La medicina española con doña Isabel y don Fernando

En la Sevilla del siglo XV, un hernista conocido como “maestro Pedro”, cobró 700 maravedíes y 20 fanegas de trigo a un paciente que finalmente falleció. Tras ser denunciado por sus familiares ante el Tribunal del Protomedicato, este dictaminó que no tenía licencia para ejercer, siendo condenado al considerar que sus actividades eran del todo ilegales. El intrusismo médico es algo que siempre ha existido y por desgracia sigue estando presente en nuestros tiempos, aunque ya encontramos en el siglo XV intentos por controlarlo.

Con los monarcas Isabel y Fernando se unirían las Coronas de Castilla y de Aragón, reorganizándose el territorio, la política y la administración de los hasta entonces disgregados reinos peninsulares. Esta centralización del poder también repercutiría en el ámbito de la medicina permitiendo su posterior esplendor en el siglo XVI, en este contexto se crearía el “Tribunal del Real Protomedicato” que regularía el ejercicio de la medicina.

En tiempos de los emperadores romanos Honorio y Teodosiano, la clase médica dio un paso significativo hacia adelante para ser reconocidos socialmente. Estos protomédicos debían demostrar mediante un examen que tenían los conocimientos necesarios para ejercer su profesión. Los evaluadores eran archiatros o los mismos protomédicos, excluyéndose al Senado y al Pretor en dicha competencia. Así, los propios médicos controlaban la práctica de la medicina.

Durante el siglo XV aún era obligatorio el estudio de los textos y las enseñanzas médicas del Corpus Hippocraticum, el Canon de la Medicina de Avicena y la medicina de Galeno, además, de las obras de Rhazes, Averroes, las traducciones de Constantino el Africano y los libros de Arnau de Vilanova y Bernardo de Gordonio. El contacto con Italia y la aparición de la imprenta favorecería la difusión de la ciencia médica europea, y España se impregaría de dicho saber para cuestionar la medicina medieval practicada hasta entonces.

La práctica médica en la España del siglo XV-XVI

Tras muchos años de estudio y sacrificio podías obtener el título universitario de bachiller, licenciado o doctor, pero sin la autorización del Tribunal del Protomedicato no se podía ejercer, debiendo pasar un examen que era controlado por dicho Tribunal.

España contaba con 9 millones de habitantes, en su mayor parte campesinos, y el número de profesionales de la salud era claramente insuficiente, entre ellos, médicos (físicos), cirujanos, barberos, sangradores y profesionales especializados en cirugías específicas como los “baditores de cataratas”, traumatólogos (algebristas), las comadronas (madrinas o comadres) y los especialistas en procesos relacionados con la urología, además, de hechiceros y charlatanes. En realidad, eran pocos los médicos titulados que ejercían, haciéndolo habitualmente en las ciudades, mientras que en las zonas rurales encontramos la medicina no oficial y milagrera.

El caso de los judíos no deja de ser curioso y contradictorio. Por un lado, se les quería apartar de la práctica médica por ser impuros de sangre, por otro, su buen quehacer como médicos haría que se les buscara en las ciudades para tratar las dolencias de los señores y altos cargos eclesiásticos.

Con el objetivo de fiscalizar la profesión de cirujanos, médicos y boticarios, la Corona iniciará en marzo de 1477 la reforma de este Tribunal, algo que se hará progresivamente durante los siguientes cien años finalizándose con Felipe II, quedando consolidada la institución. Junto a este organismo, en muchas ciudades existían cofradías o asociaciones de médicos y cirujanos a las que era obligado pertenecer si uno quería ejercer de médico en dicha ciudad.

La historia escrita ha dejado pocos nombres de médicos que ejercieron su profesión en aquellos tiempos, aunque estuvieron presentes en todos los grandes acontecimientos como la conquista de Granada y las guerras de Italia. Excepción son el cirujano maestre Juan y el maestro Alonso, ambos probablemente sin los títulos universitarios que deberían tener para ejercer y que embarcaron en la nave la “Niña” acompañando a Colón en su primer viaje. Distinto es el caso del doctor Diego Álvarez Chanca, médico de cámara de los Reyes Católicos y que acompañó al Almirante en el siguiente viaje y que le trató cuando se encontraba en la isla de San Juan donde “le asaltó una enfermedad muy grave entre fiebre pestilencial y modorra, la cual casi de repente le privó de la vista, de los otros sentidos y del conocimiento”. Algunos le consideran el primer médico de América -algo muy relativo según el punto de vista que consideremos- y existen fundadas sospechas que en el viaje actuara de espía para los Reyes Católicos.

La peste –junto a la lepra- sería la “mala” protagonista entre las enfermedades que azotaron a la población entre el siglo XV y XVI, apareciendo dos nuevas enfermedades: la sífilis y el tifus exantemático, este último conocido popularmente como “tabardillo”.

En estos siglos encontramos una transición en la medicina practicada en el Medievo y en la floreciente Edad Moderna. Una época de descubrimientos y viajes a tierras desconocidas, una época de cambios políticos que definirán la Europa que conocemos en la actualidad, una época en la que la medicina comenzará a regularse y que cambiará para siempre la forma de ver y tratar las enfermedades.

Para saber más:

Tribunal del Real Protomedicato

Acta Hispanica ad Medicinae Scientiarumque Historiam Illustrandam

Link foto:

Reinante

Información basada en el artículo La Medicina Española en la época de los Reyes Católicos, del Prof. Luis S. Granjel de la Universidad de Salamanca.

7 comentarios en “La medicina española con doña Isabel y don Fernando

  1. FJT, esos dos siglos fueron algo primordial para la historia de nuestra nación con nombres de la Medicina que dominaban el saber de toda Europa, conociendo la dificultad de la comunicación entre países lejanos

    • Hola Astolgus,
      ejemplo de ello es Miguel Servet y si me lo permite añadiré al doctor Rodriguez de la Fuente, que según Cervantes sería el médico más importante de la Toledo de su época, y aunque hizo méritos para ser reconocido, sería su amigo El Greco quien le diera a conocer mundialmente en un retrato que hizo de él

      Algunos dicen que el protagonista del cuadro podría ser otro, en todo caso se reconoce que es un médico por el anillo que lleva, y porque posa su mano sobre un libro -quizás de Galeno-, cosa común en los médicos españoles del siglo XVI. El cuadro se encuentra en El Prado, por cierto, en estos momentos me encuentro atravesando tus tierras mañas en el AVE dirección a Toledo ¡Ja, ja, ja!

      Abrazos

  2. Fernando e Isabel, esos reyes son muy conocidos en las Américas. ¿Por qué será? ¡Ja! Qué interesante esto de la medicina. Es muy cierto que cualquiera quiere ser médico y recetar, esto o aquello, sin preparación formal. Es mucho lo que tiene que estudiar un médico para compararse. Digna profesión, querido amigo. Un beso.

    • Hola melbag,
      algunos piensan que la profesión más antigua del mundo es otra, yo creo que es la de médico. Piensa que desde tiempos pretéritos, cuando ese primer humano mientras caminaba descalzo entre matorrales se pinchó en un pie, alguien (si no él mismo) se lamería e intentaría extraer la rama.
      Besitos

      • Estoy segura de que tienes razón. Siempre ha existido la necesidad de curar y de aliviar el dolor. Por supuesto que los médicos estaban primero. Besitos a ti.

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