El funeral de la mosca de Virgilio

  La leyenda popular cuenta que el autor de la Eneida, el poeta romano Publio Virgilio Marón, tenía como mascota a una mosca. Tanto la llegó a querer que cariñosamente se refería a ella como “Mosca” y cuando esta falleció, ya entrada en años y de una penosa enfermedad, le organizó un sonoro funeral.

Emperador Adriano el “grieguecito”

Cuando murió con 62 años -se piensa que por una insuficiencia cardíaca secundaria a una cardiopatía isquémica- fue enterrado casi en secreto y el Senado quiso evitar que se le proclamara como dios. Sin embargo, sería un emperador cercano al pueblo, y su sucesor, Antonino Pío, logró que se le honrara con funerales y honores…

La mujer, la gran olvidada de la Historia (I)

Olvidadas e ignoradas por la Historia, invisibles durante siglos, las mujeres han tenido un papel primordial en todas las épocas y civilizaciones. Desde que Olympe de Gouges publicara en 1791 su Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadanía, uno de los primeros documentos históricos que propone la emancipación de la mujer…

El largo epitafio del emperador Augusto

Tiempo atrás hablamos del Ara Pacis Augustae, el altar-monumento dedicado a la diosa romana Pax en el que se celebran las victorias del emperador Augusto en Hispania y la Galia, así como a la paz impuesta posteriormente. En el exterior del edificio, en la calle, hay una inscripción que se titula Res Gestae Divi Augusti y…

Los juegos de Julia

A lo largo de la Historia la mujer permaneció anónima, olvidada por todos. En los escritos que nos han llegado se han de leer páginas y páginas para encontrar una referencia femenina y cuando esta aparece se refiere a alguna influyente mujer de la aristocracia. En la antigua Roma historiadores como Suetonio, Plinio el Joven,…

Aunque llueva puede que vaya, gracias al velum, otro invento romano

Muchos de los inventos que disfrutamos en la actualidad se los debemos a los ingeniosos romanos. Con astucia y mucha ciencia desafiaron con acierto muchos de los contratiempos que se les planteaban encontrando buena muestra de ello por todos los rincones del mundo. Un ejemplo lo tenemos en los lugares señalados para fundar sus ciudades,…

¡Varo, devuélveme mis tropas!

En muy pocas ocasiones, por no decir nunca, el emperador Augusto se desesperó tanto como entonces. Su enojo era tal que meses después de la terrible derrota no paraba de darse golpes contra los muros del palacio mientras repetía con desespero Quintili Vare, legiones redde!, es decir, “Quintilio Varo, devuélveme mis legiones”, y así lo…