos del arquitecto Pedro Machuca el proyecto de construir un palacio al más puro estilo del Renacimiento dentro del recinto. Todo aquél que visita la Alhambra queda impresionado de sus jardines, de sus fuentes, de sus salones, del palacio del emperador, pero lejos del esplendor de siglos pasados hubo un tiempo que allí coincidieron dos Isabeles, dos mujeres que rivalizaban en belleza, una reina y otra dama, pero las dos conquistaron el corazón de un emperador y  de un poeta.

“Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribisteis, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.


En esto estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.


Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma mismo os quiero.


Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.”

(Garcilaso de la Vega)

 Para saber más:

Alhambradegranada.org

Alcázarsevilla.org

Garcilaso.org

Poemas de Garcilaso

Link foto:

Ramiro Ramirez

34 comentarios en “Un emperador, un poeta y sus dos Isabeles

  1. Apasionante la vida y milagros de Carlos I de España y V del Sacro imperio Romano Germánico. De haber levantado la cabeza, su fundador Otón I, seguro que se habría sentido orgulloso de tan ilustre descendiente, así como nuestros Reyes Católicos.
    En cuanto a Garcilaso de la Vega, mucho se ha escrito sobre su relación con Isabel Freire. En mi modestísima opinión, debio de tratarse de un amor puramente platónico. Me baso exclusivamente en el tono que imprime a su toda su obra de aquella época, que creo que refleja más sueño y deseo que consumación real.
    Pero es solo mi opinión, claro.
    Oportuno y bello el soneto con el que cierras tu artículo, Francisco Javier.
    Gracias, como siempre y feliz semana

    • Hola Luis,
      lo cierto es que no se conocen pruebas que definitivamente mostraran que ese amor fuera correspondido, pero en ocasiones ese amor platónico es más fuerte y deja más honda huella que el consumado. Por supuesto, también es mi opinión. 😉
      Un abrazo

    • Hola Chelo,
      aunque siempre le sirvió como gentilhombre y capitán en las guerras de Italia y Túnez, las relaciones entre ambos personajes no fueron sencillas. Y quizás sería con otro gran personaje de nuestra Historia con el que también convivió estrechamente, el duque de Alba.
      Besos, casi, casi, de martes.

  2. Excelente trabajo sobre una parte importante de la historia del mundo occidental, de España y también de mi querida Granada, la ciudad encantada de las Mil y Una Noches, cuya fortaleza roja y aérea contemplé bien de pequeño desde el carmen del Albayzín, que me vio nacer. Felicidades por este interesante documento. Un fuerte abrazo.

    • Hola Jesús,
      tú si la tienes de primera mano. Puedo asegurar que contemplarla desde el mirador de san Nicolás es algo que no se olvida en la vida y otra experiencia imprescindible de vivir para todo aquél que se acerca a la Alhambra es visitar el barrio del Sacromonte del Albaicín, el arrabal de los gitanos granadinos que, oriundos de la India, que llegaron a España en el siglo XV, tras deambular por Europa y África. Retratados con gran maestría por el poeta Federico García Lorca en su libro ‘Romancero Gitano’, pasear por sus calles escuchando el sonido de esa guitarra tan española con la Alhambra de fondo es una auténtica experiencia.
      Otro gran abrazo para ti.

  3. Interesante como siempre tu post Francisco. He tenido la oportunidad de hacer una visita nocturna a la Alhambra este pasado mes de mayo, y os aseguró que es algo sublime, muy recomendable para todos los enamorados de las cosas bellas increíbles vistas, increíbles aromas e increibles historias allí vividas. Saludos afectuosos y un placer como siempre leerte.

  4. Garcilaso vivía sólo para pensar en Isabel. Caminaba por calles, de noche, alumbrado por la luna, sin querer ver otra estrella, más que a ella, haciendo parecer horribles las cosas a la fría luz del día. Ver su delicadeza, indignada, sin caber en ella cuanto en ella amaba… avergonzado por lo escrito. Ahora, decía de la Vega, he vuelto al mundo, solo, por esta vez, escribiéndole. No me pidas que me vaya, déjame que yo lo haga, déjame escribirte, como yo lo hago. Querida Isabel, cuando hablo, nunca digo palabras obscenas, inadecuadas, delante otros… ¿ no es así ? Qué pena, los otros lo convertían en una bestia, ella le mostraba el camino… ¡ Qué clase de vocabulario utilizaba ante Isabel Freyre, linda, de ojos azules ! Arriesgándose, al escribir de ese modo, diciéndolo todo, casada con otro hombre. Gracias, Fj, traer estos amores es recordar pasados poéticos, confesados, diciendo que por ella tiene vida, muriendo por ella. Un abrazo, protagonizado.

    • Hola Marimbeta,
      tanta impresión le causó Granada al emperador que mandó construir ese palacio para residir en un futuro. Lástima que no lo viera terminado y pudiera cumplir ese sueño en vida. Garcilaso, al igual que todos aquellos grandes y no tan grandes, ilustrados que le acompañaban, se inspiraron en esas calles, en su noche pero también en su día, en los jardines y en sus palacios, en sus patios y en sus torres. ¡Cuánta inspiración brotó de allí!
      Abrazos literarios.

  5. . La cantidad de mujeres que fallecían en los partos!
    Se dice que muchas por el gran temor que tenían a ser madres, preferírían ir a los conventos…Se dice…
    Un abrazo desde el Sur..

  6. Voy a la Alhambra siempre que puedo, pasear sus bosques es una delicia en cualquier época del año, siempre que paso por delante del Palacio de Carlos V, siempre pienso lo mismo…. “esa mmmm la podían haber hecha en Granada”, pero el sino de Granada es destrozar lo bonito para construir porquerías. Tradición que todos sus ayuntamientos siguen con gran esmero y pasión. Y no lo digo yo, ya lo decía a finales del siglo XIX Don Luis Seco de Lucena. Y que el actual, y recién reelegido, también continúa.

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