Una historia muy equina

¿Sabíais que el nombre de Hipócrates se traduce como “maestro de caballos”? ¿Sabíais que en Nueva York es ilegal abrir un paraguas cerca de un caballo? ¿Sabíais que existe una ley británica que prohíbe a un inglés vender un caballo a un escocés? ¿Sabíais que los caballos no pueden vomitar, sus dientes nunca dejan de crecer y que la mejor forma de conocer su edad es examinándolos? Conozcamos un poco la historia de estos equinos tan cercanos y queridos por los humanos.

Orígenes

No hubo caballos en todo el planeta hasta bien entrada la edad moderna y encontramos los primeros indicios de su domesticación en Kazajstán, concretamente en Krasny Yar, en lo que pareció ser un corral de caballos al encontrarse un montón de excrementos delimitados por postes que datan del 5.000 a. C., aunque en la actualidad sigue existiendo mucho debate en lo que a los orígenes de su domesticación se refiere.

También en Kazajstán se evidencia el inicio de la equitación, al este de los montes Urales en Botai y Kozhai, alrededor del 3.500 y 3.000 a. C., y aunque se han encontrado pinturas rupestres de pinturas de alrededor de 15.000 a. C., encontramos en Mesopotamia alrededor del 2.000 a C. unos dibujos que parecen evidenciar el uso más temprano de los caballos como animales de carga.

A través de los tiempos…

Los egipcios conocieron el empleo de los caballos por los asirios y los persas, usados para tirar de carros de lujo, de guerra y de caza y en el siglo IV a. C. el gran Alejandro Magno consiguió domar el caballo que después le acompañaría en sus conquistas, Bucéfalo.

De la antigua Roma ensalzamos las calzadas romanas, y no puede ser de otra manera, pero si buscamos un inconveniente en esos caminos lo encontramos en que su método de construcción fue prácticamente el mismo en todos los territorios. Así, debían soportar de igual manera el intenso frío de Germania que el calor de Egipto, algo que influía en su conservación y consecuentemente no ayudaba al paso de carros y animales. Los romanos apreciaban más a los caballos grandes por su fuerza, mientras los asiáticos valoraban más la agilidad y el paso seguro de los pequeños.

También encontramos sacerdotes de Roma equinos, sí, como cuando el emperador Calígula otorgó a su caballo dicho honor y todo lo que conllevaba el cargo, es decir, veinte empleados, un collar enjoyado y alimentarse con avena y oro.

Debemos tener presente que a lo largo de la historia serán los asnos y los bueyes los más utilizados para tirar de los arados y de los carros, y en el siglo X d. C. se introduciría una collera rígida apoyada en las clavículas de los caballos, comprobándose a partir de entonces que era un animal que podía tirar de cargas hasta cuatro veces mayores que antes.

Hasta bien entrado el siglo IV d. C. los jinetes occidentales montaban a pelo, sin bridas, estribos ni silla, y las primeras herraduras no estaban clavadas sino que se sujetaban a los cascos del caballo con cuerdas de cuero.

Encontramos la primera representación artística de un caballo utilizado en las faenas del campo en una escena donde se muestra la conquista de Inglaterra por Guillermo de Normandía en 1066, en la tapicería de Bayeux. Recreación del tapiz en Geraldine, Nueva Zelanda. Haz clic en la imagen para ampliarlo.

Singulares, útiles para el hombre, y sobre todo, bellos, los caballos incluso lloran la muerte de un compañero, algo que les hacen en parte también un poco humanos.

Para saber más: 

caballopedia.com

Asociación de Equinoterapia Ismael Pinto

28 comentarios en “Una historia muy equina

  1. Amo los caballos! Sólo un día uno casi me rompe la pierna cuando , sin darme cuenta q estaba cerca , acaricié a su cría y me tiró una gran patada en la pierna. A veces los animales les enseñan a los humanos irresponsables a defender a sus hijos. Lindo Post! Saludos

  2. Gracias!! Me encantó!! El caballo es fuerza,libertad,firmeza,belleza,bondad,vida,amor!!! Nunca he tenido uno propio,pero hay un lugar cerca de donde vivo y se puede ir a montar por un rato…Claro!! Hay personas que los dirigen,y en otros casos puedes montarlos sola. Bello día!! Ah me encantó saber que sus dientes no dejan de crecer… 🙂

    • Hola Laura,
      encontré estas otras curiosidades por si son de tu interés…

      Les gusta el sabor dulce y rechazan generalmente lo amargo.
      El cerebro de un caballo adulto pesa 22 oz, aproximadamente la mitad de un humano.
      Los caballos no pueden vomitar.
      El primer caballo clonado fue una yegua Haflinger en Italia, en 2003.
      Al igual que una huella digital, cada cebra tiene un patrón de rayas único.
      Para obtener una medición oficial de la altura de un caballo, debe medírsele sin herraduras.
      Los caballos beben por lo menos 25 litros de agua al día (puede ser más en climas cálidos).
      Puedes saber si un caballo tiene frío tocando detrás de sus orejas. Si esta zona está fría, así se siente el caballo.
      Recortes de hierba segada pueden provocar cólicos en los caballos.
      Los caballos tienen 16 músculos en cada oreja, lo que les permite girar las orejas 180 grados.
      Los ponis pueden vivir más que el resto de los caballos.
      Se dice que los cuatro caballos del Apocalipsis significan el fin del mundo, la conquista en un caballo blanco, la hambruna sobre un caballo negro, la guerra sobre un caballo rojo y la peste en un caballo pálido.
      Los caballos tienen 7 tipos de sangre comunes.
      El museo más grande de caballos en el mundo es el Museo Internacional del Caballo en Kentucky.

      Saludos

    • Hola elcorazondelmar,
      la observación de que el contacto con los caballos podía ser beneficioso en algunas enfermedades se inició en 1875 con el neurólogo francés Chassaignac, que descubrió que un caballo en acción mejoraba el equilibrio, el movimiento articular y el control muscular de sus pacientes. Aunque actualmente no existe una base científica suficiente que sea eficaz para el tratamiento del autismo, u otro tipo de discapacidad intelectual o enfermedades mentales, existen multitud de publicaciones que sugieren su utilidad como terapia complementaria, sin ser, eso sí, sustitutivo de otros tratamientos.
      Saludos

  3. Distinguido pero testarudo. ¡Cuánto intelecto en la mente del caballo! Sobrado en estilo, es su estilo. Distinguido. Sereno al querer arreglar el mundo. Corre libre por montañas queriendo cambiar laderas en tierra firme. Corre a sus anchas. No se doblega ante nadie ni nadie lo hace cambiar de opinión. Simplemente hace lo que le place. Cabalga, lucha por alcanzar sus metas. Casi nunca fracasa y se esclaviza por salvar su carrera. Apasionado. ¡Su lema es : Yo controlo! Saborea lo dulce y lo agrio. Prefiere el clavo como especie, la plata como metal y, la voz humana como instrumento musical. Atractivo, más cuando es productivo, jovial, ingenioso, sociable y, sobre todo, Independiente. Es por eso que se vuelve decidido, persuasivo y lógico. Gracias, FJ, por mostrar caballos exasperados y decisivos, Independientes. Abrazos, con sentido práctico por siempre.

      • Verlos bailar, caballos Andaluces es ver cómo palpitan, sofrenados, siguiendo el ritmo. Todos jurarían que la danza les sale del cuerpo.como flamas. Gracias, FJ.Abrazos encendidos.

  4. Pingback: Una historia muy equina | Espacio de Rodrigo

  5. Amo los caballos y vivo en un país de buena caballada. Lo de los dientes me llevó al dicho:”A caballo regalado no se le miran los dientes”

  6. ¡Gracias Javier! necesitaba una confirmación de que al inicio de nuestra era no se usaban sillas de montar en Europa. Me lo confirmas al decir:
    “Hasta bien entrado el siglo IV d. C. los jinetes occidentales montaban a pelo, sin bridas, estribos ni silla, y las primeras herraduras no estaban clavadas sino que se sujetaban a los cascos del caballo con cuerdas de cuero”. Si me pudieras dar la fuente sería genial.
    Adoro a los caballos, sé que la historia de la humanidad sería distinta si no los hubiéramos esclavizado, pero me encantaría que fueran libres.
    Abrazos de luz

    • Hola Silvia,
      este es un artículo que escribí hace mucho tiempo y lo tenía en el borrador, así que no podría decirte la fuente exacta. No obstante, encontré alguna cosa curiosa de la historia de la silla de montar que con tu permiso dejaré en este comentario…
      Las primeras sillas de montar eran simples mantas o pieles amarradas a los lomos del caballo. Más tarde, serían de cuero, otras de hueso y telas e incluso de madera. Con el tiempo se perfeccionarían para no hacer daño a los jinetes y a los propios animales. Pero como siempre pasa en la Historia, antes, en un edicto del Emperador Teodosio se menciona que los correos debían llevar sillas, no debiendo exceder de 27 kg. de peso.

      Hay un libro, Las Cantigas: El Códice de Florencia, de Amparo Garcia Cuadrado. Universidad de Murcia (1993) en el que aparece un texto al respecto. Lo puedes ver en este link
      Abrazos de luz


  7. Aquí te pongo el link del Caballo de Paso Fino Puro de Puerto Rico. Según los genicistas es el más parecido al caballo antiguo ibérico ( ¿Por qué será) y desarrolló este caminar tan bonito para “acostumbrarse” a mi tierra pequeñita.

  8. Muchísimas gracias una vez más Francisco Javier, la verdad es que al menos a mi, me has aportado tanta información, que reconozco que era muy poco lo que sabía sobre este maravilloso animal, que tanto ha ayudado y acompañado al ser humano en tantas labores. Un cordial saludo

  9. Pingback: Una historia muy equina — franciscojaviertostado.com | Lapizázulix, la galaxia del cuento

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